Cada marzo, miles de figuras arden en las calles de València. Solo unas pocas se salvan. Desde 1934, los valencianos votan para indultar a los ninots más especiales de cada edición fallera, rescatándolos del fuego para que vivan para siempre en el Museo Fallero. En 2026, los elegidos ya han cruzado esa puerta: el museo exhibe desde este mes de agosto las dos piezas indultadas de las últimas Fallas, junto al retrato oficial de la fallera mayor y el cartel de la fiesta.
Un niño en medio de la guerra, salvado del fuego
El ninot grande de 2026 se llama "Deixem la guerra en pau" y es obra del artista Pedro Santaeulalia para la falla Sueca-Literat Azorín. La figura formaba parte de una falla de temática onírica y representa el sufrimiento de los niños y las niñas atrapados en guerras y conflictos armados. Una imagen que, en un año marcado por múltiples crisis humanitarias internacionales, difícilmente deja indiferente a quien la contempla.
No es la primera vez que Santaeulalia consigue que una obra suya escape a las llamas. La elección del ninot indultat es una decisión en la que participa toda la ciudad y que suele basarse en cuestiones estéticas, pero también emocionales y simbólicas. El artista ya logró el indulto en 1997 con "Iaio i neta", una obra creada para la falla Arxiduc Carles-Xiva que también forma parte de la colección permanente del museo. Dos generaciones separadas por casi tres décadas, unidas ahora por los mismos pasillos.
Tres escenas, una historia familiar en el ninot infantil
El ninot indultat infantil de este año lleva por título "La meua germana és la nova fallera major infantil de València" y es obra de Zvonimir Ostoic "Z", para la falla Espartero-Ramón y Cajal. La falla Espartero-Ramón y Cajal ha ganado también este año el premio al ninot indultat infantil de las Fallas de València, lo que refuerza la vinculación histórica de la comisión con el Museo Fallero y con la tradición del indulto infantil.
La pieza destaca por su estructura narrativa: tres escenas interconectadas que componen un relato fallero completo. La primera recoge el abrazo familiar; la segunda muestra a un ceramista trabajando el albahaquero que el Ayuntamiento regala a las falleras mayores; la tercera sitúa la acción en la entrada al propio casal de la comisión. Un ninot que no solo representa, sino que cuenta una historia.
Memoria viva de la fiesta: retrato y cartel también se suman a la colección
El Museo Fallero no se limita a los ninots indultats. En el Museo Fallero de Valencia se puede ver también una colección de ninots infantiles, los retratos de las Falleras Mayores —símbolo femenino de esta fiesta desde 1931—, una colección de carteles de fallas —el primero es de 1929— y una colección de insignias falleras. Dos nuevas incorporaciones se suman este verano a ese archivo: el retrato oficial de la fallera mayor de València 2026, Carmen Prades Gil, pintado en estilo hiperrealista por el artista Josep Borrell; y el cartel oficial de las Fallas 2026, obra de Vicent Ramon.
Este crecimiento anual de la colección no es baladí. El Museo Fallero conserva una de las colecciones más importantes del patrimonio festivo valenciano: los ninots indultats grandes se guardan desde 1934 y los infantiles desde 1963, convirtiéndose en un auténtico viaje visual por la evolución artística, social y cultural de las Fallas. Aunque los ninots fueron concebidos como creaciones efímeras, hoy constituyen un valioso testimonio de la evolución social, artística y cultural de Valencia.
Cómo visitarlo
El museo abre de martes a sábados laborables de 10 a 18 horas. Los domingos y festivos, el acceso se permite de 10 a 13 horas. Los lunes y festivos por la tarde permanece cerrado, y los grupos de más de diez personas deben solicitar cita previa. La entrada es muy asequible: 2 euros para adultos, gratuita para menores de 16 años y los domingos. Un precio que, visto lo que guarda entre sus paredes, hace difícil encontrar una excusa para no cruzar la puerta.
Aunque los ninots fueron concebidos como creaciones efímeras, hoy constituyen un valioso testimonio de la evolución social, artística y cultural de Valencia. Que una figura dedicada al sufrimiento infantil en las guerras haya sido elegida por el público para salvarse del fuego en 2026 dice mucho sobre el momento que vive el mundo, y también sobre cómo las Fallas —entre la sátira y la emoción— siguen siendo un espejo fiel de la sociedad que las crea.

