Apostar ya no es cosa de adultos. El juego, tanto en su modalidad online como presencial, se ha convertido en la cuarta conducta con mayor prevalencia entre los menores de España, con un 24% del total en los últimos doce meses. Un dato que, leído deprisa, puede parecer una estadística más, pero que esconde un fenómeno que crece silenciosamente en móviles, ordenadores y salones de juego de todo el país. Para ponerlo sobre la mesa —y buscar respuestas— el Ayuntamiento de Valencia ha reunido hoy a profesionales del ámbito académico, sanitario y social en la IX Jornada "La ilusión de ganar: Evidencias y desafíos del juego patológico (2001-2026)".
Veinticinco años de evidencias, un problema que no para de crecer
El encuentro se ha celebrado esta mañana en el Complejo Deportivo Cultural Petxina de Valencia, organizado conjuntamente por la Concejalía de Servicios Sociales y la Fundación Patim de la Comunitat Valenciana. La jornada lleva activa desde 2001 y en esta edición cumple un cuarto de siglo analizando la evolución del juego patológico. Veinticinco años en los que el perfil del jugador problemático ha cambiado radicalmente: si antes se imaginaba a un adulto en un casino o frente a una tragaperras, hoy puede ser perfectamente un adolescente apostando desde su habitación a través del móvil.
La encuesta ESTUDES, elaborada por el Ministerio de Sanidad, ha sido uno de los ejes centrales de la jornada. El 21% de los estudiantes de secundaria en España ha jugado a juegos de azar de forma presencial y el 13% lo ha hecho online, cifras superiores a años anteriores. Sumados ambos canales, el resultado es ese 24% que sitúa al juego como la cuarta conducta de riesgo más extendida entre los menores. Para hacerse una idea de la magnitud: hablamos de uno de cada cuatro estudiantes.
La legislación española establece que solo los mayores de 18 años pueden participar en juegos de apuestas y azar, pero los datos de prevalencia señalan que un elevado número de menores participa en diferentes modalidades. La facilidad de acceso a las webs de juego online permite que los menores sorteen de forma sencilla las prohibiciones legales. La pantalla, en este sentido, se ha convertido en la puerta de entrada más difícil de vigilar.
El entorno digital, protagonista del debate
La jornada no se ha limitado a diagnosticar el pasado. El papel de las pantallas, las apuestas online y la inteligencia artificial como nuevos vectores de captación de jugadores jóvenes ha centrado gran parte del debate entre los expertos reunidos en Petxina. No es una preocupación menor: entre los menores españoles que juegan online, la prevalencia de juego problemático se sitúa en el 29,8% en 2025, frente al 23,5% de 2023, un salto significativo en apenas dos años.
Aproximadamente el 17,9% de los estudiantes de entre 14 y 18 años que participaron en juegos de azar con dinero en el último año podrían ser considerados candidatos a presentar un posible juego problemático, siendo la prevalencia más alta en los varones (19,1%) que en las mujeres (15,2%). La brecha de género es uno de los elementos que los especialistas no pasan por alto: el fenómeno afecta a ambos sexos, pero los chicos presentan niveles de riesgo notablemente superiores.
Según el modo de juego, el canal online presenta un 7,6% de posible juego problemático frente al 3% del juego presencial. Es decir, apostar por internet multiplica el riesgo de desarrollar un patrón adictivo. Y es precisamente el entorno digital el que resulta más accesible y atractivo para los más jóvenes.
Voces institucionales y un reto colectivo
La apertura institucional del evento ha contado con la presencia de la concejala de Servicios Sociales, Marta Torrado; el presidente de la Fundación Patim de la Comunitat Valenciana, José Francisco López y Segarra, y la jefa del Servicio de Drogodependencias de la Conselleria de Sanidad, María Jesús Mateu Aranda. Tres instituciones —municipal, asociativa y autonómica— que, sentadas en la misma mesa, reflejan que este problema no puede abordarse desde un solo frente.
"Las adicciones comportamentales y el juego en entornos digitales representan uno de los retos más complejos para las familias y los profesionales." - Marta Torrado, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Valencia
La frase de Torrado resume bien la dificultad del problema: no hay una pastilla que lo cure, ni una ley que lo resuelva por completo. Las adicciones sin sustancia —aquellas en las que el enganche no viene de un químico sino de un estímulo conductual— exigen respuestas más complejas, que combinan educación, regulación y atención clínica. Que Valencia lleve 25 años organizando jornadas sobre este tema es, en sí mismo, una señal de que el debate no ha encontrado todavía respuestas definitivas. Y mientras los algoritmos aprenden a seducir a audiencias cada vez más jóvenes, la urgencia de encontrarlas no hace sino crecer.


