Los viveros valencianos, el gran secreto detrás del 70% del viñedo español: una industria que arranca en la Vall d'Albaida y llega a toda España

Los viveros valencianos producen más de 40 millones de plantas de vid al año y abastecen al 70% del mercado nacional, con 40 M€ en sanidad vegetal

 - Actualizado a 07/11/2026 20:37

Guardar

Feria profesional de viveros y paisajismo
Feria profesional de viveros y paisajismo
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Cuando un viticultor de La Rioja, Galicia o Castilla-La Mancha planta una nueva cepa, es probable que esa planta haya nacido en Valencia. Los viveros valencianos producen más de 40 millones de plantas de vid al año y concentran alrededor del 70% de toda la producción nacional, un liderazgo silencioso que pocas veces sale a la luz pública pero que sostiene buena parte del vino que se bebe en España. Esta semana, ese protagonismo tuvo escenario propio: la inauguración de la II Feria del Vino y la Gastronomía de Aielo de Malferit, conocida como MALFEVID.

Una asociación de 115 viveristas que alimenta viñedos de toda España

Detrás de esas cifras hay un tejido empresarial concreto: la Asociación Valenciana de Empresarios Viveristas de Vid, que agrupa a 115 viveristas especializados capaces de producir cada campaña decenas de millones de estacas y más de 40 millones de plantas listas para su plantación. No se trata solo de un negocio local: ese material vegetal llega a viñedos repartidos por distintos territorios del país, convirtiendo a la Comunitat Valenciana en el gran proveedor de la viticultura española.

En el corazón geográfico de esta actividad se encuentra la comarca de la Vall d'Albaida y, en particular, Aielo de Malferit, un municipio que concentra parte de esa tradición viviersita y que esta semana acogió la segunda edición de MALFEVID, una feria que reunió a 14 bodegas y 10 establecimientos de gastronomía local. Un evento pequeño en dimensiones, pero significativo en lo simbólico: el lugar donde nace la planta también celebra el vino que esa planta acabará produciendo.

"Aielo de Malferit y la Vall d'Albaida son una referencia en la producción de planta de vid", ha explicado M.ª Àngels Ramón-Llin, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat Valenciana.

Sanidad vegetal: el pasaporte que garantiza cada cepa

Producir millones de plantas no es solo una cuestión de volumen. La calidad genética y sanitaria del material vegetal determina directamente la salud futura del viñedo y, por extensión, la calidad del vino. Por eso, los servicios técnicos de la Conselleria de Agricultura realizan inspecciones de campo, controles de calidad genética y sanitaria, y muestreos de los planes de contingencia frente a enfermedades en los viveros valencianos. El resultado de todo ese trabajo es concreto: cada planta que sale al mercado cuenta con su correspondiente pasaporte fitosanitario, una garantía que protege tanto al viticultor como a toda la cadena productiva.

¿Qué ocurriría si una enfermedad se colara en el material vegetal de un vivero? El riesgo es mayor de lo que parece: una sola planta infectada puede comprometer hectáreas enteras de viñedo durante décadas. De ahí que la vigilancia sanitaria no sea un trámite burocrático, sino una pieza estratégica del sistema.

"La sanidad vegetal cuenta en 2026 con un presupuesto de 40 millones de euros", ha añadido M.ª Àngels Ramón-Llin, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat Valenciana.

Casi 5,6 millones en ayudas para reforzar la bioseguridad

El compromiso de la Generalitat Valenciana con este sector va más allá de la inspección. En 2026 se ha resuelto el pago de la tercera convocatoria de ayudas destinadas a reforzar la bioseguridad de los viveros, lo que eleva la inversión acumulada a lo largo de las tres convocatorias a casi 5,6 millones de euros. Una cifra que refleja la apuesta institucional por mantener y mejorar las condiciones sanitarias de una actividad que, aunque discreta, resulta indispensable para el futuro del sector vitivinícola.

MALFEVID nació precisamente para tender ese puente entre la producción y el disfrute, entre el vivero y la copa. Que una feria gastronómica tenga como telón de fondo la industria de los viveros no es casualidad: es el reconocimiento de que el vino empieza mucho antes de la vendimia, en el momento en que alguien selecciona, controla y planta una cepa con garantías. Y en ese primer eslabón, la Comunitat Valenciana lleva décadas marcando el paso para toda España.