Hay infraestructuras que llevan décadas generando problemas sin que nadie las resuelva. El paso inferior de la carretera CV-195 bajo la línea ferroviaria Sagunto-Teruel, en el término municipal de Caudiel, era una de ellas: un vial estrecho, con un gálibo vertical de apenas 4,2 metros y una anchura libre de unos 5 metros, muy por debajo de lo que exige la normativa actual. Esa anomalía está a punto de desaparecer. Las obras del nuevo puente de acceso a Caudiel han superado esta semana la prueba de carga de la nueva estructura y han entrado en su fase final de ejecución. La previsión es que el paso inferior entre en servicio antes de que acabe 2026.
Una obra de emergencia ejecutada en tiempo récord
La intervención no nació de la planificación ordinaria, sino de una oportunidad que había que aprovechar casi a contrarreloj. La obra fue declarada de emergencia para garantizar que el nuevo paso inferior estuviera terminado antes de la reanudación del tráfico ferroviario en la línea Sagunto-Teruel-Zaragoza, actualmente suspendido por obras de modernización integral. En otras palabras: la ventana de tiempo era única. Con los trenes parados, los trabajos podían ejecutarse sin las restricciones que impone el cruce de una línea ferroviaria en activo, lo que permitió reducir tanto las molestias para los vecinos como los plazos de ejecución.
Las obras contemplaron la realización de estudios topográficos y geotécnicos para definir la cimentación del nuevo paso inferior, el desmontaje y montaje de la vía férrea, la ejecución de la nueva estructura y el acondicionamiento de la carretera CV-195 para adaptarla al nuevo paso. El plazo de ejecución estimado era de cuatro meses , un calendario ajustado que, a juztura por el estado actual de los trabajos, se ha cumplido.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, visitó esta semana las obras para constatar el avance. El proyecto cuenta con un presupuesto de 3,8 millones de euros para sustituir una infraestructura obsoleta por un nuevo paso inferior adaptado a los actuales estándares de seguridad y capacidad.
"Mejora la seguridad vial, elimina un punto negro histórico y refuerza la conectividad de Caudiel y de toda la comarca", ha comentado Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana.
Más espacio, más seguridad, más movilidad
La nueva estructura no es solo un reemplazo del viejo paso: supone un salto cualitativo evidente. El paso inferior actual se sitúa en el punto kilométrico 2+470 de la carretera y cuenta con un gálibo vertical de 4,2 metros y una anchura libre aproximada de 5 metros , unas dimensiones que han condicionado durante años la circulación de vehículos pesados y han generado situaciones de riesgo. La nueva infraestructura contará con un gálibo y una anchura muy superiores, lo que permitirá una circulación más segura tanto para vehículos ligeros como pesados.
Pero la mejora va más allá del asfalto y el hormigón. Esta intervención permitirá mejorar los accesos a los municipios del interior y al entorno de la Sierra de Espadán, además de favorecer la movilidad peatonal y ciclista. En un territorio como el interior de Castellón, donde el coche sigue siendo el único medio de transporte real para muchos vecinos, ampliar el paso también significa conectar mejor pueblos que de otro modo quedan al margen.
"Invertir en infraestructuras es mejorar la seguridad de las personas, la competitividad del territorio y la calidad de vida de los municipios", ha explicado Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana.
El tren que no llega: la otra cara de la movilidad valenciana
La visita a Caudiel sirvió también como altavoz para un debate más amplio. Martínez Mus no desaprovechó la ocasión para señalar el contraste entre lo que hace la Generalitat y lo que, a su juicio, el Gobierno central tiene pendiente. Tres de las seis líneas de Cercanías de la Comunitat Valenciana continúan afectadas por cierres, restricciones de servicio u obras sin resolver, lo que ha derivado en una pérdida de viajeros en los últimos años.
El contraste con las redes gestionadas autonómicamente es llamativo: Metrovalencia y el TRAM d'Alacant han incrementado su demanda gracias a la mejora de las infraestructuras, la renovación del material móvil y el refuerzo de la oferta de transporte. Dos modelos, dos resultados.
El conseller fue directo en su reclamación al Ejecutivo central: que ejecute las inversiones comprometidas y garantice un servicio ferroviario fiable para los usuarios de la Comunitat Valenciana. Una exigencia que, con el telón de fondo de un puente a punto de inaugurarse tras meses de obras, adquiere un peso simbólico difícil de ignorar. Si una obra de emergencia de cuatro meses logra resolver un problema que llevaba décadas enquistado, la pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿qué falta para que lo mismo ocurra con el ferrocarril?


