La UPV recibe 400.000 euros para saber antes que nadie dónde golpeará la próxima inundación en Valencia

La Generalitat Valenciana financia con 400.000 euros al IIAMA de la UPV para investigar el riesgo de inundación y mejorar la gestión del agua

 - Actualizado a 07/11/2026 20:47

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Inundaciones en la zona de la Safor - Rober Solsona /EP
Inundaciones en la zona de la Safor - Rober Solsona /EP
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Que el agua puede ser devastadora en la Comunitat Valenciana no es una hipótesis: es una certeza escrita en la memoria colectiva de sus municipios. La Generalitat Valenciana ha concedido una subvención de 400.000 euros a la Universitat Politècnica de València (UPV) para financiar investigaciones destinadas a anticipar el riesgo de inundación y mejorar la gestión de los recursos hídricos, una apuesta que convierte el conocimiento universitario en una herramienta directa de protección civil.

La resolución, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), se enmarca en el Programa de Investigación en Seguridad y Soberanía Hídrica y fue impulsada desde la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades. Los fondos irán destinados al Instituto Universitario de Investigación de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA), el laboratorio de referencia de la UPV en el estudio de las cuencas mediterráneas.

Un instituto que lleva años diseccionando el comportamiento del agua

El IIAMA no es un recién llegado a este campo. El instituto desarrolla sus investigaciones en torno al ciclo integral del agua, con líneas que abarcan la modelación hidrológica, hidráulica e hidrogeológica para la gestión de recursos hídricos y eventos extremos, así como la planificación y mitigación de sequías e inundaciones y la adaptación al cambio climático. En la práctica, eso significa algo tan concreto como esto: saber con antelación por qué calles podría avanzar el agua si mañana cayera una tromba sobre un barranco de la comarca.

Sus modelos permiten analizar cómo responden ríos y barrancos ante lluvias intensas, simular el recorrido del agua y señalar con precisión qué zonas quedan más expuestas. Una información que, trasladada a los gestores públicos, puede condicionar decisiones de planificación territorial o activar protocolos de protección civil antes de que suene la primera alerta. El modelo hidrológico distribuido TETIS, desarrollado por el IIAMA, permite obtener información sobre los caudales en cualquier punto de la cuenca.

"Proteger a la población frente a las inundaciones exige conocer mejor el riesgo antes de que se produzca una emergencia", ha comentado Esther Gómez, secretaria autonómica de Universidades de la Generalitat Valenciana.

Gómez subrayó además que esta ayuda pone "la capacidad investigadora de la universidad pública al servicio de decisiones que afectan directamente a la seguridad de nuestros municipios".

Del laboratorio a la sala de crisis

La clave de esta iniciativa no está solo en generar conocimiento, sino en hacer que ese conocimiento llegue a quienes tienen que actuar. Es la brecha clásica entre la ciencia y la gestión pública, y es precisamente la que esta subvención pretende achicar. El director general de Ciencia e Investigación, Rafael Sebastián, lo explicó con una claridad poco habitual en el lenguaje institucional.

"La transferencia empieza cuando un modelo ayuda a responder una pregunta concreta: qué zonas quedarían expuestas ante una avenida o cómo gestionar los recursos disponibles durante una sequía", ha explicado Rafael Sebastián, director general de Ciencia e Investigación de la Generalitat Valenciana.

Sebastián añadió que el objetivo es que "el conocimiento que genera la UPV llegue a quienes tienen que tomar esas decisiones". Una frase que resume bien la ambición del proyecto: no publicar artículos académicos para que los lean otros académicos, sino poner modelos funcionales en manos de alcaldes, técnicos de emergencias y planificadores territoriales.

Agua que falta y agua que sobra: dos problemas, una misma investigación

La subvención no se limita al riesgo de inundación. El IIAMA también investigará el lado opuesto del ciclo: la escasez. Sus equipos trabajan en el análisis de aguas superficiales y subterráneas, la demanda hídrica y la calidad del recurso, desarrollando modelos que permiten comparar distintas alternativas de gestión y estudiar cómo responden los sistemas ante episodios de sequía prolongada o ante los efectos a largo plazo del cambio climático. En un territorio como el mediterráneo, donde la lluvia puede ser torrencial un octubre y prácticamente inexistente durante meses, esa doble perspectiva no es un lujo académico: es una necesidad operativa.

La financiación cubre actuaciones previstas para 2026 e incluye la contratación y formación de personal investigador, la adquisición o mejora de infraestructuras y herramientas de análisis, y la validación de tecnologías mediante pruebas de concepto y prototipos. Todos los resultados se difundirán en acceso abierto, para que cualquier administración, técnico o ciudadano pueda consultarlos y reutilizarlos sin barreras.

En un contexto en el que los episodios meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes e intensos, la pregunta ya no es si volverá a ocurrir una catástrofe hídrica en la Comunitat Valenciana, sino cuándo y si estaremos mejor preparados para afrontarla. Esta apuesta de la Generalitat con la UPV apunta, precisamente, a que la próxima vez haya más ciencia y menos improvisación entre la lluvia y la decisión.