Valencia encarga un estudio técnico para saber cuánta actividad puede soportar l'Albufera sin dañar su ecosistema

La Concejalía de Devesa-Albufera medirá la capacidad de carga del lago para regular la navegación y proteger sus usos tradicionales.

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¿Cuántas barcas son demasiadas? ¿En qué punto el turismo deja de ser disfrute para convertirse en amenaza? El Ayuntamiento de Valencia ha decidido dejar de responder esas preguntas a ojo. La Concejalía de Devesa-Albufera ha contratado la elaboración de un estudio técnico para determinar la capacidad de carga del lago de l'Albufera, una herramienta que permitirá ordenar la navegación recreativa y turística con criterios científicos y garantizar la preservación de uno de los espacios naturales más emblemáticos del litoral mediterráneo.

Un lago con historia y con heridas

El lago de l'Albufera, con sus 2.400 hectáreas, es una de las masas de agua más singulares de España y forma parte de un Parque Natural de muy elevado valor ambiental. Por ello está incluido en la lista Ramsar de humedales de importancia internacional, es Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Sin embargo, su historia reciente es también la de un espacio castigado. La Albufera es un sistema hipertrofiado que se colapsó a partir de los años setenta del siglo pasado, momento en el que desapareció buena parte de su biodiversidad, causando un impacto tanto a nivel floral como faunístico, pero sobre todo a nivel funcional.

En el parque conviven vecinos, turistas, agricultores —el 70% del espacio se dedica al cultivo del arroz—, pescadores, y todo ello en un área densamente poblada con una relativamente fuerte actividad industrial. Una convivencia que, sin regulación clara, puede resultar incompatible con la salud del ecosistema. Es precisamente ahí donde entra el nuevo estudio.

Medir antes de decidir

El concejal de Devesa-Albufera, José Gosálbez, ha sido directo al explicar el objetivo de la iniciativa:

"¿Cuánta actividad puede soportar l'Albufera sin poner en riesgo su equilibrio? Esa es la pregunta que vamos a responder. Porque proteger un espacio único exige conocer sus límites y actuar con criterios técnicos, no con improvisaciones" - José Gosálbez, concejal de Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia

El estudio analizará el conjunto de actividades que actualmente se desarrollan en el lago con el objetivo de proponer medidas que aseguren su funcionalidad a largo plazo. De sus conclusiones deberá surgir un régimen específico de limitaciones espaciales o temporales para la navegación recreativa y turística. No se trata, subraya Gosálbez, de prohibir por prohibir, sino de establecer un marco que también garantice el mantenimiento de la pesca profesional y el acceso a los puntos autorizados para el ejercicio de esa actividad tradicional.

"Nuestro objetivo es muy claro: proteger l'Albufera y preservar sus usos tradicionales. Ni prohibiciones sin sentido ni decisiones arbitrarias" - José Gosálbez, concejal de Devesa-Albufera del Ayuntamiento de Valencia

Plazos concretos para un problema urgente

El contrato ya tiene fechas marcadas en el calendario. La entrega de un primer borrador está prevista para la primera semana de diciembre de 2026, mientras que el estudio definitivo deberá estar listo antes de que concluya febrero de 2027. No son plazos caprichosos: la pérdida progresiva de profundidad del lago «se ha acelerado», lo que obliga a actuar para garantizar "la calidad del agua, la biodiversidad y también actividades tradicionales como la pesca y la navegación".

La urgencia del momento no es menor. En 2025 se convocó una movilización para reclamar una restauración adecuada y coordinada tras el impacto sufrido por los vertidos asociados a la DANA. El lago acumula décadas de presión y el debate sobre cómo gestionarlo sin sacrificar ni la naturaleza ni la vida económica que de él depende lleva mucho tiempo sobre la mesa, sin respuestas técnicas sólidas que lo sustenten.

Una hoja de ruta para las próximas generaciones

La apuesta del Ayuntamiento es clara: sustituir la intuición por datos. El estudio de capacidad de carga no es una medida restrictiva en sí misma, sino el primer paso para que cualquier decisión futura —sea ampliar los paseos en barca, limitar las zonas de fondeo o proteger determinadas áreas del lago— se apoye en evidencia científica y no en presiones políticas o intereses sectoriales. Una lección que otros espacios naturales del mundo aprendieron antes, generalmente después de haberlos dañado de forma irreversible.

L'Albufera ha sobrevivido a urbanizaciones frustradas, a décadas de contaminación y a la indiferencia institucional. Las claves para recuperar su buen estado ecológico y garantizar la conservación a largo plazo pasan por actuaciones coordinadas que tengan en cuenta la singular complejidad de este ecosistema. Que el Ayuntamiento opte ahora por medir antes de actuar no es un gesto menor: es reconocer que un lago tan frágil como simbólico merece algo más que buenas intenciones.