El Govern valencià da un paso decisivo en su hoja de ruta fiscal y presupuestaria. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha presidido el Pleno extraordinario del Consell en el que se ha aprobado el anteproyecto de Ley de Medidas Fiscales, de Gestión Administrativa y Financiera y de Organización de la Generalitat, la norma que en el argot político y administrativo se conoce popularmente como Ley de Acompañamiento a los Presupuestos.
Qué es la Ley de Acompañamiento y por qué importa
El nombre técnico puede sonar árido, pero su alcance es todo menos menor. La Ley de Acompañamiento es una norma concebida como ómnibus —un cajón de sastre, en palabras llanas— que permite modificar multitud de normativa autonómica de una sola vez. En este caso, además, incluye una de las medidas estrella de Pérez Llorca: la rebaja del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a prácticamente todos los contribuyentes de la Comunitat, beneficiando especialmente a las rentas de entre 32.000 y 72.000 euros. Dicho de otro modo: para muchos valencianos, esta ley se traducirá directamente en menos dinero retenido en la nómina.
Pérez Llorca ha defendido que las cuentas buscan combinar "menos despilfarro, mejor gestión y menos impuestos". Un mensaje que el president repite con frecuencia y que en esta ocasión encuentra su expresión normativa más concreta en el texto aprobado este martes.
El contexto: presupuestos históricos y una carrera contra el reloj
Juanfran Pérez Llorca presentó los primeros presupuestos de su etapa al frente de la Generalitat Valenciana, unas cuentas que ascienden a 33.305 millones de euros, las mayores de la historia autonómica, y que llegan acompañadas de nuevas rebajas fiscales y de un importante incremento del gasto social. La Ley de Acompañamiento es, precisamente, el instrumento que da cobertura legal a buena parte de esas medidas.
Sin embargo, la aprobación de este anteproyecto no cierra el proceso, sino que lo abre. Una vez obtenida la luz verde del Consell, el texto deberá contar con los dictámenes del Consell Jurídic Consultiu y el Consejo Económico y Social (CES), unos trámites que pueden durar varios días, antes de pasar a Les Corts Valencianes para iniciar su tramitación parlamentaria.
En el empeño de llegar a un pacto para los presupuestos, se descuidaron los plazos para este proyecto que, políticamente, tiene la misma o mayor importancia en ocasiones, al ser una suerte de iniciativa ómnibus que permite agregar todo tipo de modificaciones legislativas. El tiempo apremia: la formación de Vox ha comenzado a redoblar su presión sobre el president de la Generalitat para que la Ley de Acompañamiento vea la luz antes de agosto.
Una aprobación con la mirada puesta en Les Corts
Si los plazos se cumplen, el texto podría entrar en el Parlamento valenciano la próxima semana, lo que daría margen para su aprobación en la última semana de julio, antes de que el actual periodo de sesiones quede desbordado.
Vox posee los votos necesarios para que el PP disponga de los apoyos suficientes en Les Corts y apruebe tanto los presupuestos como las medidas asociadas, de la misma manera que ya ocurrió en diciembre con la investidura del propio jefe del Consell. El apoyo de la formación de Santiago Abascal es, por tanto, la pieza clave que falta encajar.
La aprobación del anteproyecto en el Pleno extraordinario del Consell supone el primer eslabón formal de una cadena legislativa que determinará el modelo fiscal y el gasto público de la Comunitat Valenciana en los próximos meses. Para los ciudadanos que esperan ver reflejada la rebaja del IRPF en su nómina, la cuenta atrás acaba de comenzar, aunque el resultado final dependerá de la velocidad —y la voluntad política— con que los grupos parlamentarios conviertan este anteproyecto en ley definitiva.

