Doce millones de euros y medio. Esa es la cifra que la Generalitat Valenciana ha puesto sobre la mesa en 2026 para hacer frente a algunas de las peores crisis humanitarias del planeta. Un total de 12.388.444 euros distribuidos entre emergencias activas, conflictos enquistados y proyectos de desarrollo a largo plazo en 21 países de todos los continentes. El anuncio llega coincidiendo con el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, que se conmemora cada 19 de agosto, una fecha que recuerda que, mientras muchos desayunan en calma, millones de personas siguen sin techo, sin agua y sin futuro.
Venezuela, el epicentro de la respuesta de urgencia
La emergencia más reciente y más mediática ha marcado buena parte del esfuerzo valenciano de este año. El 24 de junio de 2026, Venezuela sufrió un doblete sísmico: un primer terremoto de magnitud 7,2 seguido, apenas unos segundos después, por un segundo sismo de magnitud 7,5. Las zonas más afectadas fueron La Guaira, Caracas y el Distrito Capital, donde miles de personas perdieron sus hogares. La ONU necesita 296 millones de dólares adicionales para ampliar la respuesta humanitaria y asistir a 1,3 millones de personas durante los próximos seis meses. En ese contexto de catástrofe, la respuesta valenciana no tardó en llegar.
La Generalitat ha movilizado cerca de un millón de euros a través del Comité de Acción Humanitaria de la Comunitat Valenciana (CAHE) para financiar 16 proyectos de ayuda tras los seísmos. A eso se suman 534.307 euros en asistencia humanitaria directa para Venezuela y otros 250.000 euros destinados a Colombia, también sacudida por terremotos en los últimos meses. Lejos de limitarse a transferencias económicas, la respuesta ha incluido despliegues sobre el terreno: convenios con Farmamundi, Cruz Roja y Bombers pel Món han permitido enviar tres ambulatorios móviles y tres equipos médicos, distribuir artículos de primera necesidad y colaborar en las labores de rescate con personal especializado, incluido un profesional sanitario valenciano integrado en el equipo START de la cooperación valenciana.
"La acción humanitaria de la Generalitat aspira a contribuir a una realidad en la que las comunidades afectadas por estas catástrofes puedan vivir con dignidad, ejercer sus derechos y tener la capacidad de decidir sobre sus vidas y futuro." - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
Más allá de Venezuela: ébola, huracanes, guerras y refugiados
Si Venezuela concentra la atención mediática, la lista de crisis a las que responde la Comunitat Valenciana dibuja un mapa de sufrimiento global que va mucho más allá. La Generalitat ha aportado 1.200.000 euros para financiar la respuesta sanitaria de Farmamundi y Cruz Roja ante la epidemia de ébola activa en Uganda y en la República Democrática del Congo, un brote que recuerda que las enfermedades infecciosas siguen siendo una amenaza letal en entornos donde los sistemas de salud son frágiles o inexistentes.
La acción humanitaria valenciana también ha llegado a Haití —golpeado por el huracán Melissa— y a Mozambique, afectado por inundaciones severas. Al mismo tiempo, se han atendido las necesidades básicas de la población refugiada procedente de Sudán y Sudán del Sur, de personas vulnerables en Burkina Faso y Honduras, y de familias desplazadas en el Líbano y Ucrania a causa de conflictos bélicos que no encuentran fin. Son geografías distintas, pero con un denominador común: comunidades enteras que han perdido el control sobre su propia vida.
Además, la Comunitat Valenciana ha contribuido con 100.000 euros al fondo de cooperación descentralizada de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), destinados a programas de Naciones Unidas para la infancia en Venezuela, alimentación en campamentos de población refugiada saharaui, coordinación humanitaria en Haití, atención a familias refugiadas en Malí y al fondo de población en Afganistán y Líbano.
Cooperación al desarrollo: 231.000 personas beneficiadas en 21 países
La acción humanitaria de emergencia es solo una parte del cuadro. La Generalitat también ha destinado 11.504.137 euros a la convocatoria de ayudas para organizaciones del tercer sector que impulsan proyectos de cooperación internacional al desarrollo. El resultado: 32 proyectos ejecutados en 21 países durante 2026, con más de 231.000 beneficiarios directos —la gran mayoría mujeres, niños y niñas— y cerca de medio millón de personas beneficiadas de forma indirecta. Una cifra que, puesta en perspectiva, equivale a llenar varias veces la ciudad de Valencia.
La distribución geográfica de los fondos refleja dónde duele más el mundo en este momento:
- Oriente Próximo concentra el 40% de los fondos, con diez proyectos en Palestina, Siria, Líbano, Yemen, Egipto y Jordania.
- África Subsahariana, con el 33% de la inversión, cuenta con nueve actuaciones en Burkina Faso, Malí, República Centroafricana, Níger, Uganda y Kenia.
- América del Sur recibe el 10% de los fondos, con proyectos en Colombia y Ecuador.
- Centroamérica y el Caribe acaparan el 5%, con actuaciones en Honduras y Haití.
- Asia, Europa Central y el Magreb se reparten el 10% restante, con proyectos en Filipinas, Ucrania y la República Árabe Saharaui Democrática.
"Desde la solidaridad, el Consell canaliza una ayuda basada en el respeto a los Derechos Humanos y orientada a acompañar procesos liderados por las propias comunidades, fortalecer sus capacidades y responder de manera responsable, ética, transparente y sostenida ante contextos de crisis, conflictos y fenómenos naturales catastróficos." - Pedro Carceller, director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo de la Generalitat Valenciana
Una nueva estrategia humanitaria, en el horizonte
Carceller también ha avanzado que la Generalitat tiene muy avanzada la elaboración de una nueva Estrategia de Acción Humanitaria, elaborada con la participación de otras administraciones públicas, organizaciones no gubernamentales y el ámbito académico, que se dará a conocer en los próximos meses. En un año en que el mundo ha vuelto a demostrar que las catástrofes no entienden de fronteras —ni de calendarios—, la apuesta valenciana por la cooperación internacional plantea una pregunta que trasciende los datos: ¿cuánto vale, en realidad, la dignidad de una persona al otro lado del mundo? La Comunitat Valenciana ha intentado responder, euro a euro, proyecto a proyecto.

