El asfalto que acalla el tráfico: València renueva por primera vez en 30 años la Gran Vía Marqués del Túria con pavimento fonoabsorbente

València renueva 22.000 m² de la Gran Vía Marqués del Túria con asfalto fonoabsorbente por 1,24 M€, reduciendo hasta 10 dB el ruido del tráfico.

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Gran Via Marqués del Túria
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Treinta años. Ese es el tiempo que ha pasado desde la última renovación integral del firme de la Gran Vía Marqués del Túria, uno de los ejes más concurridos del centro de València. Esta semana, el silencio de las obras ha comenzado a preparar el camino hacia, precisamente, más silencio: el Ayuntamiento ha iniciado el reasfaltado de más de 22.000 metros cuadrados de calzada con un pavimento fonoabsorbente capaz de reducir el ruido del tráfico hasta en 10 decibelios y las emisiones de CO₂ asociadas a la circulación hasta en un 20%.

La alcaldesa María José Catalá asistió al arranque de los trabajos el lunes y no escatimó en énfasis: se trata, dijo, de "una actuación necesaria en una de las vías más transitadas de València". Difícil negarlo. Con décadas de tráfico acumulado, la calzada presentaba grietas, fisuras, hundimientos y oquedades que afectaban tanto a la conducción como al tránsito a pie. El resultado visible era el de una vía deteriorada que convivía, paradójicamente, con uno de los tramos comerciales más dinámicos de la ciudad.

"La Gran Vía va a contar con un pavimento más seguro, más sostenible y más confortable para quienes transitan por este eje urbano" - María José Catalá, alcaldesa de València

Un asfalto que absorbe el ruido, no solo el paso de los coches

El pavimento fonoabsorbente no es una novedad absoluta en València. El Ayuntamiento ya utilizó este tipo de asfalto en intervenciones anteriores y comprobó que es capaz de reducir el ruido del tráfico rodado hasta en un 75%, ya que cada 3 decibelios equivalen al doble o a la mitad de la intensidad sonora. Técnicamente conocido como microaglomerado de granulación discontinua, se extiende en capas de apenas 3 centímetros de grosor y debe su eficacia a una mezcla más abierta y con mayor índice de huecos, que le proporciona su capacidad para absorber el ruido. En Madrid, por ejemplo, una intervención similar en la A-5 logró reducir el nivel de ruido entre 9 y 10 decibelios, lo que en términos de presión sonora supone una reducción real de una octava parte.

Para los vecinos de la Gran Vía, la diferencia puede ser tan tangible como pasar de escuchar el estruendo constante del tráfico a percibir un murmullo de fondo. El ruido ambiental es especialmente intenso en las ciudades y la contaminación acústica es un problema ambiental que afecta de forma desproporcionada a las áreas urbanas, donde es mayor el número de personas expuestas. Un asfalto nuevo no resuelve el problema por completo, pero sí lo atenúa de forma medible.

Hay, no obstante, una excepción técnica relevante: el carril bus quedará fuera del tratamiento fonoabsorbente. Las frenadas y arrancadas continuas de los autobuses pueden comprometer el rendimiento y la durabilidad de esta mezcla, por lo que en esa franja se empleará asfalto convencional. Una decisión pragmática que revela los límites de la tecnología cuando se enfrenta a la operativa real del transporte público.

1,24 millones de euros y dos meses de obras organizadas al milímetro

La actuación, adjudicada a Pavasal Empresa Constructora SAU por 1.240.614,21 euros, abarca el tramo comprendido entre el cruce con la avenida de Jacinto Benavente y la confluencia con la avenida del Regne de València y la calle Russafa. El objetivo es que los trabajos concluyan a finales de agosto, antes del inicio del próximo curso escolar, el mismo criterio que se usó para fijar la fecha de inicio: esperar a que los colegios cerraran para reducir las molestias al vecindario.

La ejecución se ha diseñado por fases, semanas, manzanas y lados de la vía. En una primera etapa, los trabajos diurnos se centrarán en aceras, rigolas, imbornales y sistemas de drenaje. El fresado y asfaltado, las operaciones más ruidosas e invasivas, se desarrollarán en horario nocturno, previsiblemente a partir del 20 de julio, de domingo a jueves, con cortes de tráfico en los tramos en intervención. Para garantizar la calidad del acabado, trabajarán dos máquinas de forma simultánea con el fin de evitar juntas en el pavimento y lograr una capa de rodadura homogénea.

El Ayuntamiento ha coordinado el calendario con la asociación vecinal del Pla del Remei-Gran Vía, representantes del comercio del centro, la Delegación de Movilidad, la EMT y la empresa adjudicataria. Las seis paradas de autobús del entorno se mantendrán operativas, aunque podrán producirse traslados puntuales según avancen los trabajos, sin que se suprima ninguna.

Zonas de carga, motos y el reordenamiento del espacio urbano

Las obras también traen consigo un reordenamiento del espacio en los tramos transversales de la Gran Vía, esos pequeños ramales utilizados para giros y cambios de sentido. Al eliminar las plazas de aparcamiento convencionales existentes, el espacio liberado se destinará a zonas de carga y descarga y a 96 nuevas plazas de aparcamiento para motocicletas. Un guiño a la realidad de la movilidad urbana actual, donde las motos y ciclomotores han dejado de ser una opción marginal.

La intervención en la Gran Vía Marqués del Túria no es un hecho aislado. El Ayuntamiento está impulsando más de 130.000 metros cuadrados de pavimento fonoabsorbente en distintos puntos de la ciudad: la calle Colón, el eje Pérez Galdós-Giorgeta, la avenida de les Corts Valencianes, General Avilés en Campanar y el PAI Malilla Sur, entre otros. Es, en definitiva, una apuesta por repensar el asfalto no como una simple losa de separación entre coches, sino como una herramienta de salud pública capaz de devolver a los ciudadanos algo que la ciudad les fue quitando, capa a capa, durante décadas: el derecho a escuchar algo más que el ruido del tráfico.