Mamparas, sensores y semáforos inteligentes: así transforma València la parada de autobús más conflictiva de Blasco Ibáñez

València instala tecnología de visión artificial y señalización luminosa en la parada EMT Blasco Ibáñez para evitar conflictos entre peatones, ciclistas y autobuses.

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Parada d'EMT
Parada d'EMT

Cada día, cientos de personas bajan de un autobús en la avenida Blasco Ibáñez y cruzan, casi por instinto, en diagonal sobre el carril bici. No lo hacen por descuido: lo hacen porque el entorno no les dejaba otra opción práctica. Eso, al menos, es lo que reveló el análisis técnico encargado por el Servicio de Movilidad del Ayuntamiento de València, que durante meses grabó y estudió los movimientos de los usuarios en la parada de la EMT Blasco Ibáñez-Cronista Almela i Vives antes de intervenir. El resultado de ese trabajo se ha presentado este martes en el Foro por el Día Mundial de la Seguridad Vial: un proyecto piloto que combina mamparas de cristal, señalización luminosa activada por sensores y pasos peatonales reubicados para convertir uno de los puntos más conflictivos del transporte público valenciano en un modelo replicable.

Un diagnóstico con cámaras y visión artificial

El punto de partida no fue una intuición ni una queja vecinal, sino datos. El Servicio de Movilidad instaló cámaras y un sistema de visión artificial capaz de medir aforos y trazar las trayectorias reales de los viandantes. Lo que encontraron confirmó lo que muchos ciclistas ya sabían de sobra: la configuración de la parada presentaba deficiencias funcionales y de seguridad que generaban conflictos habituales entre quienes esperaban el autobús, quienes circulaban por el carril bici situado detrás de la marquesina y los vehículos de la calzada. Los peatones no utilizaban los pasos señalizados. Cruzaban en diagonal. Se movían de forma espontánea y, en muchos casos, imprevisible para los ciclistas.

Con ese diagnóstico sobre la mesa, la intervención se diseñó siguiendo los patrones reales de movimiento, no los teóricos. Se instalaron elementos de canalización peatonal mediante mamparas de cristal que orientan los recorridos hacia los pasos habilitados, evitando los cruces improvisados. Al mismo tiempo, esos pasos se reubicaron y ampliaron para adaptarse a los itinerarios naturales que siguen los viajeros al subir y bajar de los autobuses, mejorando la visibilidad y reduciendo las situaciones de riesgo antes de que se produzcan.

Señales que se encienden solas cuando llega el autobús

Quizá el elemento más llamativo de la actuación sea la señalización vertical específica que advierte de la prioridad peatonal. No es un cartel estático más: se ilumina automáticamente cuando un sensor instalado en la calzada detecta la presencia de un autobús en la parada. Es decir, la señal cobra vida exactamente en el momento en que más falta hace, cuando el flujo de personas se intensifica y la probabilidad de conflicto es mayor. Una lógica sencilla, pero que marca una diferencia sustancial respecto a la señalización convencional.

Esta tecnología no surge de la nada. Forma parte del proyecto europeo UPPER —Unleashing the Potential of Public Transport in Europe—, una iniciativa que tiene como objetivo encabezar una revolución del transporte público que fortalezca su papel como buque insignia de la sostenibilidad y la innovación de la movilidad en las ciudades. UPPER trabaja con diez ciudades y regiones —Valencia, Roma, Île-de-France, Oslo, Mannheim, Lisboa, Lovaina, Budapest, Tesalónica y la región de Hannover—, dentro de un proyecto Horizon Europe que se extiende desde enero de 2023 hasta diciembre de 2026. València es la única ciudad española que participa en él.

Más allá de la parada: semáforos y sensores de tráfico

La intervención en Blasco Ibáñez va más allá de las mamparas y la señalización. En el marco del mismo proyecto UPPER, también se ha implantado en la avenida un sistema de gestión semafórica basado en la prioridad peatonal en un paso de acceso al transporte público. Además, se han instalado sensores de detección por radiofrecuencia para obtener información en tiempo real sobre el conteo, la clasificación y el flujo de vehículos por carril. El proyecto UPPER tiene como hitos clave aumentar el uso del transporte público en más de un 30% y la satisfacción de los usuarios en más de un 25%, e implementa más de 80 medidas actuando sobre cinco ejes de innovación.

Todo ello convierte a esta parada en un laboratorio urbano a cielo abierto. La finalidad última es que las medidas sirvan como experiencia piloto extrapolable a otras paradas de la ciudad que presenten características similares, según indican desde el Servicio de Movilidad. Durante los próximos meses está prevista la evaluación y validación de los resultados finales, para analizar su eficacia antes de dar el salto a otros puntos del viario valenciano.

El contexto: Plan Vector y el Día Mundial de la Seguridad Vial

La presentación de estas mejoras no fue casual. Se realizó en el marco del Foro por el Día Mundial de la Seguridad Vial, organizado por el Área de Seguridad y Movilidad del Ayuntamiento, en el mismo acto en que la Policía Local presentó el balance operativo de los primeros cien días del Plan Vector 2026-2030, el plan estratégico municipal para reducir la siniestralidad vial en la ciudad. Una coincidencia que no es accidental: la parada de Blasco Ibáñez-Cronista Almela i Vives y sus nuevas instalaciones encarnan exactamente la filosofía de ese plan, la idea de que la seguridad vial no se improvisa, sino que se diseña con datos, tecnología y una dosis generosa de observación de la realidad cotidiana.