Cuando Bruselas decide, las regiones también pierden o ganan. Con esa lógica de fondo, la Generalitat Valenciana se reunió con la Comisión de Unión Europea y Relaciones Internacionales de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) para coordinar estrategias, escuchar las necesidades del tejido productivo valenciano y trasladarlas con más fuerza a las instituciones europeas. No es un encuentro rutinario: detrás hay una agenda legislativa y financiera que marcará el rumbo industrial, agrícola y tecnológico de la región durante la próxima década.
Un diálogo que va más allá del protocolo
La sesión estuvo presidida por el presidente de la CEV, Vicente Lafuente, y contó con la participación de representantes de distintas asociaciones empresariales valencianas. Por parte de la administración autonómica intervinieron Ruth Merino, secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea y las Comunidades Autónomas y Acción Exterior, y Raquel Aguado, directora general del mismo departamento.
Merino subrayó el valor de mantener espacios estables de interlocución entre administraciones públicas y agentes económicos. No como una mera formalidad, sino como algo con consecuencias reales:
"Una herramienta estratégica para identificar retos, generar consensos y articular una posición común desde la Comunitat Valenciana con la que defender los intereses de los sectores productivos en las instituciones europeas" - Ruth Merino, secretaria autonómica de Representación ante la UE y Acción Exterior de la Generalitat Valenciana
La frase no es retórica. La Unión Europea atraviesa un momento de redefinición profunda de su modelo industrial, y quien no lleva sus intereses a la mesa de negociación, sencillamente se queda fuera del reparto.
Las grandes batallas europeas que afectan a la economía valenciana
Merino desgranó ante los empresarios las principales iniciativas legislativas y financieras que condicionarán el futuro inmediato. Una de las más relevantes es el Industrial Accelerator Act (IAA), adoptado por la Comisión Europea el 4 de marzo de 2026. La norma aspira a acelerar la descarbonización y expansión de la capacidad industrial de Europa mientras refuerza las cadenas de suministro en sectores estratégicos. El objetivo es ambicioso: elevar la cuota de la industria manufacturera en el PIB de la UE hasta el 20% en 2035, desde el 14,3% actual. Para la Comunitat Valenciana, con sectores como el cerámico, el textil o el automóvil entre sus pilares económicos, las implicaciones son directas.
También se abordaron las negociaciones en curso sobre los benchmarks del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS) para el periodo 2026-2030 y su revisión a partir de 2031, un mecanismo que fija el precio del carbono para las industrias europeas y que tiene un impacto directo en la competitividad de las empresas más intensivas en energía. A este escenario se suma el debate sobre el próximo Marco Financiero Plurianual 2028-2034, que determinará cuántos fondos europeos llegarán a las regiones y bajo qué condiciones, así como las negociaciones sobre los futuros planes nacionales y regionales de inversión. También se puso sobre la mesa el llamado régimen 28º, una propuesta que permitiría a las empresas operar bajo un marco jurídico europeo común, al margen de las diferencias entre las legislaciones nacionales.
Seis sectores, una hoja de ruta
Raquel Aguado centró su intervención en las actividades concretas de apoyo a los sectores económicos valencianos en el ámbito europeo e internacional. La Generalitat ha elaborado hojas de ruta para seis ámbitos considerados clave:
- Defensa
- Aeroespacial
- Automoción
- Semiconductores
- Vivienda
- Agricultura y agua
La selección no es casual. Estos sectores concentran buena parte del empleo industrial valenciano y son, al mismo tiempo, los que más presión regulatoria y competidora están recibiendo desde los mercados globales. Tener una hoja de ruta europea para cada uno de ellos es, en la práctica, contar con una brújula antes de que llegue la tormenta.
Valencia, en la presidencia de organismos europeos clave
Más allá de los debates internos, la Comunitat Valenciana ocupa actualmente posiciones de liderazgo en foros internacionales que le otorgan una capacidad de influencia nada desdeñable. La región preside la Comisión Intermediterránea (CIM), un organismo que agrupa a regiones del arco mediterráneo de varios países europeos, y a partir de 2027 asumirá también la presidencia de la Alianza de Regiones de la Industria de la Automoción (ARA), en un momento en que la transición al vehículo eléctrico replantea el futuro de toda la cadena de valor del sector.
En un contexto en el que las decisiones económicas más relevantes para ciudadanos y empresas se toman cada vez más en Bruselas, la apuesta por construir una interlocución sólida entre la administración autonómica y el mundo empresarial valenciano no es solo una cuestión de buenas prácticas institucionales. Es, sobre todo, una condición necesaria para no llegar tarde cuando las reglas del juego ya han sido escritas.

