Puede que las estadísticas y los balances macroeconómicos muestren números positivos, pero también puede percibirse la fortaleza de la economía real a pie de calle. Un ejemplo son los hoteles llenos, el ir y venir de camiones sin descanso y el tráfico fluido de taxis en dirección a los pabellones. Y es que Feria Valencia supera el concepto de "escaparate comercial" para convertirse en una palanca de rendimiento económico de la Comunitat Valenciana, tanto en cifras como en la vida real.
Así lo confirma la comparativa entre varios estudios de impacto elaborados por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). Estos datos sitúan la capacidad tractora del recinto en una posición destacada dentro del mapa autonómico. Por cada euro destinado a su funcionamiento o invertido por las empresas expositoras, la economía regional obtiene un retorno directo e indirecto de hasta 23,6 euros en términos de PIB.
Fuerte rendimiento ante los dos gigantes autonómicos
La magnitud del indicador ferial cobra especial relevancia al compararlo con otros grandes motores económicos del territorio analizados por el propio IVIE. La Ciutat de les Arts i les Ciències (CACSA), uno de los principales referentes de la proyección turística y cultural de València, ofrece un efecto multiplicador de 2,2 euros por cada euro de gasto, con un impacto de 128,4 millones de euros y cerca de 4.000 puestos de trabajo.
Por su parte, el Puerto de València, una de las infraestructuras neurálgicas para el comercio exterior, aporta más de 3.200 millones de euros en valor añadido bruto y registra una tasa de retorno de 3,3 euros por cada euro invertido.
Pese a que la naturaleza de estas infraestructuras responde a modelos operativos diferentes, los informes técnicos indican que Feria Valencia genera un elevado retorno por cada euro público o privado movilizado. La aportación de su recinto alcanza los 880,9 millones de euros anuales, lo que representa el 0,64 % del PIB de la Comunitat Valenciana y garantiza el sustento de más de 15.000 empleos equivalentes a tiempo completo.
Un salvavidas para la hostelería y los servicios
El impacto económico de cada convocatoria ferial se traslada de manera inmediata al tejido urbano. Las estimaciones de la patronal turística Conhostur demuestran que, durante la celebración de los grandes certámenes, la facturación hotelera y de restauración en la ciudad experimenta incrementos de entre el 25 % y el 50 %. El perfil del visitante de ferias y congresos garantiza tarifas hoteleras de mayor rentabilidad y un consumo más intensivo en el sector servicios local.
Por su parte, la institución ejerce de amortiguador económico durante los meses de otoño e invierno, cuando el turismo vacacional disminuye y el turismo de negocios sostiene la actividad en la planta hotelera de València, mitigando la estacionalidad y estabilizando el empleo en el sector terciario.
Liderazgo a nivel estatal
A nivel estatal, el balance del IVIE sitúa a la institución valenciana en una posición destacada. Con un impacto económico de 880,9 millones de euros, el recinto de Benimàmet supera ampliamente las cifras de la Feria de Zaragoza, cuyo impacto económico alcanza los 422,3 millones, y prácticamente cuadruplica el registro del Bilbao Exhibition Centre, con 227 millones de euros y 4.348 empleos.
Es cierto que los grandes centros de Madrid y Barcelona llegan a obtener volúmenes globales superiores debido a la escala demográfica y financiera de sus mercados. Sin embargo, Feria Valencia supera a Fira Barcelona en retorno multiplicador y se sitúa a la par de la ratio de IFEMA.
Desde Feria Valencia hacen hincapié en que estos indicadores demuestran un aprovechamiento de sus recursos públicos al servicio del tejido productivo autóctono. A esto se suma la propia resiliencia de las compañías participantes: el informe del IVIE constata que las empresas que acuden a estos certámenes presentan una mayor dimensión, una mayor tasa de internacionalización y resisten mejor los periodos de incertidumbre macroeconómica.


