València será este mes de abril un escenario donde llevar a cabo una prueba de piloto de la jornada laboral de cuatro días o 32 horas. De este modo, miles de personas que desarrollan su trabajo en la ciudad pasarán a tener cinco semanas consecutivas (también la primera de mayo) en las que solo trabajarán cuatro días y tendrán un fin de semana largo de tres días.
Así, el objetivo del consistorio es recopilar datos (tanto opiniones de los mismos trabajadores, como índices económicos y de consumo) para comprobar los pros y contras de esta revolución laboral. Las Naves ha acogido hoy un encuentro en el que sindicatos, empesarios y también la administración pública valenciana han analizado si la reducción de la jornada laboral a cuatro días a la semana puede llegar a ser una realidad o se percibe como una utopía.
Joan Ribó, alcalde de València, ha apostado por esta prueba piloto abogando el "buen momento" actual con la implantación del teletrabajo en algunos sectores, el cambio en la concepción que tiene la sociedad del trabajo y la reducción que pueden suponer un menor número de desplazamientos en las emisiones contaminantes.

Por su parte, Ana García Alcolea, Secretaria General de CCOO-PV, argumenta que la "presencialidad no incrementa la productividad, pero un cambio en la forma de trabajar y reducir la jornada sí lo puede hacer". Mientras tanto, Ismael Sáez (UGT-PV) defiende la reducción de la jornada a cuatro días, pero adaptándola a cada sector dependiendo de sus particularidades.
Empresas que han implantado con éxito la jornada laboral reducida
València no será la primera ciudad del mundo en probar este nuevo método de trabajo, ya que países como Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Reino Unido o Islandia lo han hecho cosechando un gran éxito. Aún así, en la Comunitat Valenciana existen empresas que han transformado radicalmente su forma de trabajar.
Es el caso de Brandsummit, una agencia de diseño que fundó David Baldoví hace nueve años, y que empezó transformado sus horarios de trabajo a la "jornada europea" a través de la que trataban de condensar al máximo el tiempo que pasaban en el estudio y sus trabajadores y trabajadoras tenían "flexibilidad horaria para entrar y salir de su puesto de trabajo o los viernes se acababa a mediodía", explica Baldoví.
"A partir de septiembre, decidí darles la oportunidad a mis trabajadores de tener flexibilidad total en su horario, como la tenía yo. Este horario se implantaría definitivamente si se cumplían todos los objetivos de la empresa y así fue", explica el jefe de Brandsummit.
Ahora, el equipo de Brandsummit puede organizarse su horario de trabajo cómo desea y solo debe acudir presencialmente a las presentaciones de los proyectos o la reunión que se hace todos los lunes en la que se fijan los objetivos que cumplir durante la semana. "Mi equipo trabaja para que el proyecto del cliente sea lo mejor posible y mientras estén los estándares da igual que el trabajador haya trabajado cinco, siete o diez horas", detalla Baldoví.

Su contrato es de 35 horas a las semana, según lo que marca el convenio, "pero trabajan de media entre 28 y 30 horas". Y aunque se eleva la carga de trabajo y la intensidad de este, Baldoví defiende la idea de que "para que el trabajador sea productivo en el trabajo tambien tiene que tener tiempo libre, ocio y tiempo para sí mismo".
Esta misma idea es la que tenía en mente María Álvarez, directora de directora de La Francachela, una cadena de establecimientos de restauración en Madrid en los que ya se ha implantado la jornada de cuatro días. “Implantamos la jornada de cuatro días después de salir del confinamiento, cuando se reabrieron los restaurantes y fue una solución para no transmitir el estrés a los trabajadores. Esta idea nació como una emergencia y nos permitió transformar la empresa", explica la empresaria.
El proceso de implantación de esta jornada empezó analizando aquellas horas en las que los trabajadores eran menos productivos y se identificó que eran los momentos en los que estaban esperando en la sala a la llegada de la clientela. Por ello, María diseñó un método para realizar pedidos a través de la aplicación Whatsapp introduciendo la tecnología para aumentar la productividad. "Ese cambio no solo se tradujo en beneficios en 2020, 2021 y 2022, sino que tambien se mejoraron las condiciones de los trabajadores", relata.


