La dana Adam no solo dejó campos anegados y calles convertidas en ríos. También dejó negocios cerrados, tractores inutilizables y familias sin el coche con el que llegar al trabajo cada mañana. Para hacer frente a esa realidad, el Consell de la Generalitat Valenciana ha aprobado dos nuevos decretos de ayudas urgentes por valor de 20 millones de euros, que elevan el volumen total de fondos destinados a los afectados por la dana Adam hasta los 43,5 millones de euros.
La decisión fue anunciada por el portavoz del Consell, Miguel Barrachina, tras el Pleno ordinario del gobierno autonómico. Las nuevas medidas se articulan en dos líneas diferenciadas: una orientada a la recuperación económica de sectores productivos y otra centrada en compensar la pérdida de vehículos, un bien que para muchos ciudadanos no es un lujo, sino una herramienta de supervivencia cotidiana.
Comercios, turismo, industria y campo: diez millones para reactivar la economía
El primer decreto moviliza 10 millones de euros en ayudas directas para establecimientos comerciales, turísticos, industriales, agrícolas y ganaderos afectados por las inundaciones. Las subvenciones cubrirán tanto los daños materiales sufridos como las interrupciones de actividad derivadas del temporal, las dificultades de acceso a los locales o explotaciones y las medidas de protección civil aplicadas durante la emergencia.
Podrán acogerse a estas ayudas los titulares de negocios ubicados en los municipios incluidos en el decreto, siempre que cumplan los requisitos establecidos y mantengan su actividad o se comprometan a reanudarla en un plazo máximo de seis meses desde la concesión de la ayuda. Una condición razonable, aunque no siempre fácil de cumplir para quienes lo han perdido casi todo.
El contexto agrícola es especialmente grave. La dana Adam afectó a unas 9.000 hectáreas agrícolas en la Comunitat Valenciana, principalmente en las comarcas de la Safor y la Marina Alta, con especial incidencia en cítricos, aguacate, caqui, hortalizas y uva de mesa. Entre los efectos más preocupantes figura la posible asfixia radicular de los árboles, la aparición de podredumbres, la caída de frutos y la pérdida de calidad comercial, factores que pueden incrementar las pérdidas y agravar la situación de muchas explotaciones.
Sin coche y sin trabajo: dos mil euros para empezar de cero
El segundo decreto aborda una necesidad que a veces pasa desapercibida entre los grandes titulares de los desastres naturales: la pérdida del vehículo. Con una dotación también de 10 millones de euros, el Consell establecerá compensaciones para quienes hayan visto su vehículo declarado siniestro total como consecuencia del temporal.
El baremo aprobado contempla un abanico amplio de situaciones:
- 200 euros para motocultores
- 250 euros para ciclomotores
- 2.000 euros para turismos
- Hasta 15.000 euros para autocares
"La pérdida de un vehículo supone una dificultad añadida para muchas familias y profesionales, especialmente cuando resulta imprescindible para acudir al trabajo, atender necesidades cotidianas o desarrollar una actividad económica." - Miguel Barrachina, portavoz del Consell de la Generalitat Valenciana
El plazo para solicitar estas ayudas arrancará el 2 de noviembre de 2026 y se extenderá hasta el 1 de febrero de 2027. Ambas líneas cuentan con una dotación inicial ampliable en función del número de solicitudes recibidas, lo que abre la puerta a que los fondos crezcan si la demanda lo exige.
El primer paquete, de 23,5 millones, ya estaba en marcha
Los nuevos decretos se suman al primer paquete de ayudas aprobado por el Consell, que ascendía a 23,5 millones de euros. Ese bloque inicial contemplaba 6.000 euros para la reposición de bienes de primera necesidad en viviendas habituales, 3.000 euros para segundas residencias y hasta 800 euros mensuales durante un año para facilitar el realojo temporal de los desplazados.
Además, 17,5 millones de euros de ese primer paquete se destinaron directamente a los ayuntamientos afectados, para que pudieran hacer frente a los gastos urgentes de limpieza, reparación de infraestructuras y recuperación de servicios públicos esenciales. Municipios que, en muchos casos, carecen de margen presupuestario propio para absorber el impacto de una catástrofe de estas dimensiones.
Más salud, más agua y más investigación
El Pleno del Consell también aprobó otras medidas de alcance más amplio. En el ámbito sanitario, se amplió en 6,9 millones de euros la dotación para cubrir gastos farmacéuticos y ortoprotésicos de pensionistas, personas con discapacidad, menores, desempleados y familias monoparentales, llevando el total para 2026 hasta los 51,18 millones de euros. El incremento responde al aumento del número de beneficiarios detectado a lo largo del ejercicio.
En materia hídrica, el gobierno autonómico aprobó un decreto ley que modifica la Ley de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat Valenciana para facilitar la construcción y financiación de infraestructuras orientadas a la regeneración y reutilización del agua depurada, una apuesta que cobra especial sentido en un territorio que convive históricamente con la escasez hídrica y los episodios extremos.
En el plano académico e investigador, el Consell rubricó dos convenios con la Universitat Politècnica de València por un total de 70.000 euros para impulsar la investigación en vivienda sostenible y nuevas soluciones constructivas, así como un convenio con la Universitat de València dotado con 115.000 euros para elaborar la Estrategia de Cohesión Territorial Valenciana, COTEVAL 2030, un instrumento que pretende identificar los desequilibrios entre municipios y comarcas para orientar las políticas que los reduzcan.
En el ámbito agrario, el Consell declaró la emergencia de las actuaciones necesarias para prevenir y controlar nuevos focos de la enfermedad de Newcastle, tras detectarse dos brotes en explotaciones avícolas de Utiel y Fuenterrobles. Y, para completar el orden del día, se aprobó la continuidad de la colaboración entre el Institut Cartogràfic Valencià y la Universitat de València para elaborar dos nuevas publicaciones del Atlas de la Comunitat Valenciana, dedicadas a los paisajes y la cohesión territorial. La reconstrucción, en definitiva, no tiene una sola cara: es económica, sanitaria, territorial y también, en cierta medida, un acto de memoria y conocimiento del propio territorio.


