Las familias valencianas ya tienen marcada la fecha en el calendario: el próximo curso escolar 2026/2027 comenzará el 9 de septiembre de 2026 y concluirá el 18 de junio de 2027 para las etapas de Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y Formación Profesional. En total, 179 días lectivos que la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades ha fijado tras un proceso de negociación con los distintos sectores de la comunidad educativa.
Un día más de inicio respecto al presente curso —que arrancó el 8 de septiembre de 2025— y un día menos de cierre, lo que dibuja un calendario prácticamente calcado al anterior pero con una novedad que va más allá de las fechas: los municipios tendrán, por primera vez, la posibilidad de intercambiar hasta cuatro días lectivos por no lectivos consecutivos para adaptarse a sus fiestas y tradiciones locales.
Un calendario, muchos ritmos
No todas las etapas educativas comparten el mismo punto de salida. Los programas formativos de cualificación básica y la FP de segunda oportunidad comenzarán el 14 de septiembre, cinco días después que el resto. Esa misma fecha marcará también el arranque de la Formación de Personas Adultas, las Enseñanzas Artísticas de Música y Danza —elementales y profesionales— y las Enseñanzas Profesionales de Artes Plásticas y Diseño, aunque estas terminarán antes, el 11 de junio de 2027.
Más pausados en el arranque son los estudiantes de Enseñanzas Deportivas de Régimen Especial, que no regresan a las aulas hasta el 21 de septiembre. Los que más esperan son los alumnos de las Escuelas Oficiales de Idiomas: su curso no arranca hasta el 28 de septiembre de 2026, aunque comparte fecha de cierre con la mayoría, el 18 de junio de 2027.
Navidad, Pascua y festivos del curso
En cuanto a los periodos de descanso, las vacaciones de Navidad irán del 22 de diciembre de 2026 al 6 de enero de 2027, ambos inclusive. Las de Pascua abarcarán del 25 de marzo al 5 de abril de 2027. Son, en conjunto, algo más de tres semanas de respiro repartidas estratégicamente a lo largo del año escolar.
A estos periodos se suman cuatro días festivos de carácter no lectivo: el 9 de octubre, Día de la Comunitat Valenciana; el 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional; el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción; y el 19 de marzo, Día de San José. Este último, vinculado a las Fallas, tiene especial peso simbólico en una comunidad donde la festividad josefina es mucho más que una fecha en el almanaque.
Más poder para los ayuntamientos
Quizás la novedad más relevante del nuevo calendario no sea una fecha, sino una filosofía. Más allá de los tres días festivos de los que ya disponían los Consejos Escolares Municipales, la Conselleria abre ahora la puerta a que los municipios puedan solicitar el intercambio de entre uno y cuatro días lectivos por días no lectivos consecutivos, siempre que estos se compensen con el mismo número de jornadas lectivas. Para ello, será necesario que se apruebe previamente la modificación normativa de la Orden que regula el calendario escolar y que exista acuerdo del propio Consejo Escolar Municipal.
El responsable de articular este calendario ha sido Jorge Cabo, director general de Centros Docentes, quien ha subrayado el espíritu de la medida con dos declaraciones que resumen bien la apuesta de la Conselleria:
"Reforzamos la autonomía de los municipios que dispondrán de una mayor flexibilidad para adaptar el calendario escolar a sus fiestas y tradiciones locales" - Jorge Cabo, director general de Centros Docentes de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades
"Ganamos en autonomía y capacidad de adaptación a la realidad local, sin renunciar al rigor académico ni a la seguridad organizativa que necesitan centros y familias" - Jorge Cabo, director general de Centros Docentes de la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades
La clave, en cualquier caso, está en el equilibrio: ninguna de estas medidas alterará el número total de días lectivos ni la duración del curso escolar. Lo que cambia es quién decide cómo distribuirlos. En una comunidad con una identidad local tan marcada como la valenciana —donde las fiestas de cada pueblo son casi una institución—, dar ese margen a los ayuntamientos no es solo una cuestión de logística escolar, sino también un reconocimiento de que la educación no ocurre en el vacío, sino en medio de una vida comunitaria con sus propios ritmos y celebraciones.


