La potabilizadora más antigua de Europa en activo da el salto a la energía del futuro: Valencia instala una batería de un millón de vatios en La Presa

Valencia invertirá 971.376 € en un sistema de baterías de 2,5 MWh en la histórica potabilizadora de La Presa para aprovechar sus excedentes fotovoltaicos.

 - Actualizado a 06/11/2026 12:34

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 La Presa
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Lleva en funcionamiento desde 1856 —cuando el cólera asolaba Europa y el agua era sinónimo de riesgo— y nunca ha dejado de producir ni un solo día. La planta potabilizadora de La Presa, en Manises, es la infraestructura hídrica más antigua de Europa que sigue operativa en su emplazamiento original, y ahora da otro paso hacia el siglo XXI: Valencia ha aprobado instalar en sus instalaciones un sistema de almacenamiento de energía solar valorado en casi un millón de euros.

La Junta de Gobierno Local aprobó este viernes el proyecto y encargó su ejecución a la Empresa Mixta Valenciana de Aguas (EMIVASA), gestora del servicio de abastecimiento de agua potable de la ciudad. El presupuesto total asciende a 971.376,29 euros, IVA incluido, y contempla también los honorarios de redacción del proyecto y dirección de obra.

Una batería para no desperdiciar el sol

La idea es tan sencilla como eficiente: cuando los paneles fotovoltaicos de la planta generan más electricidad de la que se consume en ese momento, la energía sobrante no se pierde ni se vuelca a la red sin más. Se almacena. Y cuando el sol baja o la demanda sube, esa reserva entra en juego. Para eso servirá el nuevo acumulador, que tendrá una capacidad de 2,5 megavatios hora (MWh) y una potencia de 1 megavatio (MW). Para hacerse una idea de la escala: esa energía almacenada equivale aproximadamente a lo que consumen 250 hogares españoles durante un día entero.

El proyecto no se limita al suministro del equipo. Incluye también las obras necesarias para integrarlo en la infraestructura existente de la estación de tratamiento, que seguirá en funcionamiento durante toda la intervención. No puede ser de otra manera: La Presa suministra 2.000 litros de agua por segundo, una cifra que no admite interrupciones. Construida a mediados del siglo XIX como pionera en España frente a las epidemias de cólera, es la potabilizadora más antigua de Europa que desde sus inicios jamás ha dejado de funcionar. Cortar el grifo, aunque sea brevemente, no es una opción.

Por eso el proyecto establece una jerarquía clara: la garantía del abastecimiento de agua potable tendrá prioridad ante cualquier interrupción eléctrica que requiera la conexión del nuevo sistema. El agua, primero. La energía, después.

El agua de 1,6 millones de personas

La potabilizadora de La Presa constituye una de las instalaciones fundamentales del sistema de abastecimiento de Valencia y su entorno metropolitano. Su producción se suma a la de la planta de El Realó, en Picassent, para abastecer conjuntamente a València y otros 47 municipios del área metropolitana. Entre ambas instalaciones atienden a una población cercana a 1,6 millones de habitantes, con una demanda de 3.700 litros por segundo.

La planta de La Presa utiliza aguas superficiales del río Túria, mientras que la de El Realó se abastece del río Xúquer. Ambas están conectadas a una red de más de 240 kilómetros de grandes conducciones que vertebran el suministro hídrico de toda la región metropolitana.

Ocho meses de obras, dos años de presupuesto

El plazo previsto para ejecutar los trabajos es de ocho meses desde el día siguiente a la firma del acta de comprobación del replanteo, aunque queda sujeto a la disponibilidad real de los equipos —un factor nada menor en el mercado actual de tecnología de almacenamiento energético— y a la coordinación con la actividad de la potabilizadora. La inversión está incluida en el Plan Anual de Inversiones de 2026 de la red de abastecimiento, con gasto distribuido entre 2026 y 2027.

La tramitación administrativa del encargo corresponde al Servicio municipal del Ciclo Integral del Agua, que ejecutará la actuación conforme a los pliegos que regulan el servicio de abastecimiento. No es la primera vez que La Presa afronta una modernización de calado: en las últimas décadas ha sido objeto de sucesivas obras de adaptación, desde mejoras en el bombeo de agua bruta hasta sistemas de desinfección por radiación ultravioleta. En la actualidad, La Presa está "a la vanguardia en los procesos de potabilización en el mundo y tiene una capacidad de almacenamiento de 90.000 m³ de agua potabilizada."

Que una infraestructura nacida en el siglo XIX, cuando todavía no existía la bombilla eléctrica, incorpore ahora baterías de última generación para optimizar el consumo de energía solar dice mucho sobre la capacidad de adaptación de esta instalación. Y también sobre la dirección que toma la gestión pública del agua: más eficiente, más sostenible y, en definitiva, más preparada para un futuro en el que la energía y el agua serán recursos cada vez más estratégicos.