Hay preguntas que la ciencia lleva décadas intentando responder sin éxito. Una de ellas es qué es, exactamente, el 27% del universo. Esa fracción —invisible, indetectable con los instrumentos convencionales y sin embargo omnipresente— es lo que los físicos llaman materia oscura. Y el próximo lunes 26 de octubre, el Museu de les Ciències de Valencia abre sus puertas a una de las científicas que más de cerca ha perseguido esa esquiva sustancia: M.ª Luisa Sarsa, catedrática de la Universidad de Zaragoza y codirectora del experimento ANAIS.
La conferencia, de libre acceso y con inicio a las 19 horas en el auditorio del museo, se celebra en el marco del Día de la Materia Oscura —conocido internacionalmente como Dark Matter Day—, que cada año se conmemora el 31 de octubre. Una fecha curiosamente cercana a Halloween, como si la tradición popular y la física de vanguardia hubieran llegado a un acuerdo tácito: octubre es el mes de las cosas que no se pueden ver.
Un laboratorio escondido bajo los Pirineos
La charla lleva por título '¿Sopla el viento de materia oscura en el Pirineo Aragonés?', y la pregunta no es retórica. Durante más de ocho años, los detectores del experimento ANAIS-112 han permanecido instalados en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc, una infraestructura científica de primer nivel situada en las entrañas de los Pirineos aragoneses. El motivo de emplazar allí los detectores es tan simple como ingenioso: la montaña actúa como escudo natural frente a la radiación cósmica, que de otro modo contaminaría las mediciones.
El objetivo del experimento era ambicioso: comprobar de forma independiente la señal detectada por el experimento italiano DAMA/LIBRA, el único que ha observado una modulación anual en su tasa de detección consistente con la señal que producirían partículas de materia oscura distribuidas en el halo galáctico. Una señal intrigante, pero que durante décadas ha generado tanto escepticismo como fascinación en la comunidad científica.
Esa modulación podría atribuirse al viento de materia oscura causado por el cambio en la velocidad relativa entre la Tierra —y los detectores ubicados en ella— y las partículas de materia oscura distribuidas en el halo galáctico. En otras palabras: si la Tierra atraviesa una nube de materia oscura al orbitar el Sol, los detectores deberían captar más señal en verano que en invierno. Una idea elegante. Verificarla, sin embargo, ha resultado ser otra historia.
Dos décadas de trabajo y un resultado que reescribe el mapa
Si los primeros resultados del experimento ANAIS publicados en 2019 ponían en duda los indicios de la existencia de materia oscura obtenidos por DAMA/LIBRA, los nuevos resultados correspondientes a seis años de datos los refutan. Por primera vez, un experimento independiente, utilizando detectores similares de yoduro de sodio, proporciona resultados altamente significativos —por encima del nivel de cuatro sigmas— incompatibles con los de DAMA/LIBRA.
Este resultado, publicado por la revista científica Physical Review Letters, representa la culminación de dos décadas de trabajo de los científicos de la Universidad de Zaragoza. Sarsa, como codirectora del experimento, es una de las protagonistas de ese esfuerzo sostenido. Su presencia en Valencia el lunes supone una oportunidad excepcional para escuchar de primera mano cómo se construye y desmonta una hipótesis científica a lo largo de veinte años.
Pero que nadie espere un cierre definitivo. Entender la observación de DAMA/LIBRA está todavía lejos de haberse conseguido, y a fecha de hoy no hay ninguna explicación convincente del resultado. La ciencia, en su mejor versión, no siempre ofrece respuestas limpias: a veces lo más valioso que puede hacer es señalar con precisión dónde está el misterio.
Una conferencia para todos los públicos, con una pregunta universal
La cita está organizada conjuntamente por el Museu de les Ciències y el Instituto de Física Corpuscular (IFIC), centro mixto del CSIC y la Universitat de València. Durante su intervención, Sarsa repasará las principales evidencias científicas que apuntan a la existencia de la materia oscura y explicará cómo se diseñan los experimentos para intentar atraparla, en laboratorios aislados del ruido del mundo.
La entrada es libre y no se requiere ningún conocimiento previo de física. Solo curiosidad. Porque la materia oscura no es un tema reservado a especialistas: es una pregunta sobre la composición misma de la realidad, sobre aquello que da forma al universo sin que podamos tocarlo, verlo ni medirlo con facilidad. Y el próximo lunes, en el corazón de Valencia, habrá una hora para intentar acercarse un poco más a la respuesta.

