Un arqueólogo valenciano recibirá 8.000 euros para rescatar del olvido las cruces de piedra que un día marcaron los límites de Valencia

Carles Verdeguer Molins estudiará, catalogará y georreferenciará las cruces de término de Valencia y sus pedanías con la Beca José Llorca 2026-2027.

 - Actualizado a 22/10/2026 15:18

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Cruz de piedra
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Repartidas por caminos, avenidas y pedanías, algunas casi invisibles para quien pasa de largo, las cruces de término de Valencia llevan siglos en pie. Unas son góticas, otras renacentistas; todas tienen en común haber servido durante generaciones como señales de identidad y límite territorial de la ciudad. Ahora, por primera vez, alguien va a intentar encontrarlas todas, documentarlas una a una y ponerlas en el mapa —literalmente. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha adjudicado la Beca de Arqueología José Llorca 2026-2027 al investigador Carles Verdeguer Molins, que dispondrá de ocho meses y 8.000 euros para llevar a cabo este trabajo.

Un patrimonio que ha sobrevivido al tiempo, pero no siempre al olvido

¿Cuántas cruces de término quedan en Valencia? La respuesta, sorprendentemente, no resulta tan sencilla como parece. Actualmente, València conserva 18 cruces de término, algunas de ellas vinculadas a antiguos núcleos de población que con el paso de los siglos fueron incorporándose al término municipal, como Ruzafa, Campanar o Patraix. Estas cruces se colocaban antiguamente, sobre todo entre los siglos XIII y XV, en las entradas de las ciudades y los pueblos como muestra de piedad cristiana. En la Corona de Aragón solían denominarse peirones y se situaban en los caminos para marcar los límites de la ciudad. Con el crecimiento urbano, muchas quedaron absorbidas por el tejido de la ciudad; otras, simplemente, sobrevivieron como testigos mudos de otra Valencia.

Entre las más destacadas figura la Cruz Cubierta, una obra gótica construida en 1376 que representa uno de los ejemplos más longevos del conjunto. El Ayuntamiento de Valencia posee la titularidad de todas las cruces ubicadas dentro de su término municipal, así como el de algunas que están fuera de él. Sin embargo, tener la titularidad no equivale a tener un inventario actualizado, sistemático y geolocalizado. Precisamente eso es lo que viene a resolver la beca adjudicada a Verdeguer Molins.

El perfil del becario: formación técnica al servicio del patrimonio

El jurado del premio municipal valoró que Carles Verdeguer Molins reúne la formación y la experiencia necesarias para un proyecto de esta naturaleza: manejo de herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG), bases de datos, fotogrametría y programas de tratamiento fotográfico, además de conocimientos especializados en documentación, localización y análisis de cruces de término. No es un perfil habitual, y eso marca la diferencia en una investigación que combina el trabajo de campo arqueológico con la precisión tecnológica del dato geoespacial.

El proyecto contempla inventariar, catalogar e identificar individualmente cada cruz de término, incorporando después su ubicación exacta al Sistema de Información Geográfica municipal. La investigación estará coordinada a través del Servicio de Investigación Arqueológica Municipal (SIAM) y permitirá elaborar un documento actualizado de carácter histórico y arqueológico sobre estos elementos patrimoniales. El resultado será, en definitiva, una herramienta de consulta pública que permitirá a técnicos, investigadores y ciudadanos acceder a información precisa sobre un patrimonio que hasta ahora carecía de un registro integral.

Ocho meses para construir la memoria de piedra de la ciudad

La beca tendrá una duración de ocho meses no prorrogables y se financiará con cargo a los presupuestos municipales de 2026-2027. La convocatoria mantiene la misma dotación económica de 8.000 euros de años anteriores. La iniciativa se inscribe en la labor del Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico del Ayuntamiento, que en los últimos años ha impulsado también la restauración física de algunas de estas piezas. La Concejalía de Patrimonio Histórico ha restaurado recientemente la Cruz de Término del Camí Vell de Picassent, que delimitaba los límites entre el término municipal de València y el de Paiporta.

"Estas cruces son elementos patrimoniales históricos que antiguamente marcaban los límites de la ciudad y servían como símbolos de protección y referencia territorial" - Juan Carlos Caballero, portavoz municipal del Ayuntamiento de València

El portavoz municipal explicó que el trabajo permitirá disponer de "un documento actualizado de carácter histórico y arqueológico que servirá como herramienta de conocimiento y preservación del patrimonio local". Las cruces de término forman parte del patrimonio histórico valenciano y muchas de ellas conservan características artísticas propias del gótico y del Renacimiento valenciano. Que un investigador las busque, las mida, las fotografíe y las sitúe en un mapa digital no es un gesto menor: es la forma más efectiva de garantizar que no desaparezcan de la memoria colectiva de la ciudad antes de desaparecer físicamente de sus calles.