Gestionar una ciudad de casi 800.000 habitantes en plena era digital tiene un precio. El Ayuntamiento de València ha adjudicado a la empresa Global Rosetta SLU el contrato de mantenimiento y soporte de sus sistemas informáticos corporativos por un importe de 18.483.088,80 euros, el mayor contrato del que dispone el Servicio de Tecnologías de la Información y la Comunicación (SerTIC) municipal. La decisión fue adoptada este viernes por la Junta de Gobierno Local y supone dar continuidad a uno de los pilares tecnológicos invisibles que sostienen el día a día de la administración valenciana.
El motor oculto de la gestión municipal
Detrás de cada multa de tráfico tramitada, de cada nómina pagada a un empleado municipal o de cada expediente administrativo resuelto, existe una capa de software que lo hace posible. El contrato ahora adjudicado cubre precisamente ese terreno: el mantenimiento de las plataformas que gestionan los ingresos municipales, el patrimonio, la gestión administrativa, los recursos humanos y diversas infraestructuras tecnológicas del consistorio. No es tecnología de escaparate, sino la fontanería digital que mantiene en marcha la maquinaria del ayuntamiento.
La empresa adjudicataria, Global Rosetta SLU, es históricamente proveedora de servicios TI, entre ellos consultoría, desarrollo de software y servicios de programación , y cuenta con más de 1.000 empleados . En función de sus características de facturación y número de empleados, la compañía se puede calificar como macroempresa , con sede en Madrid y con experiencia acreditada en la contratación pública.
Cuatro años de contrato, con margen de prórroga
El acuerdo tiene una duración de cuatro años, prorrogable por una anualidad adicional, lo que significa que el vínculo entre el Ayuntamiento de València y Global Rosetta podría extenderse hasta 2030. El gasto se distribuirá de forma escalonada entre los presupuestos municipales de 2026, 2027, 2028, 2029 y, en caso de prórroga, 2030. Una planificación que refleja tanto la magnitud del encargo como la voluntad de dar estabilidad a unos sistemas que no pueden permitirse interrupciones.
El contexto explica buena parte de la decisión. La progresiva digitalización de la administración y el mayor uso de las plataformas de gestión han obligado a ampliar la capacidad del sistema y a incrementar el personal dedicado al mantenimiento de la infraestructura. Dicho de otro modo: cuanto más se digitaliza el ayuntamiento, más complejo y exigente se vuelve el trabajo de mantener todo en funcionamiento. Y ese trabajo tiene un coste creciente que este contrato viene a cubrir.
Más que mantenimiento: integración y mejora de servicios
El pliego no se limita a "que todo siga funcionando". El Ayuntamiento ha establecido objetivos más ambiciosos: mejorar el nivel de calidad de los servicios prestados a la ciudadanía, dar respuesta a nuevas funcionalidades de los aplicativos y garantizar la integración con otros sistemas de información municipal. Esto último es especialmente relevante en administraciones que, como la valenciana, operan con múltiples sistemas heredados de distintas épocas tecnológicas. Integrarlos sin que nada falle es, en sí mismo, todo un desafío de ingeniería.
Hay un detalle que merece atención: el contrato contempla expresamente el mantenimiento de los desarrollos más antiguos. En un mundo obsesionado con la innovación, muchas administraciones arrastran aplicaciones que llevan décadas en funcionamiento y que, por su complejidad o por los datos que alojan, no pueden simplemente descartarse. Mantenerlos operativos, compatibles y seguros es una tarea tan necesaria como poco glamurosa.
En definitiva, lo que València ha decidido no es solo renovar un contrato tecnológico. Es una apuesta por garantizar que la infraestructura digital que sostiene la vida administrativa de la ciudad esté en manos especializadas durante los próximos años, en un momento en que la confianza ciudadana en los servicios públicos digitales depende, cada vez más, de que los sistemas respondan sin fallos ni interrupciones.


