El refugio antiaéreo de Massarrojos volverá a abrir sus puertas: el Ayuntamiento de València invierte casi 46.000 euros para devolverle la luz

El Ayuntamiento adjudica la reparación del refugio antiaéreo de Massarrojos, cerrado desde 2023, con vistas a su reapertura a finales de 2026.

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Refugio de Massarrojos
Refugio de Massarrojos

Lleva cerrado desde 2023 y, bajo tierra, la humedad no ha dejado de hacer su trabajo. Pero el refugio antiaéreo de Massarrojos, uno de los testimonios más singulares de la Guerra Civil en el área metropolitana de València, tiene fecha de regreso. El Ayuntamiento de València ha adjudicado las obras de adecuación lumínica del recinto por un importe de 45.971,01 euros (IVA incluido), con un plazo de ejecución de cuatro meses y el objetivo de reabrir el espacio a finales de 2026.

Un refugio excavado en la roca, a nueve metros de profundidad

El refugio fue construido en los últimos meses de la Guerra Civil, excavado directamente en el subsuelo rocoso como protección de los vecinos ante los ataques aéreos del bando rebelde. Las obras comenzaron el 21 de mayo de 1938 y finalizaron el 23 de marzo de 1939, según consta en el archivo municipal. Con el final de la guerra, el refugio quedó inacabado, oculto en el subsuelo, e incluso se tapiaron los accesos. Durante décadas permaneció sepultado en el olvido, hasta que una rehabilitación completada en diciembre de 2020 lo devolvió a la vida pública.

A diferencia de otros refugios de la ciudad, no está construido con hormigón armado, sino excavado directamente en el suelo aprovechando el sustrato de roca. Cuenta con una galería de 125 metros de recorrido que pudo cobijar hasta a 230 personas. Es el único refugio que se conserva en un pueblo de Valencia ciudad. Massarrojos, que en la década de los años treinta tenía unos 700 habitantes, corría al refugio cuando escuchaba las campanas, que repicaban con un toque fuerte para avisar de los ataques. Hoy, ese mismo espacio recibe visitantes que buscan comprender, desde las entrañas de la tierra, lo que significó vivir bajo las bombas.

El recinto se ubica entre la calle Benet Bosch y la plaza del Soñador, en un antiguo barranco, a una profundidad media de nueve metros. Ese entorno subterráneo, que le otorga su carácter único, es también su principal enemigo: la humedad y la condensación son constantes, derivadas de la composición calcárea del terreno, y generan un microclima agresivo que ningún equipamiento convencional resiste durante demasiado tiempo.

Cuando la humedad apaga las luces

El problema comenzó a manifestarse poco después de que el refugio inaugurara su nueva etapa. En mayo de 2022, tras un periodo de fuertes lluvias, se detectaron las primeras incidencias en la instalación eléctrica. Al año siguiente, una avería crítica afectó a la mayor parte de los focos, llegando incluso a producirse un apagón total que se extendió también a las luminarias de emergencia. La corrosión, acelerada por la humedad permanente, había dañado prácticamente todas las luminarias, de forma especialmente grave en las zonas con mayor concentración de condensación.

El deterioro eléctrico arrastró consigo al sistema de climatización, y, de forma paralela, aparecieron desprendimientos de baldosas en la bóveda de la entrada oeste del refugio. El riesgo para los visitantes era evidente, y las autoridades decretaron el cierre por motivos de seguridad. Desde entonces, el refugio de Massarrojos permanece cerrado desde el año 2023 a la espera de repararse los problemas que lo mantienen inaccesible.

Para entender el fenómeno y encontrar una solución duradera, el Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico recurrió a técnicos especializados en la gestión y musealización de cuevas visitables, como las Coves de Sant Josep en la Vall d'Uixó. El diagnóstico fue claro: el origen del problema residía en las constantes humedades generadas por la tipología del edificio y su ubicación en un entorno extraordinariamente agresivo. Un refugio concebido en su día como un sótano convencional, pero que se comporta, en realidad, como una cavidad natural.

Luminarias de acero inoxidable y bóvedas consolidadas

La solución adoptada pasa por no volver a cometer el mismo error. El contrato ha sido adjudicado a la empresa Estudio Iluminación S.L. e incluye la sustitución completa del alumbrado existente por luminarias LED con carcasa de acero inoxidable, específicamente diseñadas para ambientes de alta humedad y salinidad. Se renovarán también las bandejas de iluminación deterioradas, la señalética de los paneles informativos y el sistema de alumbrado de emergencia.

Las obras contemplan además la inspección del sistema de ventilación, la revisión de los mecanismos de apertura de puertas de acceso y de salida de emergencia, el afianzamiento de la bóveda de ladrillo en el acceso al refugio y la consolidación de las baldosas cerámicas sueltas. El resto de la instalación eléctrica —cuadros de mando, canalizaciones y cableado— se mantendrá, al considerarse apta para el servicio. El proyecto técnico fue encargado el pasado 22 de diciembre a Globalvent Ingeniería y Proyectos S.L. por un importe de 6.654,92 euros (IVA incluido).

"Con esta inversión, garantizamos la durabilidad de la actuación y salvaguardamos los valores patrimoniales del monumento, al tiempo que recuperamos uno de los principales recursos culturales de la pedanía de Massarrojos, poniéndolo de nuevo al alcance de la ciudadanía" - José Luis Moreno, Delegado de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de València

Memoria histórica bajo tierra

Al inicio de la contienda, en 1936, la capital de la Segunda República fue trasladada a València, por lo que la ciudad se convirtió en un objetivo estratégico. Los bombardeos que sufrió aumentaron, haciéndose necesaria la construcción de refugios antiaéreos para proteger a la población civil. Llegaron a contabilizarse más de 350 en toda la ciudad. De aquel inmenso legado subterráneo, solo unos pocos han sobrevivido y han sido recuperados para la memoria colectiva.

El de Massarrojos es, además, el único que se conserva en una pedanía de la ciudad, lo que le confiere un valor añadido difícil de cuantificar. Está declarado Bien de Relevancia Local en virtud de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano. Si las obras concluyen en los plazos previstos, los visitantes podrán regresar antes de que termine el año a ese túnel excavado a mano, donde hace casi noventa años los vecinos de un pequeño pueblo corrían a guarecerse cuando las campanas anunciaban que el cielo se llenaba de peligro.