¿Cuándo fue la última vez que te detuviste a mirar de verdad una hoja, un pétalo o el ojo de un insecto? Probablemente hace mucho. La fotografía macro existe, en parte, para recordarnos que el mundo que pasa desapercibido a simple vista puede ser extraordinariamente hermoso. Y eso es exactamente lo que propone 'Macroarte', la nueva exposición del fotógrafo y diseñador valenciano Tony Tirado que puede visitarse desde este verano en El Paleontològic, el espacio científico y cultural ubicado en los Jardines de Viveros de València.
Un micromundo convertido en galería
La muestra lleva al visitante a un territorio que existe a centímetros de sus pies, pero que rara vez se ve con claridad: el de los insectos, las flores, las hojas de los árboles y los pequeños organismos que pueblan la naturaleza cotidiana. A través de la lente macro, Tony Tirado los transforma en protagonistas de imágenes de gran formato donde la composición, la luz y el color convierten instantes efímeros en algo parecido a una pintura.
Lo que distingue a 'Macroarte' de otras propuestas fotográficas de naturaleza es su intención declaradamente estética. Las imágenes no buscan catalogar especies ni documentar comportamientos biológicos, sino despertar la emoción y la sorpresa en quien las contempla. No es un atlas de entomología. Es, más bien, una invitación a sentir algo ante aquello que normalmente ignoramos.
Y hay un detalle que merece subrayarse: ninguna de las fotografías ha sido retocada digitalmente. Lo que el visitante ve es exactamente lo que Tirado encontró frente a su objetivo. En una época en que la manipulación de imágenes es tan sencilla como un filtro de móvil, esa fidelidad a la realidad tiene un peso particular. Cada imagen es el testimonio de un instante real, irrepetible, capturado tal cual ocurrió.
El fotógrafo detrás del objetivo
Nacido en Valencia en 1959, Tirado comenzó a interesarse por la imagen como medio de expresión desde los 15 años, cuando empezó a rodar sus primeras películas. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, compaginando la formación con su vida laboral. Durante más de 30 años ejerció como diseñador gráfico y publicista , una trayectoria larga en el mundo de la comunicación visual antes de consolidar la fotografía como su principal medio de expresión artística.
Su obra va mucho más allá de los insectos y los pétalos. Su producción artística abarca proyectos documentales y de autor como Chernobyl, Euromaidan, Oxímoron, On/Off, Biomasa o Street, en los que explora cuestiones relacionadas con la memoria, el paisaje, la transformación del territorio y la condición humana. Un recorrido que dibuja a un artista comprometido con el mundo que retrata, tanto cuando ese mundo mide kilómetros como cuando mide milímetros.
Su compromiso con la fotografía le ha llevado también a ejercer como documentalista de la ONGD EDCNatura-Fundación Omacha y a presidir la Agrupación Fotográfica Sarthou Carreres. A lo largo de su carrera ha participado en numerosas exposiciones nacionales, ha recibido varios reconocimientos fotográficos y ha publicado fotolibros y ensayos.
El lugar elegido no es casual
Que 'Macroarte' se exhiba en El Paleontològic tiene su lógica. Este espacio, enclavado en los Jardines de Viveros, tiene como misión despertar la curiosidad por la naturaleza y tender puentes entre la ciencia y la cultura. La paleontología, en esencia, también es un ejercicio de observación minuciosa: encontrar en lo diminuto —un fósil, una huella, un fragmento de hueso— las claves de una historia de millones de años. En ese punto de encuentro entre el arte y la ciencia, entre la emoción y el conocimiento, es donde 'Macroarte' encuentra su lugar natural.
La exposición puede visitarse hasta el 15 de noviembre de 2026. El horario de la muestra es de martes a sábados y festivos, de 10.00 a 19.00 h. Tiempo más que suficiente para dejarse sorprender por ese universo invisible que siempre estuvo ahí, esperando a que alguien se tomara la molestia de mirarlo.


