Un barrio que nació en los años del franquismo como solución de vivienda obrera va a recibir la mayor reforma urbana de su historia reciente. La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de València ha aprobado este viernes el proyecto técnico de reurbanización del grupo de viviendas de la Mare de Déu dels Desemparats, en el barrio de Tres Forques, con un presupuesto de 6.048.761,12 euros. Las obras, que deberán ejecutarse en un plazo de 12 meses una vez se formalice la adjudicación del contrato, están llamadas a cambiar de manera sustancial la vida cotidiana de los vecinos de uno de los entornos residenciales más singulares del distrito de L'Olivereta.
Un conjunto con historia y con deudas pendientes
El grupo de viviendas fue construido en diversas fases entre 1946 y 1959, promovido por la Obra Sindical del Hogar. Décadas después, ese conjunto de viviendas, que en su planteamiento original incluyó numerosas zonas aptas para ser ajardinadas, presenta en la actualidad un aspecto de total abandono. La suciedad de las calles y el creciente vandalismo, unido a la escasez de locales comerciales y zonas para el recreo de los vecinos, han dado lugar a un espacio degradado y aislado del exterior. Paradójicamente, este mismo conjunto es hoy uno de los doce puntos de interés patrimonial que forman la ruta turística oficial por el distrito de Patraix. La intervención aprobada pretende, por fin, que el espacio a la altura de su historia.
El proyecto ha sido redactado por la empresa Gecival y plantea una reforma urbana integral del entorno delimitado por las calles Jurats, Josep Maestre, Miquel Paredes y Santa Cruz de Tenerife. No se trata de un simple lavado de cara: la propuesta contempla la renovación de pavimentos, la actualización completa de las instalaciones municipales —saneamiento, alumbrado público, red de riego y telecomunicaciones—, la incorporación de nuevo mobiliario urbano y la creación de áreas de estancia. Dicho de otro modo, prácticamente todo lo que hay bajo y sobre el suelo será reemplazado o mejorado.
Más acera, menos coche, mejor luz
Uno de los ejes centrales de la reforma es la recuperación del espacio peatonal. El proyecto prevé la ampliación de aceras, la peatonalización de determinados tramos y la reorganización del tráfico interior, con el objetivo de devolver a los residentes una calle que pueda caminarse con comodidad y seguridad. A ello se suman la mejora de los itinerarios peatonales, la incorporación de pavimento podotáctil y la adaptación de cruces para personas con movilidad reducida. En un barrio con una población envejecida y con bloques de vivienda social, este tipo de mejoras no son un lujo: son una necesidad.
La iluminación también ocupa un lugar destacado en el diseño. Y no es casualidad. El proyecto incorpora de forma explícita criterios de perspectiva de género y seguridad urbana, lo que se traduce en decisiones concretas: evitar vegetación que genere pantallas opacas, apostar por masas verdes permeables visualmente y garantizar que los accesos a los edificios estén bien iluminados. La idea es que una mujer que regresa a casa de noche, o una persona mayor que sale al médico al amanecer, pueda hacerlo sin que el propio entorno urbano le genere inseguridad. Es urbanismo entendido como política pública, no solo como obra.
Tres mil metros cuadrados de jardín y 330 árboles
La apuesta por la renaturalización es uno de los aspectos más ambiciosos del proyecto. La nueva red de riego será dimensionada para abastecer aproximadamente 3.000 metros cuadrados de áreas ajardinadas y alrededor de 330 árboles —entre ejemplares existentes y nuevas plantaciones— distribuidos en 27 sectores de riego. La estrategia de jardinería no busca solo embellecer el entorno, sino reforzar la biodiversidad, mejorar la permeabilidad visual del espacio y favorecer microclimas que alivien el calor urbano, un problema cada vez más acuciante en las ciudades mediterráneas.
Los nuevos espacios verdes y de convivencia que contempla el diseño están pensados también para que los vecinos puedan apropiarse de ellos: zonas de estancia, recorridos peatonales legibles y accesibles, y una ordenación del espacio público que invite a quedarse, no solo a pasar. Es la diferencia entre un espacio que funciona como mero paso entre edificios y uno que actúa como lugar de encuentro.
Doce meses de obras por delante
Una vez que el contrato de obras sea tramitado y adjudicado, el reloj empezará a correr: 12 meses para completar una transformación que los vecinos del grupo Desemparats llevan esperando mucho más tiempo. La inversión de más de seis millones de euros sitúa esta actuación entre las reformas urbanas más relevantes del distrito de L'Olivereta en los últimos años, y responde a una tendencia municipal más amplia de regenerar los entornos residenciales de la ciudad que fueron construidos a toda prisa durante las décadas de fuerte crecimiento demográfico del siglo pasado. El resultado, si el proyecto se ejecuta con fidelidad a sus objetivos, podría ser un barrio que, por primera vez en décadas, esté a la altura de la historia que lleva escrita en sus fachadas.
