Solo 40 segundos bastan para ahogarse: Sanidad alerta del riesgo real en playas y piscinas este verano

La Conselleria de Sanidad lanza recomendaciones clave para prevenir ahogamientos, con especial atención a menores y adultos en zonas de baño.

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Cuarenta segundos. Ese es el tiempo que puede bastar para que una persona se ahogue. No hace falta profundidad, ni oleaje, ni una corriente especialmente peligrosa. A veces, un simple mareo en aguas tranquilas es suficiente. Con este dato como punto de partida, la Conselleria de Sanidad de la Comunitat Valenciana ha renovado su llamada a la precaución coincidiendo con el Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, una efeméride que cada año recuerda que buena parte de estas muertes son evitables.

El contexto no podía ser más urgente. En 2024, un total de 471 personas fallecieron por ahogamiento en espacios acuáticos de España, un 11,6% más respecto a las 422 de 2023, situándose como el segundo peor año del último decenio. Y la tendencia no mejora: el trimestre mayo-junio-julio de 2025 registró 209 muertos, convirtiéndose en el trimestre más mortífero para esos meses en la serie histórica. La Comunitat Valenciana acumula 65 fallecimientos en lo que va de año, dos más que en el mismo periodo de 2024. Son cifras que pesan, y que dan sentido a cada uno de los mensajes de la campaña de verano que Sanidad difunde bajo el lema 'Que el baño no te la pegue'.

El minuto de oro que puede salvar una vida

Cuando ocurre un accidente acuático, cada segundo cuenta de una forma literal y brutal. Por eso, la Conselleria insiste en uno de los gestos más determinantes que cualquier persona puede realizar: iniciar el masaje cardíaco de inmediato, sin esperar a que lleguen los profesionales. No es un consejo menor. La reanimación cardiopulmonar básica practicada a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Para que nadie se quede paralizado ante el pánico, el sistema está diseñado para acompañar. Cuando una persona llama al 1·1·2 para avisar de un ahogamiento, los profesionales del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) ofrecen asesoramiento telefónico en tiempo real, guiando paso a paso sobre cómo realizar las maniobras de reanimación hasta que llega el equipo de emergencias. Una voz al otro lado del teléfono que, en el momento más crítico, puede convertirse en el recurso más valioso.

Los menores de 4 años, el grupo más vulnerable

Si hay un colectivo que concentra especial atención en la campaña de Sanidad, ese es el de los más pequeños. Los menores de 4 años son el grupo con mayor riesgo de sufrir accidentes acuáticos, y la recomendación es tajante: siempre debe haber un adulto pendiente de ellos, incluso en zonas con servicio de socorrismo. La presencia de un socorrista no sustituye la vigilancia directa de un familiar o tutor. Son dos capas de seguridad, no una sola.

Entre los niños y adolescentes de más edad, el peligro adopta otra forma: la de la imprudencia. Saltar desde rocas o alturas, o practicar juegos que implican aguantar la respiración bajo el agua, son conductas que pueden derivar en tragedias. Solo en los primeros meses de 2025, cinco niños de entre 0 y 6 años y seis adolescentes de entre 11 y 17 han muerto ahogados en España. Detrás de cada uno de esos números hay una historia que podría haberse evitado.

Adultos: bañarse solo, un riesgo silencioso

Para la población adulta, el mensaje principal de Sanidad es menos obvio de lo que parece: nunca bañarse en solitario. La lógica es sencilla pero poderosa. El perfil más habitual de víctima es el de un hombre fallecido en un espacio no vigilado. Un mareo repentino, una bajada de tensión o un calambre muscular pueden incapacitar a cualquier persona en cuestión de segundos. Si no hay nadie cerca para avisar al 1·1·2, las posibilidades de supervivencia caen en picado.

Los meses de verano —junio, julio, agosto y septiembre— acumulan el mayor número de ahogamientos, concentrando el 57,11% del total anual. Y dentro de esos meses, las franjas horarias de mayor riesgo se sitúan entre las 12:00 y las 17:59 horas. Precisamente las horas de mayor afluencia a playas y piscinas. El calor invita al agua, pero también multiplica los factores de riesgo.

Dónde y cómo bañarse con seguridad

Más allá de la vigilancia, la elección del lugar donde uno se baña importa, y mucho. En 2024, solo el 14% de los fallecimientos por ahogamiento se produjeron en lugares con vigilancia, frente al 45,22% en zonas sin ella. Este dato solo confirma lo que Sanidad lleva años repitiendo: optar por espacios con servicio de socorrismo reduce de forma significativa el riesgo.

A ello se suman otras recomendaciones de sentido común que, sin embargo, no siempre se respetan: respetar el significado de las banderas en la playa, no alejarse de la orilla en espacios naturales, comprobar la profundidad antes de tirarse, y tener precaución con el uso de colchonetas y flotadores, que pueden ser arrastrados por las corrientes mucho más rápido de lo que uno imagina. También se advierte de no bucear cerca de desagües, un peligro menos conocido pero igualmente real.

Los ahogamientos no son accidentes inevitables. Muchas de estas muertes podrían evitarse con una mayor conciencia social del riesgo y con políticas públicas que refuercen la seguridad acuática. Cada verano, la estadística vuelve a recordarnos que el agua no distingue entre expertos y novatos, entre adultos y niños, entre playas vigiladas y piscinas privadas. La diferencia la ponen, casi siempre, las decisiones que se toman antes de entrar al agua.