Las altas temperaturas que está dejando esta primera ola de calor en la Comunitat Valenciana están afectando el bienestar de miles de personas. Noches difíciles para dormir, sensación de agotamiento y una mayor incomodidad en el día a día son algunas de las consecuencias más habituales de estos episodios de calor extremo.
Sin embargo, y pese a la entrada, este jueves 25 de junio, de una masa de aire atlántica más fría que, de acuerdo con AEMET (Agencia Estatal de Meteorología), dará por finalizada la ola de calor bajando unos grados la temperatura, lo cierto es que se prevé un verano más caluroso de lo normal con sucesivas olas de calor.
En este contexto, muchas mujeres notan que los sofocos son más frecuentes o intensos durante los episodios de calor extremo. Aunque no existe una relación directa entre las altas temperaturas y la aparición de estos síntomas, los expertos señalan que el calor ambiental puede hacer que resulten más difíciles de sobrellevar.
Cinco cambios sencillos que pueden ayudarte a sentirte mejor durante una ola de calor
Durante la menopausia, muchas mujeres notan que los sofocos resultan más difíciles de soportar cuando coinciden con episodios de calor extremo como los registrados estos días en la Comunitat Valenciana.
Según explica Wen Shen, directora del programa Women's Wellness & Healthy Aging de Johns Hopkins Medicine, los sofocos están relacionados con cambios en los mecanismos cerebrales que intervienen en la regulación de la temperatura corporal. Durante la menopausia, las fluctuaciones hormonales pueden hacer que el organismo se vuelva más sensible a las variaciones térmicas, provocando episodios repentinos de calor intenso, sudoración y enrojecimiento.
Esta alteración de la termorregulación también ha sido descrita por The Menopause Society, que define los sofocos como una respuesta fisiológica vinculada a los cambios hormonales propios de esta etapa. Desde la entidad señalan que factores externos como la temperatura ambiental pueden influir en la forma en que se perciben estos síntomas y en el grado de malestar que generan.
Ante esta situación, una ola de calor puede convertirse en un desafío añadido para muchas mujeres. Aunque las altas temperaturas no son la causa directa de los sofocos, sí pueden dificultar que el cuerpo disipe el calor y aumentar la sensación de incomodidad, especialmente durante las noches cálidas o en ambientes húmedos.

Tanto Johns Hopkins Medicine como The Menopause Society recomiendan adoptar medidas para favorecer el confort térmico durante estos episodios, como mantener una buena hidratación, utilizar ropa ligera y transpirable, refrescar los espacios interiores y limitar algunos desencadenantes habituales, entre ellos el alcohol, la cafeína o las comidas muy picantes.
Además, investigaciones difundidas por The Menopause Society apuntan a que variables ambientales como la temperatura y la humedad pueden influir en la experiencia de los sofocos, lo que ayuda a explicar por qué muchas mujeres sienten que estos síntomas resultan más difíciles de sobrellevar durante los episodios de calor extremo.
Por ello, más allá de intentar evitar por completo estos episodios (algo que no siempre es posible durante una ola de calor), los especialistas recomiendan centrarse en aquellas medidas que pueden ayudar a reducir la sensación de malestar y mejorar el día a día. Pequeños cambios en la hidratación, la alimentación, la ropa o la temperatura del hogar pueden marcar la diferencia a la hora de afrontar los sofocos durante los meses más calurosos del año.


