Dos décadas son muchas escobas. Desde principios de siglo, las calles de Paterna han sido barridas, fregadas y mantenidas por una empresa privada contratada por el Ayuntamiento. Ese modelo llega ahora a su fin. El consistorio de Paterna ha decidido recuperar la gestión directa de la limpieza viaria de la ciudad, una competencia que pasará a manos de su empresa pública Gestión y Servicios de Paterna (GESPA), en lo que supone uno de los cambios más relevantes en la gestión municipal de los últimos años.
Un giro de 180 grados en la gestión urbana
El Ayuntamiento ultiman los trámites administrativos para formalizar el traspaso. El servicio, que hasta ahora prestaba una empresa externa adjudicataria, quedará bajo el paraguas de GESPA, la entidad pública municipal que ya gestiona otros servicios estratégicos del municipio. Con este movimiento, Paterna se suma a una tendencia que ha ido ganando terreno en España: la remunicipalización de servicios públicos locales está creciendo entre los partidos más progresistas , motivada en parte por los datos. El coste medio de la limpieza viaria en España es de 18,01 euros por habitante, pero baja a 16,23 euros cuando la gestión es directa y se dispara hasta los 27,83 euros —un 71% más— cuando la presta una empresa privada.
No es un dato menor. Significa que, en términos generales, externalizar el servicio ha resultado más caro para las arcas públicas. Y esa lógica económica, combinada con la voluntad de mejorar la calidad percibida por los vecinos, parece haber pesado en la decisión del ejecutivo local.
"Sabemos que es una apuesta valiente y clara por un servicio directo y eficiente. La limpieza de Paterna siempre ha sido un pilar fundamental de nuestro proyecto y esta decisión refuerza nuestro compromiso." - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna
Casi 4 millones de euros para ponerse al día
La municipalización no llega sola. Va acompañada de un refuerzo presupuestario significativo: el nuevo modelo contará con cerca de cuatro millones de euros anuales, una inversión pensada para adaptar el servicio al tamaño real de una ciudad que no ha parado de crecer. Paterna supera ya los 78.000 habitantes, una cifra que la convierte en uno de los municipios más poblados de la Comunitat Valenciana y que exige, inevitablemente, un servicio a la altura.
La pregunta que muchos vecinos se harán es sencilla: ¿se notará en las calles? La respuesta que da el gobierno municipal apunta a que sí, aunque el cambio no será inmediato. La lógica detrás de la gestión directa es que permite reaccionar con más rapidez ante problemas concretos, sin depender de los plazos y procedimientos de un contrato externo.
"Este nuevo modelo nos permitirá organizar el servicio de forma más cercana a las necesidades de cada barrio y actuar con mayor agilidad allí donde sea necesario." - Nuria Campos, Teniente Alcalde de Calidad Urbana del Ayuntamiento de Paterna
Una respuesta a los vecinos, no solo una decisión técnica
Detrás de este cambio hay también una lectura política clara. La limpieza viaria en las principales ciudades españolas ha empeorado en los últimos años, según estudios de la Organización de Consumidores y Usuarios. En ese contexto, la limpieza urbana se ha convertido en uno de los termómetros más fiables del malestar ciudadano: cuando las calles están sucias, los vecinos lo sienten y lo dicen. El ejecutivo socialista de Paterna reconoce que esta decisión responde precisamente a una de las principales reivindicaciones de la ciudadanía.
La experiencia de otros municipios que han dado el mismo paso invita a la cautela, pero también al optimismo prudente. Ayuntamientos como el de León recuperaron la titularidad municipal de los servicios de limpieza viaria con un ahorro cercano a los ocho millones de euros. No todos los casos han resultado igual de exitosos, pero el balance general apunta a que la gestión directa, bien ejecutada y con los recursos adecuados, puede marcar una diferencia real en el día a día de los ciudadanos. Para Paterna, con 78.000 habitantes y dos décadas de externalización a sus espaldas, este es el momento de comprobarlo.


