València despliega su mayor arsenal antiola de calor: 39 refugios climáticos, 77 fuentes refrigeradas y cañones de agua en El Saler para afrontar el verano más exigente

El Ayuntamiento activa refugios, fuentes de agua fría, toldos, nebulizadores y cañones forestales ante la primera ola de calor de 2026.

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El momento no podría ser más oportuno. España se enfrenta esta semana a lo que podría ser la primera ola de calor del verano de 2026, con temperaturas que los meteorólogos sitúan cerca de los 44 ºC en el pico previsto para el martes 23 de junio, y València ya tiene desplegado su dispositivo de protección ciudadana más completo hasta la fecha. No es improvisación: la ciudad lleva semanas preparando una red de recursos que va desde refugios con aire acondicionado hasta cañones de agua capaces de mover 10.000 litros por minuto en el bosque de La Devesa.

39 refugios climáticos, uno en cada distrito

La novedad más destacada de este verano es la ampliación de la red de refugios climáticos, que pasa a contar con 39 espacios distribuidos por barrios y pedanías de la ciudad, suficientes para garantizar al menos un punto de refugio en cada distrito. Son equipamientos municipales ya existentes —museos, bibliotecas, centros culturales, centros de actividades para mayores, el Palau de Congresos o las oficinas de València Sostenible— reconvertidos en oasis urbanos donde cualquier vecino puede entrar a resguardarse del calor sin coste alguno.

Estos espacios ofrecen sombra, climatización, zonas de descanso y acceso a agua potable. La lógica es simple pero eficaz: en lugar de construir infraestructura nueva, se aprovecha la red de edificios públicos ya climatizados y se les otorga una función de emergencia social. Algo especialmente relevante para personas mayores, bebés o quienes viven en pisos sin aire acondicionado, los colectivos que históricamente concentran la mayor mortalidad en episodios de calor extremo.

77 fuentes de agua fría y filtrada por toda la ciudad

Junto a los refugios, la ciudad mantiene operativas 77 fuentes PUSDAR —puntos de suministro de agua declorada para rellenar botellas—, un servicio gratuito que devuelve protagonismo al grifo público frente a la botella de plástico de un solo uso. No son fuentes convencionales: cada una incorpora un refrigerador de 120 litros de capacidad, doble filtración y desinfección por luz ultravioleta y ozono, todo en una estructura de acero inoxidable antivandálica que no genera ruido, humos ni vibraciones.

El impacto ambiental también cuenta. Al fomentar la reutilización de envases y el consumo de agua pública, estas fuentes contribuyen a reducir la huella de carbono de la ciudad en plena temporada de máximo consumo de bebidas embotelladas.

La plaza de la Reina, con toldos y niebla artificial

Uno de los espacios más concurridos de València en verano ha recibido este año una transformación notable. La plaza de la Reina ya luce sus toldos estivales, un sistema de 500 m² sostenido por 39 columnas y 19 lonas fijadas a alturas de entre 5 y 6 metros. El diseño no es arbitrario: la altura está calculada para que los toldos proporcionen sombra permanente sin tapar la fachada de la catedral, uno de los elementos más fotografiados del patrimonio valenciano.

A eso se suma un sistema nebulizador con 288 filtros que convierte agua potable a alta presión en una fina niebla. Funciona en las horas de máxima insolación, absorbe parte del calor ambiente y genera un efecto refrescante que, en plazas abiertas y soleadas como esta, puede suponer una diferencia térmica perceptible para quien pasa por allí.

Cañones de agua en La Devesa: la primera línea contra los incendios

Más allá del confort urbano, València también piensa en la defensa del entorno natural. La Devesa del Saler —el gran pulmón verde de la ciudad, a escasos kilómetros del centro— cuenta con 11 cañones de agua fijos y 15 móviles capaces de lanzar agua a 42 metros de distancia. Las dimensiones son considerables: los cañones miden entre 12 y 16 metros de altura y están conectados a un depósito que permite movilizar hasta 10.000 litros por minuto. Para hacerse una idea, eso equivale a casi el doble de la descarga de un avión anfibio convencional, que tiene una capacidad de 6.000 litros.

El sistema no funciona solo como extintor preventivo. Incorpora cámaras de vigilancia para la detección temprana de focos, permite monitorizar el riesgo en tiempo real y simular la evolución de un posible incendio. Se activa automáticamente cuando se declara el nivel máximo de riesgo forestal o cuando las lecturas de temperatura, humedad o viento así lo aconsejan.

Las piscinas municipales se visten de verano

Para quienes prefieran el agua en formato de baño, las piscinas municipales amplían su oferta esta temporada. En total, 2.406 plazas repartidas entre Parc de l'Oest, Benimaclet, Benicalap, Castellar-L'Oliveral y El Palmar acogen actividades como matronatación, aquagym, natación escolar y natación para adultos. Este fin de semana abren las instalaciones de Castellar-L'Oliveral, Hípica y Natzaret, y el 25 de junio se incorporará la piscina de El Palmar.

La propuesta más llamativa llega desde el Complejo Parc de l'Oest, que abrirá sus puertas por la noche todos los viernes entre el 26 de junio y el 29 de agosto, de 21:00 a 01:00 horas, con fiestas temáticas, música en directo, animación y actividades acuáticas. Una apuesta por convertir las noches de calor —esas que cada vez cuesta más dormir— en una oportunidad de ocio familiar y refrescante.

El contexto meteorológico no invita a la relajación. Los modelos europeos apuntan a un episodio de calor extremo que comenzará este fin de semana en el centro y oeste de Europa, coincidiendo con el inicio del verano astronómico el 21 de junio. Con ese horizonte encima, los mupis digitales de la ciudad proyectarán además los códigos QR del programa València + Segura con consejos para afrontar la ola de calor y prevenir incendios. La ciudad, en definitiva, no espera a que llegue el termómetro al límite para actuar: prepara el terreno antes de que el asfalto empiece a arder.