Una segunda globotá negra estalla en Patraix contra la especulación turística

Vecinos del barrio vuelven a movilizarse, este jueves, contra el avance de los apartamentos turísticos y el nuevo proyecto de coliving en Calamocha

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Globotá negra Patraix

El barrio de Patraix, en Valencia, se ha convertido en uno de los escenarios más visibles de un conflicto urbano cada vez más extendido: el choque entre la vida vecinal tradicional y la expansión de nuevos modelos de alojamiento como el coliving y los apartamentos turísticos. Lo que durante décadas fue un distrito tranquilo, con comercio de proximidad y una fuerte identidad comunitaria, vive ahora una tensión creciente que ha activado a sus vecinos de forma constante y cada vez más organizada.

Este jueves 23 de abril, Patraix volverá a salir a la calle; y no será una protesta cualquiera. Los vecinos han convocado la segunda “globotá negra”, una acción simbólica que pretende mostrar el malestar del vecindario ante la especulación turística.

Un barrio que siente que está cambiando demasiado rápido

El detonante de la nueva movilización es un proyecto de coliving que prevé la creación de 15 apartamentos en los bajos de una manzana situada en la calle Calamocha y Ramón de Castro. Para sus promotores, se trata de una fórmula moderna de alojamiento adaptada a nuevas formas de vida, movilidad laboral y estancias temporales en la ciudad. Para muchos vecinos, sin embargo, representa algo muy distinto: un nuevo paso en la transformación del barrio hacia un modelo más orientado al visitante y menos al residente.

La preocupación no se limita a este proyecto concreto. En Patraix, "se percibe una progresiva sustitución del tejido residencial estable por usos temporales, turísticos o especulativos. Los vecinos temen que esta dinámica termine por alterar el equilibrio que ha definido históricamente al barrio, donde la vida cotidiana, las relaciones de proximidad y el pequeño comercio han sido pilares fundamentales", han expresado.

La movilización del 23 de abril, por tanto, no nace de un hecho aislado, sino de una acumulación de proyectos y cambios urbanísticos que, sumados, generan la sensación de un punto de inflexión.

Imagen de apartamentos turísticos
Imagen de apartamentos turísticos

La “globotá negra” y el contexto de la regulación urbana en Valencia

La nueva protesta no es la primera de este tipo. En febrero de 2025, el barrio ya protagonizó una acción que tuvo gran impacto simbólico: la primera “globotá negra”. Entonces, vecinos del Residencial Nicet Patraix utilizaron cientos de globos negros como metáfora visual de la presión que, según denuncian, ejerce la especulación inmobiliaria sobre la ciudad. Aquella movilización se dirigía contra la proliferación de apartamentos turísticos en bajos residenciales, especialmente en la Avenida José Roca Coll, donde se proyectaban 24 unidades. 

Este conflicto local se enmarca en un contexto más amplio de regulación urbana en Valencia. El Ayuntamiento ha aprobado recientemente una normativa que restringe de forma significativa los apartamentos turísticos. La medida establece límites estrictos: las viviendas y apartamentos turísticos no podrán superar el 2% del parque total de viviendas en cada barrio y distrito. Además, su ubicación estará restringida a bajos o primeras plantas en edificios de uso mixto, siempre y cuando no compartan rellano con viviendas residenciales y dispongan de un acceso independiente desde la calle, separado del de los vecinos.

Asimismo, la creación de nuevas plazas turísticas se bloqueará automáticamente al alcanzar los niveles máximos de saturación. Los tres “candados” que operan de forma simultánea son:

  1. El número total de plazas turísticas (hoteles, apartamentos, VUT) nunca podrá exceder el 8% de los habitantes empadronados en cada barrio y distrito.
  2. Solo un máximo del 2% del total de viviendas podrá destinarse a uso turístico, ya sea como apartamento individual o como bloque de apartamentos.
  3. Se permitirá un máximo del 15% de cualquier tipo de alojamiento turístico en las plantas bajas de cada manzana, en parcelas con uso dominante residencial sobre el total de locales de la manzana.
Candados para acceder a las llaves de un apartamento turístico en València
Candados para acceder a las llaves de un apartamento turístico en València

El gobierno municipal defiende esta regulación como un cambio de modelo urbano. La alcaldesa María José Catalá, subrayaba en el momento de su aprobación, que el objetivo es garantizar una ciudad donde la vivienda mantenga su función residencial, evitando que los barrios se transformen en espacios dominados por el turismo o la inversión especulativa. Según el consistorio, la norma busca situar al vecino en el centro de las políticas urbanas y ordenar un crecimiento que, hasta ahora, había sido desigual.

Sin embargo, este nuevo marco normativo no ha eliminado el conflicto, sino que lo ha desplazado hacia otros frentes. Mientras el Ayuntamiento defiende una regulación pionera y restrictiva, asociaciones vecinales y la oposición política consideran que las medidas son insuficientes para frenar la presión existente.

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