El plan para el entorno del monasterio de San Miguel de los Reyes se reforma a fondo: menos altura, más zonas verdes y el doble de vivienda protegida

Un edificio de quince plantas que desaparece del horizonte, doscientas viviendas protegidas donde antes se preveían apenas cien, y un eje peatonal que alejará el tráfico de la puerta de uno de los monumentos más singulares de Valencia.

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San Miguel de los Reyes
San Miguel de los Reyes

Un edificio de quince plantas que desaparece del horizonte, doscientas viviendas protegidas donde antes se preveían apenas cien, y un eje peatonal que alejará el tráfico de la puerta de uno de los monumentos más singulares de Valencia. La Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de València ha dado luz verde este miércoles a la apertura de un segundo periodo de información pública del Plan Especial de San Miguel de los Reyes, un documento urbanístico que ha cambiado de forma sustancial tras escuchar a los vecinos, y que ahora regresa al escrutinio ciudadano precisamente por eso: porque los cambios introducidos son tan relevantes que la ley exige volver a someterlos a participación pública.

No es habitual que un plan urbanístico recorra dos veces el mismo trámite. Pero en este caso, la reforma del proyecto inicial ha sido tan profunda que el procedimiento lo requiere. Durante el primer periodo de información pública, que se mantuvo abierto entre el 28 de febrero y el 9 de mayo de 2025, el expediente recibió 22 alegaciones de particulares, asociaciones vecinales, entidades deportivas y grupos políticos, junto a 10 informes de servicios municipales, 9 informes de otras administraciones autonómicas y estatales, y 2 informes de compañías suministradoras. El Servicio de Planeamiento estimó nueve grandes cuestiones planteadas por los vecinos, lo que se tradujo en modificaciones que ahora redefinen buena parte de la ordenación.

La torre que desaparece y las viviendas protegidas que se duplican

El cambio más visible —literalmente— es la supresión de un edificio de quince plantas previsto en el extremo norte del ámbito, junto a la zona limítrofe con Tavernes Blanques. La edificabilidad se redistribuye en edificios de seis y siete plantas, lo que reduce el impacto paisajístico y mejora la transición con la trama urbana existente. Es la diferencia entre imponer una mole vertical en el horizonte de la huerta y construir con una escala más cercana a la del barrio.

Pero quizás el giro más significativo desde el punto de vista social sea el de la vivienda protegida. La nueva propuesta eleva hasta el 31% la reserva de vivienda protegida sobre la edificabilidad total, lo que supone duplicar el porcentaje previsto en el primer periodo de información pública. En cifras concretas: alrededor de 200 unidades de vivienda pública de las 575 previstas en total, sobre una edificabilidad que supera los 67.700 m² de techo. En la versión inicial del plan, esa cifra era de aproximadamente 100 viviendas protegidas. El concejal de Urbanismo ha indicado que "el plan contempla la construcción de nuevas viviendas de protección pública que es uno de los objetivos centrales de este equipo de gobierno, fomentando que la colaboración público-privada permita la construcción de VPP tan necesaria en la actualidad".

En paralelo, en la esquina con la carretera de Tavernes Blanques, se retiran los edificios residenciales previstos sobre la trama del PATRICOVA —el Plan de Acción Territorial sobre prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana— por peligrosidad de inundación, y se reemplazan por un aparcamiento. Un ajuste que responde tanto a la presión vecinal como a la lógica del riesgo climático, especialmente sensible en una Valencia que todavía procesa las consecuencias de la DANA de 2024.

"Hemos escuchado a los vecinos, a las asociaciones y a los servicios técnicos, y el plan que ahora vuelve a exposición pública es un plan más equilibrado, con menos alturas, más vivienda protegida, más zona verde y un entorno a la altura de lo que requiere el monasterio." - Juan Giner, concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias del Ayuntamiento de València

Un campo de fútbol con décadas de espera

Entre las demandas históricas del vecindario de Torrefiel, una lleva décadas sin respuesta: un campo de fútbol de once. La nueva documentación mantiene una reserva deportiva para un campo de fútbol-11 al norte de la Ronda Nord, colindante con ella y con el nuevo vial que se generará tras la peatonalización de la avenida de la Constitución a su paso frente al Monasterio. Su ubicación, en un tramo donde el tráfico rodado discurre por el túnel subterráneo, facilita el acceso peatonal desde el barrio y convierte una reivindicación vecinal en pieza central del nuevo modelo de espacio público.

El monasterio recupera su entorno

Pocas ciudades tienen la paradoja de València con San Miguel de los Reyes: fundado para la Orden de San Jerónimo en 1545 por Fernando de Aragón, duque de Calabria, es una importantísima obra del Renacimiento valenciano que según algunos autores puede ser considerado como precedente del monasterio de El Escorial. Después de su desamortización el edificio tuvo varios usos civiles, siendo durante muchos años una cárcel. En la actualidad es sede de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu desde el año 2000. Un monumento con semejante trayectoria merece, como mínimo, que los coches no pasen por su puerta.

Y eso es exactamente lo que propone el nuevo plan. La prolongación de la avenida de la Constitución al llegar a la Ronda Nord quedará reservada para peatones, mientras el tráfico rodado se desviará por la calle del Conde de Lumiares. El aparcamiento previsto inicialmente junto a la fachada sur del monasterio se retira y se reubica sobre la huella de la propia Ronda Nord, liberando un nuevo espacio verde junto al conjunto patrimonial y eliminando las afecciones visuales que hoy comprometen su lectura monumental.

En el entorno inmediato, el plan incorpora también una nueva trama de zona verde junto a la Alquería d'Albors, un Bien de Relevancia Local que refuerza la conexión con la huerta, y mantiene íntegra la protección de la Alquería de Tota, situada junto a la entrada principal del Monasterio, aunque la excluye de la gestión urbanística, dado que se trata de una vivienda ya rehabilitada y ocupada por sus propietarios.

Un plan de 86 millones que busca su aprobación definitiva

El Plan Especial ordena un ámbito de 136.136 m² situado entre los barrios de Torrefiel y Orriols, en el distrito de Rascanya, con una inversión estimada de 86 millones de euros. Tras la apertura del segundo periodo de exposición pública, el documento volverá al Servicio de Planeamiento para incorporar, en su caso, las nuevas alegaciones, antes de proseguir su tramitación hasta la aprobación definitiva. San Miguel de los Reyes puede acabar convirtiéndose no sólo en una gran operación de regeneración urbana para el norte de València, sino también en el ejemplo de cómo hacer urbanismo escuchando a la ciudad sin renunciar al interés general. Un objetivo ambicioso para un entorno que lleva demasiado tiempo esperando estar a la altura de su historia.