Los errores que pueden hacerte perder cientos de euros en la pensión de jubilación: así puedes evitarlos antes de retirarte

Una decisión tomada demasiado pronto, un fallo en la vida laboral o desconocer determinados complementos puede reducir la cuantía de la pensión para siempre. Revisar estos aspectos antes de jubilarse puede marcar una diferencia económica

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Una pensionista revisando los datos. (generada por IA)
Una pensionista revisando los datos. (generada por IA)
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La pensión de jubilación representa la principal fuente de ingresos para millones de personas en España. Sin embargo, no siempre se cobra la cantidad que realmente corresponde. En muchos casos, los propios trabajadores descubren cuando ya han solicitado la prestación que podrían haber percibido una cuantía superior si hubieran planificado mejor su retiro o detectado determinados errores con antelación.

La normativa de la Seguridad Social establece un sistema de cálculo basado en las cotizaciones realizadas a lo largo de la vida laboral. No obstante, también existen decisiones personales que pueden influir de forma directa en el importe final. Elegir mal el momento para jubilarse, no revisar las cotizaciones o desconocer determinadas ayudas son algunos de los fallos más habituales.

Aunque algunos errores ya no tienen solución una vez reconocida la pensión, otros pueden evitarse fácilmente si se actúa con suficiente tiempo. Estos son los más frecuentes y cómo pueden afectar al dinero que recibirás cada mes.

Jubilarse antes de tiempo sin calcular cuánto dinero se pierde

La posibilidad de acceder a la jubilación anticipada resulta atractiva para muchas personas que desean poner fin a su vida laboral cuanto antes. Sin embargo, tomar esta decisión únicamente por una cuestión de edad puede salir caro.

La legislación prevé la aplicación de coeficientes reductores para quienes adelantan voluntariamente su jubilación respecto a la edad ordinaria. Esas reducciones afectan directamente a la cuantía de la pensión y, salvo excepciones previstas por la ley, se mantienen durante toda la vida del pensionista.

Muchas personas únicamente valoran el beneficio inmediato de dejar de trabajar antes, pero no calculan cuánto dinero dejarán de ingresar cada año. Una diferencia de apenas unos puntos porcentuales puede traducirse en cientos de euros menos al año y en varios miles de euros a lo largo de toda la jubilación.

Por eso, antes de presentar la solicitud conviene realizar una simulación y comparar distintos escenarios. En ocasiones, trabajar algunos meses más puede aumentar la pensión de forma permanente, compensando ampliamente el esfuerzo adicional.

No revisar la vida laboral hasta el último momento

Otro error bastante frecuente consiste en confiar plenamente en que todas las cotizaciones registradas por la Seguridad Social son correctas. Aunque lo habitual es que no existan incidencias, pueden aparecer periodos trabajados que no figuran correctamente, errores administrativos, altas o bajas incompletas o bases de cotización incorrectas. Detectar cualquiera de estos problemas cuando la jubilación está a la vuelta de la esquina reduce el margen para solucionarlos.

Revisar periódicamente el informe de vida laboral permite comprobar que todos los años trabajados aparecen reflejados y que las cotizaciones coinciden con la realidad. Si se detecta algún error, todavía habrá tiempo para solicitar su corrección.

Además, conocer exactamente el tiempo cotizado ayuda a planificar mejor la fecha de jubilación. En algunos casos, esperar unos meses puede permitir alcanzar el periodo necesario para mejorar el porcentaje de la pensión.

Creer que solo importan los años cotizados

Una de las ideas más extendidas es pensar que cuantos más años se trabaje, mayor será automáticamente la pensión. La realidad es bastante más compleja.

Los años cotizados son esenciales porque determinan el porcentaje de la base reguladora que corresponde al trabajador. Sin embargo, la cuantía final también depende de las bases de cotización sobre las que se ha contribuido durante la carrera profesional.

Esto explica que dos personas con el mismo número de años trabajados puedan recibir pensiones muy diferentes. Quien haya cotizado por salarios más elevados o por bases superiores tendrá, en términos generales, una pensión más alta.

También influyen otros factores como los contratos a tiempo parcial, las reducciones de jornada, los periodos de desempleo o las llamadas lagunas de cotización, que pueden disminuir la base reguladora utilizada para calcular la prestación.

No aprovechar los incentivos por retrasar la jubilación

En los últimos años, la normativa española ha incorporado distintos incentivos para quienes deciden seguir trabajando más allá de la edad ordinaria de jubilación.

El objetivo es favorecer la permanencia voluntaria en el mercado laboral y reforzar la sostenibilidad del sistema público de pensiones. A cambio, quienes retrasan su retiro pueden obtener un incremento de la pensión, una cantidad económica adicional o incluso una combinación de ambas fórmulas, dependiendo de la modalidad elegida.

Pese a ello, muchos trabajadores solicitan automáticamente la jubilación en cuanto cumplen la edad mínima sin estudiar si les resultaría más rentable permanecer en activo durante algunos meses o un año más.

Cada situación personal es diferente, pero conocer estas posibilidades permite tomar una decisión basada en datos y no únicamente en el deseo de dejar de trabajar cuanto antes.

Olvidar que existen complementos que pueden aumentar la pensión

No todas las personas cobran únicamente la cuantía que resulta del cálculo de su pensión. En determinados casos, la legislación contempla complementos económicos que permiten incrementar el importe mensual.

Uno de los más conocidos es el complemento para reducir la brecha de género, destinado a compensar el perjuicio que el nacimiento o cuidado de los hijos pudo tener sobre la carrera profesional. Aunque inicialmente benefició principalmente a las mujeres, también puede corresponder a determinados hombres que acrediten las condiciones exigidas.

Asimismo, quienes perciben pensiones inferiores a las cuantías mínimas establecidas pueden acceder, si cumplen los requisitos económicos, a los complementos a mínimos, que elevan la prestación hasta los importes fijados cada año.

No comprobar si se tiene derecho a estas ayudas supone, en la práctica, renunciar a unos ingresos que podrían mejorar la economía del pensionista durante muchos años.

Esperar al último año para empezar a preparar la jubilación

La jubilación no debería planificarse únicamente unas semanas antes de presentar la solicitud. Cuanto antes se revise la situación personal, más margen existirá para corregir posibles problemas.

Los especialistas aconsejan comenzar esta revisión varios años antes del retiro. Ese tiempo permite comprobar la vida laboral, calcular la futura pensión mediante el simulador de la Seguridad Social, valorar si interesa retrasar la jubilación y conocer con exactitud cómo afectará cada decisión al importe final.

También resulta recomendable conservar la documentación relacionada con la vida laboral y resolver cualquier incidencia administrativa antes de iniciar los trámites oficiales.

Una planificación adecuada no garantiza una pensión más alta en todos los casos, pero sí ayuda a evitar errores que podrían resultar muy costosos.

Una pequeña decisión puede traducirse en miles de euros durante toda la jubilación

La cuantía de la pensión no depende únicamente del número de años trabajados. La edad elegida para jubilarse, las bases de cotización, la correcta inscripción de toda la vida laboral y el acceso a los complementos previstos por la normativa pueden marcar diferencias importantes en el importe que se percibirá cada mes.

Por eso, revisar la situación con suficiente antelación es una de las mejores decisiones que puede tomar cualquier trabajador que se acerque al final de su carrera profesional. En algunos casos, un simple trámite administrativo o la decisión de retrasar unos meses la jubilación pueden suponer cientos de euros más al año y varios miles de euros a lo largo de toda la vida como pensionista.

Informarse con tiempo, utilizar las herramientas de cálculo de la Seguridad Social y resolver cualquier duda antes de solicitar la pensión son pasos sencillos que pueden evitar pérdidas económicas permanentes y contribuir a disfrutar de una jubilación con mayor tranquilidad.

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