¿Cuántos visitantes puede soportar un espacio natural antes de que el amor que le profesamos acabe destruyéndolo? Esa es, en el fondo, la pregunta que esta semana ha resonado en València, sede por primera vez en España del XIII Congreso Internacional sobre Seguimiento y Gestión de Visitantes en Áreas Recreativas y Protegidas (MMV13), celebrado del 3 al 6 de noviembre. Un foro que, desde su primera edición en Viena en 2002, ha recorrido buena parte de Europa —Finlandia, Suiza, Italia, Francia, Alemania— y que ahora elige la capital valenciana para su decimotercera cita.
El congreso mundial de los parques naturales llega a España
El encuentro, organizado por el grupo de investigación "Senderismo y Deportes de Montaña: Salud, Inclusión y Sociedad" de la Universidad Católica de València (UCV) en colaboración con la Concejalía de Devesa-Albufera, ha reunido a cerca de 250 investigadores y gestores de espacios protegidos procedentes de 40 países. No es una conferencia más: el MMV es el principal punto de encuentro internacional para quienes tienen la difícil misión de mantener vivos los pulmones verdes del planeta sin cerrarlos al público que, precisamente, los quiere disfrutar.
El lema elegido para esta edición lo resume con precisión quirúrgica: "Lograr un equilibrio entre la gestión sostenible y la recepción eficiente de visitantes". Una frase que, leída entre líneas, habla de senderos saturados, aparcamientos colapsados, ecosistemas frágiles y la presión silenciosa de millones de personas que buscan, con toda la razón, un poco de naturaleza.
L'Albufera, el gran referente del debate
La elección de València no es casual. El Parc Natural de L'Albufera, uno de los humedales más emblemáticos de la península ibérica y refugio de una biodiversidad singular, actúa como telón de fondo y como caso de estudio vivo para los participantes. Un espacio que cada año recibe un número creciente de visitantes y que enfrenta, en carne propia, la tensión entre conservación y acceso.
"L'Albufera es mucho más que un paisaje extraordinario. Es patrimonio natural, cultural e histórico, que forma parte de nuestra identidad y tenemos la obligación de conservarla y transmitir su valor a las próximas generaciones." - José Gosálbez, concejal de Devesa-Albufera del Ayuntamiento de València
Gosálbez ha sido uno de los rostros institucionales del congreso y ha aprovechado el foro para lanzar un mensaje que cuestiona el instinto proteccionista más rígido. Proteger, ha dicho, no significa prohibir de forma sistemática, sino gestionar con responsabilidad y anticiparse a los problemas. Una distinción que parece obvia pero que, en la práctica, implica decisiones complejas: limitar aforos, regular el acceso en barco, controlar los accesos en temporada alta o redistribuir el flujo de turistas.
Inteligencia artificial, redes sociales y el nuevo turista digital
Una de las grandes novedades en el debate de este año es el papel de la tecnología como doble agente: amenaza y solución al mismo tiempo. Las aplicaciones de rutas y las redes sociales están concentrando a miles de senderistas en los mismos enclaves y en los mismos momentos, generando picos de presión que los gestores no siempre pueden anticipar. Un estudio presentado en el congreso por investigadores de la propia UCV, con la participación de 232 senderistas encuestados en espacios naturales protegidos de España, ha constatado que la inteligencia artificial ya empieza a condicionar las decisiones sobre qué rutas elegir y cuándo recorrerlas.
Pero esa misma tecnología también puede formar parte de la solución. La inteligencia artificial se perfila como una herramienta con gran potencial para predecir concentraciones de visitantes, gestionar instalaciones recreativas e identificar patrones de uso que hoy escapan al ojo humano. También se han abordado en el congreso los datos procedentes de teléfonos móviles como fuente de información para monitorizar en tiempo real el comportamiento de los visitantes, una línea de investigación que ya acumula más de una década de trabajo en universidades europeas como la de Helsinki.
Accesibilidad y la propuesta de Reserva de la Biosfera
El congreso también ha puesto el foco en una cuestión que suele quedar en segundo plano: quién puede disfrutar de los espacios naturales y en qué condiciones. La promoción de la accesibilidad para personas con discapacidad en entornos naturales protegidos ha sido uno de los ejes del encuentro, con ponentes internacionales como representantes de Parks Canada que han compartido experiencias sobre cómo crear entornos inclusivos sin comprometer la integridad del ecosistema.
En paralelo al congreso, el concejal Gosálbez ha aprovechado el escaparate internacional para impulsar públicamente la candidatura del Parc Natural de L'Albufera como Reserva de la Biosfera de la UNESCO. Una distinción que, según ha explicado, daría proyección global al espacio sin olvidar a quienes lo han preservado históricamente: agricultores, pescadores y comunidades locales cuyas actividades tradicionales han sido, en gran medida, las que han mantenido vivo el humedal durante siglos.
"Queremos que L'Albufera tenga el reconocimiento internacional que merece, pero sin olvidar algo fundamental: su futuro no puede decidirse de espaldas a quienes viven y trabajan en ella." - José Gosálbez, concejal de Devesa-Albufera del Ayuntamiento de València
El reto que plantea el MMV13 es, en última instancia, el mismo que enfrentan cada fin de semana los guardas de cualquier parque natural del mundo cuando ven llegar los coches aparcados en doble fila junto a la entrada: cómo hacer que la naturaleza siga siendo de todos sin que ese "todos" acabe con ella. Que Valencia haya sido elegida por primera vez para albergar este debate —con L'Albufera como espejo— dice tanto del reconocimiento internacional al que aspira la ciudad como de la urgencia del problema que se discute.


