Antes de jubilarte, revisa esto: un error en tu vida laboral puede reducir tu pensión durante años

Planificar la jubilación con varios años de antelación permite detectar errores en la vida laboral, mejorar la cuantía de la pensión y evitar sorpresas cuando llega el momento de dejar de trabajar.

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Una pensionista revisando los datos. (generada por IA)
Una pensionista revisando los datos. (generada por IA)
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La jubilación no empieza el día en que se deja de trabajar. En realidad, los expertos recomiendan comenzar a planificarla entre cinco y diez años antes para tener margen de corregir posibles incidencias y tomar decisiones que pueden influir en la pensión que se cobrará durante décadas.

Cada año miles de personas descubren demasiado tarde que tienen lagunas de cotización, errores en su vida laboral o que jubilarse unos meses antes o después habría supuesto cobrar varios cientos de euros más al año.

Estos son algunos de los aspectos más importantes que conviene revisar antes de iniciar los trámites.

Revisar toda la vida laboral

El primer paso es solicitar el informe de vida laboral y comprobar que todos los periodos trabajados aparecen correctamente reflejados. No es extraño encontrar contratos que no figuran correctamente, periodos con bases de cotización erróneas o incluso empresas que no comunicaron determinados datos hace décadas.

Cuanto antes se detecten estos problemas, más sencillo resulta solucionarlos.

Calcular la pensión antes de tomar la decisión

Muchas personas solicitan la jubilación sin conocer con exactitud cuánto van a cobrar.Actualmente existen simuladores que permiten obtener una estimación bastante aproximada teniendo en cuenta la edad, los años cotizados y las bases de cotización.

Conocer esta cifra con antelación permite decidir si interesa seguir trabajando algunos meses más o retrasar la jubilación.

Elegir bien la fecha

No siempre jubilarse el primer día posible es la opción más rentable. Dependiendo de los años cotizados, de la edad y del tipo de jubilación, esperar unos meses puede aumentar de forma significativa la pensión.

En otros casos ocurre lo contrario y adelantar la jubilación puede resultar interesante si se cumplen determinados requisitos. Por ello, conviene estudiar cada situación de forma individual.

Comprobar si se tiene derecho a complementos

Existen distintos complementos que pueden incrementar la cuantía de la pensión. Entre ellos destacan los destinados a reducir la brecha de género o aquellos vinculados a pensiones mínimas cuando se cumplen determinados requisitos económicos.

No conocer estas ayudas puede hacer que el pensionista deje de percibir cantidades a las que tendría derecho.

Revisar las cotizaciones de los últimos años

Los últimos años de cotización tienen un peso importante en el cálculo de muchas pensiones. En algunos casos puede resultar interesante retrasar la jubilación para incluir bases de cotización más elevadas o evitar que determinados periodos reduzcan la cuantía final.

Valorar la jubilación activa o parcial

No todas las personas desean dejar de trabajar de forma inmediata. Dependiendo de cada caso, pueden existir fórmulas que permiten compatibilizar parcialmente el trabajo con el cobro de la pensión o reducir progresivamente la jornada antes de retirarse definitivamente.

Estas opciones pueden resultar especialmente interesantes para autónomos o trabajadores con una larga trayectoria profesional.

Revisar los planes de pensiones y el impacto fiscal

Si se dispone de un plan de pensiones privado, también conviene planificar cómo rescatarlo. Cobrar todo el dinero de una sola vez puede tener importantes consecuencias fiscales, mientras que hacerlo de forma escalonada puede reducir el impacto en el IRPF.

Por ello, muchos asesores recomiendan estudiar previamente cuál es la opción más conveniente según la situación económica de cada persona.

Tener preparada toda la documentación

Cuando llegue el momento de solicitar la jubilación será necesario disponer de toda la documentación requerida.

Aunque gran parte de la información ya obra en poder de la Administración, conviene revisar con antelación que no falte ningún documento que pueda retrasar la tramitación.

No esperar al último momento

Uno de los errores más frecuentes consiste en empezar a informarse pocas semanas antes de jubilarse. Planificar con varios años de antelación ofrece margen para corregir errores, completar cotizaciones si todavía es posible y elegir el momento más favorable para retirarse.

En muchos casos, una buena planificación puede traducirse en una pensión más elevada durante toda la jubilación, una diferencia que, acumulada a lo largo de los años, puede suponer varios miles de euros.

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