Las cruces de piedra que Valencia lleva siglos ignorando tendrán, por fin, su propio mapa

El Ayuntamiento de València convoca una beca de 8.000 euros para catalogar y georreferenciar las 18 cruces de término de la ciudad.

Guardar

Cruces de Valencia
Cruces de Valencia

Están ahí, en medio de una mediana, al fondo de una calle o bajo un pequeño templete que muchos transeúntes ni siquiera han llegado a notar. Las cruces de término de València llevan siglos custodiando los límites de la ciudad, pero nunca han contado con un catálogo actualizado que las reúna a todas. Eso está a punto de cambiar. El Ayuntamiento ha abierto el plazo para solicitar la Beca de Arqueología José Llorca 2026-2027, dotada con 8.000 euros y destinada, en esta edición, a reconstruir la historia documental y arqueológica de estas piezas singulares del patrimonio urbano valenciano. El plazo de solicitud permanecerá abierto hasta el próximo 29 de junio.

Piedra, historia y una función olvidada

Quien camina hoy por Valencia sin saberlo puede cruzarse con una cruz de término sin reparar en lo que tiene delante. Son monumentos que casi pasan inadvertidos, situados en rincones distintos de la ciudad, colocados originalmente entre los siglos XIII y XV en las entradas de poblaciones como muestra de piedad cristiana. Su origen, sin embargo, va más allá de lo religioso. La utilización de construcciones similares se remonta a la Antigüedad: los romanos creían que los cruces de caminos eran lugares frecuentados por espíritus y almas en pena, y para ahuyentarlos colocaban en ellos una imagen del dios Mercurio sobre una columna de piedra o madera.

En el antiguo Reino de Aragón, vinculado al Reino de Valencia, estas cruces se colocaban junto a los caminos para fomentar la piedad de los viajeros, y también frente a monasterios, ermitas y templos. En los reinos de la Corona de Aragón se las conocía como peirones o humilladeros. Con el tiempo, su función fue mutando: de señalar caminos y fronteras espirituales, pasaron a marcar los límites físicos del término municipal. Algunas han sido reconstruidas varias veces, muchas fueron derribadas durante la Guerra Civil española, y otras han sido desplazadas de su emplazamiento original para no interferir con el tráfico rodado.

Dieciocho cruces, ningún inventario

En total, València cuenta actualmente con dieciocho cruces de término, con las que se delimita el término municipal con todos los municipios que, a lo largo de la historia, se han unido a ella, como Ruzafa, Campanar o Patraix. Cada una tiene su historia, sus restauraciones, sus cicatrices. Y hasta ahora, ninguna contaba con un catálogo actualizado y georreferenciado que las reuniera a todas.

Entre las más destacadas figura la Cruz Cubierta, una obra gótica construida en 1376 que marcaba históricamente el final de la actual calle de San Vicente Mártir. El Ayuntamiento de Valencia posee la titularidad de todas las cruces ubicadas dentro de su término municipal, así como de algunas situadas fuera de él, como la cruz cubierta del camino a Barcelona, en Almàssera, y la cruz cubierta de Mislata. Un patrimonio disperso, diverso en tamaños y configuraciones, que hasta ahora carecía de una herramienta de gestión común.

Una beca para no perder la memoria

La convocatoria lleva el nombre de José Llorca, primer responsable del SIAM (Servicio de Investigación Arqueológica Municipal), en homenaje a su trayectoria al frente de la investigación arqueológica de la ciudad. La beca, con una duración de ocho meses no prorrogables, financiará un estudio arqueológico y documental exhaustivo para inventariar, catalogar e identificar cada una de estas cruces, tanto en la ciudad como en sus pedanías.

"Aunque actualmente parezcan un simple adorno del paisaje urbano, en el pasado tuvieron una enorme relevancia histórica y simbólica para la ciudad" - José Luis Moreno, concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València

El trabajo no se limitará a la recopilación documental. La investigación incluirá la identificación individualizada de cada cruz, su documentación histórica y arqueológica, y la incorporación de su ubicación exacta al Sistema de Información Geográfica (SIG) municipal mediante coordenadas UTM. En la práctica, esto significa que cada cruz tendrá, por primera vez, un lugar preciso en el mapa digital de la ciudad, accesible para la consulta ciudadana y para los servicios municipales de conservación.

¿Quién puede solicitar la beca?

Según las bases publicadas en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) y en la sede electrónica del Ayuntamiento, podrán optar a la beca quienes estén en posesión de una licenciatura en Geografía e Historia, en Historia o en Historia del Arte, o de un grado en Historia, en Arqueología o en Historia del Arte. El jurado valorará especialmente la formación y experiencia en el manejo de herramientas SIG, bases de datos y programas de tratamiento fotográfico o fotogrametría, competencias clave para documentar, localizar y analizar con rigor cada uno de estos elementos patrimoniales.

El plazo para presentar la solicitud permanece abierto hasta el 29 de junio de 2026. Una fecha que, paradójicamente, marca el inicio de un proyecto cuyo objetivo es, precisamente, rescatar del olvido aquellas marcas de piedra que durante siglos señalaron dónde empezaba y dónde terminaba la Valencia de otros tiempos. Porque a veces la memoria de una ciudad no está en sus grandes monumentos, sino en los elementos que casi nadie mira al pasar.