Hace apenas cuatro años, València ocupaba el quinto lugar en el mapa de la innovación española. Hoy, según el Índice Local de Innovación de la Fundación Cotec, el área funcional de la ciudad se ha situado en el tercer puesto nacional, solo por detrás de Madrid y Barcelona. No es un salto cosmético en un ranking: detrás de esa cifra hay startups, empleos cualificados y una apuesta política que, al menos sobre el papel, empieza a dar resultados medibles.
Un índice que mide la ciudad real, no la administrativa
Para entender el alcance del dato, conviene saber cómo funciona esta herramienta. El Índice Local de Innovación es una iniciativa de Cotec, en colaboración con el think-tank urbanístico Trescientosmil, que construye por primera vez en España un índice sintético del desempeño innovador a escala local. Su particularidad es que el proyecto divide el territorio nacional en 59 regiones funcionales, identificadas a partir de los flujos de desplazamiento cotidiano de los ciudadanos en un día laborable tipo. Dicho de otro modo: no mide ciudades tal como aparecen en los mapas administrativos, sino territorios tal como los viven las personas.
El índice sintético combina 16 variables de inputs (esfuerzos) y outputs (resultados) de la innovación, agrupadas en cinco ejes temáticos. Y además, incorpora un análisis de eficiencia que compara los recursos con los resultados para evaluar hasta qué punto cada territorio logra transformar inversión y capital humano en innovación efectiva. Esa distinción —entre el esfuerzo y el resultado— es precisamente donde València destaca con más claridad.
El área funcional valenciana integra las subáreas de València, Sagunto, Landete, Requena, Torrent y Ayora, y supera los dos millones de habitantes. Una región, en definitiva, que va mucho más allá de la capital y que en la clasificación general queda por detrás únicamente de Madrid y Barcelona, que obtienen las mejores puntuaciones con 8,84 y 8,83 puntos, respectivamente.
De 7,46 a 8,35: la progresión que respalda el ascenso
Los números cuentan una historia de avance sostenido. El área funcional de València ha incrementado su puntuación de 7,46 a 8,35 puntos, superando la media española y creciendo a mayor ritmo que el conjunto nacional. El área superó la mediana española tras crecer su puntuación de forma constante desde 2022. Ese crecimiento no se concentra en un único frente: la evolución ha sido positiva en todos los ámbitos analizados, con avances destacados en inversión, tejido empresarial, investigación y empleo tecnológico.
Especialmente llamativo es el salto en el apartado de recursos o inputs: el área ha pasado de la octava a la segunda posición. En resultados u outputs, el ascenso va de la sexta a la tercera plaza. Es decir, València no solo invierte más en innovación, sino que convierte esa inversión en resultados con una eficiencia creciente. El informe de Cotec la clasifica como una región "consolidada de alta eficiencia", una categoría que reconoce tanto el esfuerzo como la capacidad de traducirlo en impacto tangible.
"Hoy somos una ciudad que transforma inversión en empleo, talento y oportunidades, y que compite con los principales ecosistemas innovadores del país" - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
200 millones en startups, 25 nuevas empresas internacionales y un retorno de 3,8 euros por euro invertido
Detrás del ascenso en el ranking hay cifras concretas que permiten dimensionar el fenómeno. En 2025, la ciudad ha superado los 200 millones de euros de inversión en startups, ha alcanzado más de 20.000 empleos cualificados y cuenta con cerca de 1.700 empresas innovadoras activas. Son datos que, hace apenas un lustro, habrían sonado a prospecto electoral más que a realidad verificable.
El Ayuntamiento ha movilizado más de 40 millones de euros en impacto económico asociado a proyectos de innovación, con un retorno medio de 3,8 euros por cada euro público invertido. Ese multiplicador —casi cuatro euros de actividad por cada uno de origen público— es el argumento más poderoso del modelo que la ciudad denomina València Innovation Capital. Además, en el plano internacional, más de 150 millones de euros captados en 2025 y la implantación de 25 nuevas empresas extranjeras refuerzan la narrativa de una ciudad que compite por atraer talento e inversión global.
"El modelo de València Innovation Capital demuestra que cuando la innovación se impulsa como política pública, el retorno llega en forma de crecimiento económico y bienestar para la ciudadanía" - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
Innovación que llega a la gestión del día a día
Más allá de los rankings y las cifras de inversión, lo que diferencia a un ecosistema innovador maduro de uno meramente emergente es su capacidad para integrar la tecnología en la vida cotidiana de los ciudadanos. En ese sentido, València avanza en iniciativas como el Sandbox urbano —un espacio de prueba para soluciones tecnológicas en entorno real—, proyectos de GovTech orientados a modernizar la administración pública, y el desarrollo de un Sistema Operativo Urbano basado en datos e inteligencia artificial que permite anticipar necesidades y mejorar servicios públicos. Son apuestas que no generan titulares inmediatos, pero que definen la capacidad real de una ciudad para innovar desde dentro.
El contraste con Pamplona o Zaragoza, ambas ahora por detrás de València en el índice de Cotec, ilustra hasta qué punto la capital del Turia ha acelerado en los últimos años. La medición se basa en 16 indicadores agrupados en cinco ejes: inversión, educación, investigación, empleo y empresa, todos expresados en términos relativos por habitante para permitir comparaciones entre territorios. Bajo esa lente, las fortalezas principales del área residen actualmente en el empleo tecnológico y en el sector empresarial. Son precisamente los pilares que determinan si la innovación se queda en los laboratorios o llega a transformar la economía productiva de una ciudad. Y en ese terreno, los datos apuntan a que València ha dejado de ser una promesa para convertirse en una referencia.

