La Alquería Félix abre en Valencia con horario regular: la cama de gusanos de seda del siglo XVIII que sobrevivió en el corazón de la ciudad

La Alquería Félix del Parque de Marxalenes recupera su apertura ordinaria desde el 14 de septiembre con visitas gratuitas de lunes a sábado.

Guardar

e2803b1eab0f4c66dd5cd3969e0a175b
e2803b1eab0f4c66dd5cd3969e0a175b
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

En el corazón del Parque de Marxalenes, entre árboles y el rumor de la ciudad que avanza, sobrevive un rincón donde el tiempo parece haberse detenido en el siglo XVIII. La Alquería Félix reabre sus puertas al público con horario regular a partir del lunes 14 de septiembre, poniendo fin a una etapa en la que solo era accesible mediante visita concertada. Una joya patrimonial que, a pocos metros del bullicio urbano de Valencia, guarda entre sus paredes de labriego la historia de la huerta y uno de los testimonios más completos de la antigua industria de la seda.

Un espacio que nunca cerró del todo, pero que ahora se abre a todos

Sería inexacto decir que la Alquería Félix ha permanecido cerrada estos meses. El inmueble ha mantenido su actividad y ha continuado recibiendo visitas y acogiendo diferentes iniciativas, aunque sin una apertura diaria. El espacio ha seguido recibiendo visitas previamente concertadas, lo que ha permitido que grupos escolares, colectivos de personas mayores, vecinos y otras entidades hayan podido conocer el inmueble y su patrimonio. Pero una cosa es visitar con cita previa y otra muy distinta poder asomarse un martes por la mañana, de camino al trabajo o simplemente porque el día invita a descubrir algo nuevo.

También durante este período, la alquería ha acogido a jóvenes artistas en el marco de los Premios de Creatividad de Residencias Artísticas , y ha abierto sus puertas a asociaciones culturales y vecinales. Un uso vivo, en definitiva, aunque limitado. Ahora el Ayuntamiento da un paso más.

"Recuperamos la apertura ordinaria de un espacio que conserva un patrimonio único vinculado a la historia de la huerta y a la tradición sedera valenciana" - Mónica Gil, concejala de Familia, Juventud e Infancia del Ayuntamiento de Valencia

Cuándo y cómo visitar la Alquería Félix

El espacio podrá visitarse de lunes a viernes, de 9:00 a 13:00 horas, y los martes y jueves también por la tarde, de 16:00 a 19:00 horas. Además, abrirá el último sábado de cada mes, de 10:00 a 13:00 horas. La visita es gratuita y permite acceder al interior de este inmueble de interés patrimonial. Un horario que, sin ser el de un museo de gran ciudad, cubre los momentos en que vecinos y escolares pueden acercarse sin complicaciones.

Una exposición permanente que explica qué fue la huerta

El espacio cuenta con una exposición permanente que da a conocer su historia y explica cómo era antes la vida en la huerta. Formada por ocho paneles expositivos, en ellos se divulga la historia y la arquitectura del edificio, su evolución constructiva, qué es una alquería y cómo era la vida en la huerta valenciana, así como las actividades agrícolas y quiénes fueron sus últimos propietarios. Todo ello se complementa con folletos y una audioguía accesible mediante códigos QR, que ofrece una experiencia inmersiva para entender el valor de este patrimonio.

Resulta llamativo que un edificio de estas características haya llegado hasta hoy en condiciones de ser visitado. Su origen data del siglo XIV y se trata de un trabajo de rehabilitación muy valorado por ser una pieza única de la arquitectura popular valenciana. Félix es una vivienda de labradores, con una construcción más estandarizada, adaptada al uso como vivienda y actividades agropecuarias. No tiene la solemnidad de un palacio, sino la autenticidad de lo cotidiano.

El 'llit de cuc': la cama de gusanos que Valencia no debería olvidar

Si hay un motivo para no perderse esta visita, ese es el llit de cuc. Entre los elementos de mayor interés patrimonial destaca el denominado "llit de cuc" o andana, situado en la planta superior y fechado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. Se trata de una estructura de madera con estantes de caña que se utilizaba para la cría del gusano de seda durante su ciclo de reproducción. Los capullos obtenidos se destinaban a la elaboración del hilo de seda que, durante siglos, convirtió a Valencia en una de las grandes capitales sederas de Europa.

Es en la planta superior donde se conserva la antigua cámara convertida en criadero de gusanos de seda, de la que se conservan hoy en día los llamados llits de cucs. Estas andanas sederas se relacionan con la industria de la seda que se desarrolló en multitud de alquerías de L'Horta durante el siglo XVIII y principios del XIX. Este vestigio es uno de los ejemplos mejor conservados de lo que fue la sericicultura en la economía y la sociedad valenciana, una actividad que dejó una huella profunda en la ciudad, visible todavía hoy en edificios como la Lonja de la Seda, Patrimonio de la Humanidad.

El nombre de Félix y el peso de las generaciones

La denominación de la alquería hace referencia a sus últimos propietarios, quienes desde el siglo XIX se llamaban Félix Valls, nombre que seguía generación tras generación. Hay algo poético en eso: un apellido que se convierte en nombre propio, que pasa de boca en boca durante generaciones hasta quedar grabado en la piedra y en los registros municipales. Eran labriegos de L'Horta que gestionaban la alquería, tras ser arrendada por el Conde de Parcent y Contamina. Una historia de trabajo y arraigo que la exposición permanente se encarga ahora de recuperar para quienes quieran escucharla.

La reapertura de la Alquería Félix llega en un momento en que ciudades como Valencia buscan equilibrar el peso del turismo masivo con la puesta en valor de un patrimonio local muchas veces invisible para el propio vecindario. La musealización impulsada en 2022 permitió reunir en el propio edificio información sobre su historia, su arquitectura y las actividades que tradicionalmente se desarrollaban en las alquerías, poniendo especial atención a la relación entre la huerta y la producción de seda. Precisamente, la conservación de la antigua andana convierte este espacio en un lugar especialmente interesante para conocer una actividad que durante siglos formó parte de la historia de Valencia y de su entorno agrícola. Recuperar ese horario regular, con entrada libre y sin necesidad de reserva previa, no es solo una cuestión de gestión: es una declaración de intenciones sobre qué tipo de ciudad quiere ser Valencia con su propia historia.