La acampada instalada este sábado en la Plaza del Ayuntamiento de València para reclamar el derecho a una vivienda digna continúa creciendo y ya reúne a más de 250 personas y más de un centenar de tiendas de campaña.
La protesta, impulsada mayoritariamente por jóvenes, tiene un carácter “indefinido” y sus participantes aseguran que pretenden mantenerla de forma “pacífica y popular todo lo que se pueda”, con el 9 d’Octubre ya en el horizonte.
Los participantes admiten que será “complicado”, aunque recuerdan que en anteriores ocasiones se han producido acampadas reivindicativas en espacios céntricos durante jornadas festivas sin que hubiera incidencias.
La movilización llega después de la manifestación celebrada en la capital valenciana, que terminó con altercados a las puertas del Palau de Les Arts, donde se celebraba un foro de inversión inmobiliaria. Tras la marcha, un grupo de manifestantes decidió trasladar su reivindicación al centro de la ciudad y seguir el ejemplo de la acampada de Sol, en Madrid.
Una acampada organizada por comités y “sin partidos detrás”
Durante la primera noche, los participantes se han organizado mediante una estructura asamblearia y han creado distintos comités encargados de cuestiones como la limpieza, la seguridad, la convivencia o la accesibilidad. El portavoz del Comité de Comunicación explica que el objetivo es que la protesta pueda mantenerse “durante el mayor tiempo posible”.

Los organizadores insisten en que quieren evitar “cualquier incidente” y defienden que la protesta debe mantenerse alejada de enfrentamientos políticos. “Esta es una acampada popular y, aunque los sindicatos han difundido comunicados de apoyo, no somos ellos ni tenemos a ningún partido político detrás”, recalcan.
Asimismo, subrayan que aunque “estamos hartos, no vamos a darle ninguna razón a nadie para echarnos o desalojarnos”. Como ejemplo de la convivencia que pretenden mantener, los acampados enfatizan que durante este sábado compartieron la Plaza del Ayuntamiento con una carrera que se desarrolló en el mismo espacio “sin que se produjeran problemas”.
La organización hace un llamamiento a la ciudadanía para poder mantener la protesta. Entre las principales necesidades, piden colaboración con alimentos no perecederos, neveras y hielo para conservar productos, lonas para protegerse de la lluvia y generadores eléctricos.
Preocupados por los alquileres y el acceso a una vivienda
Buena parte de quienes permanecen en la plaza son veinteañeros que comparten una preocupación: la dificultad para encontrar un alquiler asequible y las dudas sobre poder acceder algún día a una vivienda propia. Algunos participantes explican que incluso trabajando resulta complicado asumir los precios actuales de la ciudad.
“Nos encontramos en una situación muy precaria. Hay mucha gente aquí que simplemente no puede venir a València, incluso aunque esté trabajando”, relatan. También denuncian problemas relacionados con el alquiler de habitaciones y aseguran que algunos jóvenes encuentran dificultades para acceder a becas cuando los arrendamientos se realizan sin contrato.
Otro de los obstáculos, explican, aparece en las condiciones económicas que exigen algunas inmobiliarias. “Es muy difícil encontrar ese equilibrio entre un alquiler barato con contrato y que no tenga 'peros'”, señalan, antes de referirse a los pagos iniciales y a unos requisitos que consideran “poco favorables” para quienes buscan una vivienda.
La movilización, que también se ha extendido a la ciudad de Alicante, alza la voz por una generación atrapada por la crisis habitacional, para la que emanciparse y acceder a una casa se ha convertido en un reto cada vez mayor. Los participantes reclaman poder construir su proyecto de vida sin que encontrar un hogar se convierta en un impedimento.


