La 'Festa Grossa' de València cumple 700 años y aspira al reconocimiento de la UNESCO: siete siglos de historia en las calles de la ciudad

El Corpus Christi de València celebra su 700 aniversario con procesión, coros, flores y la mirada puesta en el reconocimiento de la UNESCO.

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Siete siglos. Esa es la cifra que este 7 de junio de 2026 convierte al Corpus Christi de València en algo más que una fiesta religiosa: en un testimonio vivo de historia urbana, fe colectiva e identidad cultural. La conocida popularmente como la Festa Grossa cumple 700 años y lo celebra con una procesión general, coros, tapices florales y una candidatura en marcha ante la UNESCO que podría situar a la ciudad en el mapa del patrimonio inmaterial de la humanidad.

Una tradición que ha sobrevivido siete siglos

El origen del Corpus Christi se remonta a 1263, cuando el papa Urbano IV instituyó la festividad mediante la bula Transiturus hoc mundo, extendiéndose por toda la cristiandad. En València, la procesión se instauró en 1355 gracias al obispo Hugo de Fenollet, marcando el inicio de una tradición que ha perdurado más de siete siglos. Guerras, pestes, cambios de régimen político: nada ha interrumpido su celebración. Pocos rituales colectivos en Europa pueden presumir de algo así.

Lo que hace singular al Corpus de València no es solo su antigüedad, sino la riqueza y diversidad de los elementos que lo componen. La celebración mantiene vivo un conjunto de manifestaciones únicas como las Rocas, els Gegants i Cabuts, las danzas tradicionales, la Cavalcada del Convit o la figura de la Moma, símbolos de un lenguaje festivo propio que ha llegado hasta nuestros días tras siglos de historia. La procesión reúne cerca de 300 personajes bíblicos, danzas, música, carros triunfales y siglos de historia popular, y el vestuario que lo hace posible supera las 1.300 prendas entre trajes y complementos.

La jornada del 7 de junio: el gran día de la procesión

La jornada central arranca con la Misa Pontifical en la Catedral y da paso a una sucesión de actos que transforman el corazón de Ciutat Vella: los toques de campanas, el traslado de las Rocas, las danzas del Corpus, la Cavalcada del Convit y, como eje de todo, la Procesión General. En ella desfila la custodia más grande del mundo, una de las joyas patrimoniales de la ciudad. La custodia procesional está reconocida como la más grande del mundo y su paso por las calles del centro histórico marca el momento cumbre de la celebración.

Este año, la edición del 700 aniversario estrena una imagen recuperada: la de los coros cantando a lo largo del recorrido. La presencia de coros cantando al paso de la Custodia fue durante décadas una de las estampas más reconocibles del Corpus valenciano; con el tiempo, esa imagen fue desapareciendo del recorrido. Siete agrupaciones corales se situarán en puntos estratégicos del recorrido y actuarán especialmente durante el paso de la Custodia. Los coros participantes son la Sociedad Coral de San Antonio de Benagéber, el Orfeón Manuel Palau, el Coro Aaacema, la Coral Divisi, la Coral Polifónica Valentina, la Coral de la Agrupación Musical Santa Cecilia del Grao y el Grupo Coral Quorum.

"El Corpus Christi de València ha llegado hasta nuestros días porque ha sabido conservar elementos que lo hacen único. Recuperar la presencia de los coros a lo largo de la procesión significa recuperar una imagen que forma parte de la memoria de esta celebración y que muchas generaciones recuerdan con especial cariño" - Mónica Gil, concejala de Fiestas y Tradiciones del Ayuntamiento de València

Un centro histórico vestido de flores

El aniversario también se percibe con los ojos. El tapiz floral que adorna la fachada de la Basílica de la Mare de Déu, obra de la empresa Decourba, recrea algunos de los símbolos más representativos de la celebración: las Torres de Serrans y el Micalet como fondo, dos ángeles sosteniendo un gran cáliz del que emerge la forma sagrada, y en las esquinas del tapiz, la Moma y un Cirialot, dos de los personajes más reconocibles de la fiesta. La parte superior está presidida por el escudo de la ciudad y una leyenda conmemorativa. El resultado son 180 kilos de materia vegetal convertidos en patrimonio efímero: un tapiz que existirá solo unos días, pero que resume siete siglos de memoria colectiva.

Las flores no se limitan a la basílica. Casi 50 mamposteros florales visten las calles de Cavallers, Micalet, Cabillers, Bosseria, Avellanes, plaza del Mercat, Maria Cristina, Pau y Sant Vicent, transformando el corazón de la ciudad en un recorrido ornamental. Además, siete monumentos florales diseñados por el Gremio de Floristas bajo la coordinación de Juan Lluesma se distribuyen por la plaza de Manises, la plaza del Tossal, el entorno de la Lonja, la avenida de Maria Cristina con la calle de Sant Vicent, la Iglesia de San Martín, la calle del Mar y el Palacio Arzobispal.

La candidatura a la UNESCO: el siguiente escalón

El 700 aniversario no solo mira hacia atrás. El aniversario no es solo una celebración, sino también una palanca institucional: el Ayuntamiento ha iniciado los trámites para que el Corpus Christi avance hacia su declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional, tras haber obtenido en 2019 el reconocimiento autonómico. El siguiente escalón es aún más ambicioso: trabajar junto a las administraciones competentes para impulsar la candidatura del Corpus Christi de València como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante la UNESCO.

Los diputados de Compromís en el Congreso, Àgueda Micó y Alberto Ibáñez, junto con el diputado de Esquerra Unida-Sumar, Nahuel González, han registrado una Proposición No de Ley para impulsar la candidatura de las festividades valencianas del Corpus Christi a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. El Corpus de València, declarado Bien de Interés Cultural Inmaterial por la Generalitat Valenciana en el año 2010, ha ejercido históricamente como modelo y referencia para numerosas celebraciones corpusianas de todo el territorio valenciano.

La pregunta que flota en el ambiente es si la efeméride será suficiente palanca para lograr ese reconocimiento internacional. El Corpus de València está considerado una de las manifestaciones patrimoniales más completas de España por la riqueza y diversidad de sus elementos tradicionales. Siete siglos de historia ininterrumpida son, como mínimo, un argumento difícil de ignorar.