Los jóvenes valencianos al límite ante una crisis de la vivienda que deja datos preocupantes

La especulación inmobiliaria y la precariedad laboral entre los responsables de que la emancipación de la juventud valenciana se encuentre por debajo de la media nacional

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Una vivienda en venta en València. Imagen: Xisco Navarro
Una vivienda en venta en València. Imagen: Xisco Navarro

València, una ciudad caracterizada por su vibrante cultura y dinamismo económico, enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos: la accesibilidad a la vivienda para los jóvenes. Este grupo, crucial para el futuro de la ciudad, se ve cada vez más afectado por un mercado inmobiliario que se ha tensado hasta límites preocupantes.

Los precios de las viviendas en València han visto un aumento significativo, agravado por una oferta que no logra satisfacer la creciente demanda. La situación empeora aún más por la especulación inmobiliaria y la precariedad laboral, lo que imposibilita que los jóvenes puedan desarrollar un proyecto de vida digno. La tasa de temporalidad juvenil en 2022 fue del 40,8%, con un 33,1% con contratos de jornada parcial, de los cuales casi la mitad lo hacían de forma involuntaria. 

Todos estos factores dejan a los jóvenes valencianos en una posición precaria en la que el acceso a una vivienda digna se vislumbra casi como una quimera. Así lo demuestra la cifra registrada en el último Observatorio de Emancipación Juvenil en lo referente al segundo semestre de 2022 que refleja que sólo un 15,5% de la juventud valenciana se encuentra emancipada, casi un punto por debajo de la media nacional.

Desde el Consell Valencià de la Joventut (CVJ) se denuncia esta situación: “Pensamos que lo que hace falta es hacer un Plan de Vivienda Joven, que estudie la situación concreta de la juventud y diseñen medidas específicas que den respuesta a esos problemas de manera concreta, efectiva y eficiente”. Destacan la necesidad de la ampliación del parque de vivienda joven, tanto como la reserva de un porcentaje para las jóvenes. También la necesidad de ayudas como el bono de alquiler, que debe ser incrementado presupuestariamente y mejorar su gestión, aparte de políticas que regulen los precios cada vez más abusivos de la vivienda en el territorio valenciano.

El informe 'Mercado Inmobiliario de la Comunidad Valenciana. 4o Trimestre 2023', presentado por el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de València (COAPI), mostró que el precio medio de las ofertas de vivienda de alquiler en València está en máximos históricos y que al cierre de 2023 fue de 1.711€, lo que supone un incremento del 18,33% interanual. Estos datos demuestran la situación crítica que enfrentan muchos jóvenes a los que les resulta imposible asumir este coste, por lo que se ven obligados a vivir en pisos compartidos, posponiendo la emancipación durante un periodo indefinido.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que más allá del problema económico que supone para la juventud, la crisis de la vivienda puede acarrear consecuencias en su estado anímico. Tal y como nos explican desde el CVJ la vivienda inestable o inadecuada puede tener un impacto significativo en la salud mental de los jóvenes. La preocupación constante por la seguridad y la estabilidad del hogar puede causar estrés, ansiedad o depresión. Además, vivir en condiciones de hacinamiento o en entornos inseguros, sumado a la falta de privacidad y espacio personal también puede afectar negativamente a su bienestar emocional.

En respuesta a esta situación crítica que se está viviendo en la Comunitat, el gobierno local y la Generalitat Valenciana han lanzado el Plan Vive, una iniciativa ambiciosa que promete la construcción de 10,000 viviendas públicas de aquí a 2027, con una inversión prevista de 7,326 millones de euros. Este plan no solo busca ofrecer soluciones habitacionales asequibles, sino que también pretende generar empleo y dinamizar la economía local.

El Plan Vive es una apuesta por la colaboración público-privada, utilizando suelo público para el desarrollo de estas viviendas. Con esto, se espera mitigar el desequilibrio actual entre oferta y demanda y facilitar el acceso a vivienda. Sin embargo, el éxito de esta política dependerá de su implementación efectiva y de la capacidad para adaptarse a las realidades del mercado y las necesidades de los ciudadanos.

Así pues, el CVJ asegura que “el acento debemos ponerlo en la responsabilidad que tienen las distintas administraciones para solucionar el problema de la emancipación juvenil en nuestro territorio, ya que esto no puede ser un ‘sálvese quien pueda’, es decir, que cada joven individualmente deba solucionar su problema; necesitamos más respuestas políticas que arreglen el problema de la emancipación juvenil, que es un problema que los jóvenes tenemos como grupo”.

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