Dos relatos sobre violencia machista y las pioneras de la medicina ganan el Beatriu Civera, el certamen literario por la igualdad que cumple diez años en València

Ángela Navarro y Patricia Ayuste ganan la décima edición del premio literario Beatriu Civera del Ayuntamiento de València con 59 relatos presentados.

 - Actualizado a 29/10/2026 13:16

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Beatriu Civera
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Dos historias de mujeres que se niegan a rendirse. Una, ambientada en el presente, narra el largo y doloroso camino de salir de una relación de violencia machista. La otra viaja al siglo XIX para rescatar del olvido a siete estudiantes que se atrevieron a cruzar las puertas de una facultad de Medicina cuando la sociedad les decía que ese no era su lugar. Ángela Navarro Esteve y Patricia Ayuste Coronado son las ganadoras de la décima edición de los premios Beatriu Civera de relatos breves por la igualdad, el certamen literario que convoca cada año el Ayuntamiento de València y que, una década después de su nacimiento, se ha consolidado como uno de los referentes de la literatura comprometida con la igualdad de género en la Comunitat Valenciana.

Dos relatos, dos épocas, una misma lucha

Ángela Navarro Esteve se ha alzado con el premio en la modalidad para participantes de entre 18 y 30 años gracias a Aurora frente al mar, un relato que aborda una relación de violencia machista desde la perspectiva de la reconstrucción personal. El mar aparece en el texto no como decorado, sino como símbolo: una elección, una promesa de vida posible. La historia traza el difícil camino hacia la libertad de una mujer que, como tantas otras, tiene que reaprender a existir fuera del miedo.

En la modalidad para participantes de más de 31 años, el jurado eligió a Patricia Ayuste Coronado y su relato Las siete de Edimburgo. El título remite a un episodio real y poco conocido de la historia: en 1869, un grupo de mujeres encabezado por Sophia Jex-Blake logró matricularse en la Facultad de Medicina de la Universidad de Edimburgo, convirtiéndose en las primeras estudiantes universitarias de medicina en el Reino Unido. Su camino fue una batalla constante: sufrieron el rechazo de compañeros y profesores, y finalmente fueron expulsadas sin poder terminar sus estudios. El relato de Ayuste recrea esa lucha colectiva, la de quienes se atrevieron a desafiar las barreras de su época y, al hacerlo, abrieron caminos para las generaciones que vendrían después.

Diez años poniendo nombre a lo invisible

El certamen Beatriu Civera es un concurso literario organizado por el Ayuntamiento de València para fomentar la igualdad de género y la visibilización de mujeres en diferentes ámbitos. Desde su primera edición, el certamen ha dado voz a relatos que, de otro modo, difícilmente habrían encontrado un escaparate. El premio reconoce narraciones breves que fomentan la visibilidad y el reconocimiento de las mujeres referentes en diferentes áreas de conocimiento, la superación de estereotipos y roles de género, el empoderamiento individual y colectivo, y la presencia de mujeres en los ámbitos sociales más masculinizados.

En esta décima edición, el certamen ha recibido 59 relatos. Trece de ellos están escritos en valenciano y el resto en castellano, lo que refleja el carácter bilingüe del concurso. La participación se divide en dos franjas: 13 relatos concurrieron en la modalidad para jóvenes de entre 18 y 30 años, y 46 lo hicieron en la de mayores de 31 años. Cada una de las ganadoras recibirá 1.500 euros como dotación económica del premio.

Una antología que llegará a los lectores

Los dos relatos premiados no quedarán guardados en un cajón. Cada galardonada recibirá 1.500 euros y el Ayuntamiento publicará los mejores textos. En concreto, los trabajos de Navarro y Ayuste, junto a otros diez relatos elegidos por el jurado, formarán parte de una publicación que el consistorio valenciano editará y difundirá. Una pequeña antología que, en cierto modo, es también un acto político: demostrar que hay lectores para estas historias, y que estas historias merecen ser leídas.

Diez años dan para mucho. El Beatriu Civera empezó siendo una convocatoria modesta y se ha convertido en un espejo en el que la sociedad valenciana puede verse reflejada a través de la ficción: sus miedos, sus injusticias y, sobre todo, sus posibilidades. Que una edición de aniversario haya reunido 59 propuestas, con voces que van desde la juventud hasta la madurez y desde el castellano hasta el valenciano, sugiere que la literatura comprometida no es un género de nicho, sino una forma de entender el mundo que cada vez encuentra más personas dispuestas a escribirlo, y a leerlo.