Viajar en metro en Valencia tiene, desde ahora, un aspecto diferente bajo los pies —o más bien, bajo el cuerpo— de sus usuarios. Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) ha completado el cambio de los asientos de las 62 unidades de metro que circulan por las líneas de Metrovalencia, cerrando así un proceso de renovación que arrancó antes de que la DANA del 29 de octubre de 2024 lo pusiera todo patas arriba.
Del tejido al plástico: una decisión más práctica de lo que parece
El nuevo asiento que ahora ocupa el viajero es de plástico, más ergonómico que el anterior y, sobre todo, mucho más fácil de limpiar. No es un detalle menor: cualquiera que haya viajado en transporte público sabe que la tela acumula suciedad, olores y desgaste de una forma que ninguna fregona puede resolver del todo. El cambio de material elimina la necesidad de retapizar y permite una higiene más eficaz con cada revisión. Los nuevos asientos se presentan en dos colores: gris para el uso general y azul para los espacios reservados, una distinción visual que facilita la identificación inmediata.
Esta renovación no es exclusiva de los metros. El proceso ya se había completado previamente en los tranvías de Metrovalencia y en la red del TRAM d'Alacant. En total, la operación afecta a más de 10.000 asientos repartidos entre tres flotas distintas:
- Unos 7.500 asientos en los 62 metros en circulación por Metrovalencia.
- 1.848 asientos en los 44 tranvías de la serie 4200, tanto de Valencia como de Alicante.
- 828 asientos en los 9 tren-TRAM del TRAM d'Alacant.
El presupuesto conjunto de toda esta renovación asciende a cerca de 900.000 euros, un coste que FGV considera justificado por el ahorro en mantenimiento a largo plazo.
La DANA, un obstáculo inesperado en medio de las obras
El proceso no estuvo exento de dificultades. El 29 de octubre de 2024, la DANA arrasó buena parte de la red de Metrovalencia, con más de 50 kilómetros de vías destruidos y sistemas de control fuera de servicio. FGV interrumpió el servicio comercial de toda la red de Metrovalencia por daños tanto en la infraestructura como en su centro de operaciones, que resultó anegado. En ese contexto de caos logístico y prioridades de emergencia, los trabajos de renovación de asientos quedaron paralizados. Solo recientemente han podido retomarse y concluirse.
Es una paradoja llamativa: mientras los técnicos intentaban devolver la vida a una red que el agua había destrozado, el proyecto de modernizar sus interiores esperaba en un cajón. El servicio de metro valenciano, que da servicio a una media de 7,5 millones de personas al mes, no podía permitirse más retrasos una vez superada la emergencia.
Más plazas reservadas: un avance en accesibilidad
Más allá de la estética o la higiene, la renovación tiene una dimensión social concreta. En colaboración con la ONCE, FGV ha aprovechado el cambio de asientos para ampliar y mejorar los espacios reservados a Personas con Movilidad Reducida (PMR). Las unidades 4300 incrementan un 7% el número de plazas reservadas: los metros de cuatro coches contarán con 24 plazas azules y los de cinco, con 30. En los tranvías de la serie 4200, tanto los de Valencia como los de Alicante, el aumento es aún más significativo: un 15% más de plazas accesibles.
La colaboración con la ONCE ha permitido, además, habilitar asientos reservados junto a las puertas de las cabeceras de las unidades de metro. No es un gesto simbólico: esos espacios concentran las ayudas técnicas y elementos de apoyo que hacen el viaje más autónomo para las personas con discapacidad, tanto dentro del tren como en el andén.
En definitiva, lo que a primera vista puede parecer una simple sustitución de tapizados es, en realidad, una mejora transversal: más limpieza, más durabilidad y, sobre todo, un transporte público que trata de adaptarse mejor a la diversidad de quienes lo usan cada día. En una red que mueve millones de viajeros al mes y que acaba de superar uno de los peores episodios de su historia reciente, cada mejora cuenta.


