Drones, datos y vinos sin alcohol: la viticultura valenciana se reinventa en Requena con tecnología de precisión

La Conselleria de Agricultura reúne al sector vitivinícola en Requena para explorar la digitalización y los nuevos mercados del vino.

 - Actualizado a 05/11/2026 12:37

Guardar

 Botella de vino y dos copas. Imagen seleccionada de la página PROAVA.org
Botella de vino y dos copas. Imagen seleccionada de la página PROAVA.org
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

El viñedo ya no se recorre solo con botas de campo y un cuaderno de notas. Hoy, buena parte de las decisiones que marcan la calidad de una cosecha empiezan con un dron que sobrevuela las cepas, captura imágenes multiespectrales y térmicas, y devuelve datos que antes habrían requerido semanas de trabajo manual. Ese es el horizonte que la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunitat Valenciana ha llevado esta semana a Requena, uno de los territorios vinícolas más emblemáticos de España.

Coviñas, escenario de un debate urgente

La bodega Coviñas acogió la II Jornada sobre Viticultura, organizada por el Servicio de Transferencia de Tecnología de la Conselleria, con una asistencia de profesionales del sector que fueron convocados no para celebrar los logros del pasado, sino para prepararse ante los retos del futuro. El director general de Política Agraria Común (PAC), Ángel Marhuenda, inauguró el encuentro junto al presidente del Consejo Regulador de la DO Utiel-Requena, José Miguel Medina, en un acto que marcó el tono de lo que vendría: una jornada técnica, práctica y orientada a la acción.

Requena no es un escenario elegido al azar. La Denominación de Origen Utiel-Requena es una de las más importantes del arco mediterráneo español, con una larga tradición en la variedad bobal y un creciente interés por posicionarse en mercados internacionales. Precisamente por eso, los retos que se debatieron en Coviñas no son abstractos: afectan directamente a miles de viticultores y a la economía de toda una comarca.

El consumidor cambia y el viñedo debe responder

Una de las cuestiones centrales del debate fue la transformación de los hábitos de consumo. El mercado del vino atraviesa una mutación silenciosa pero profunda: cada vez más consumidores buscan bebidas con menor contenido alcohólico, o directamente sin alcohol. Los vinos desalcoholizados, que hace apenas una década eran considerados una rareza de nicho, se han convertido en una categoría en plena expansión en los lineales europeos.

"Las nuevas demandas de los consumidores, las estrategias sostenibles para la obtención de uvas de baja concentración de azúcares y la elaboración de vinos desalcoholizados" - Ángel Marhuenda, director general de Política Agraria Común de la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca

No es un capricho pasajero. Los viñedos en España experimentan en 2026 una transformación profunda, orientada hacia la digitalización avanzada y la resiliencia climática. En ese contexto, producir uvas con menos azúcar no es solo una cuestión de moda: es una respuesta técnica a un mercado que exige adaptación constante.

Drones sobre las cepas: la revolución que ya es presente

Si hay una tecnología que protagonizó la jornada, esa fue la de los vehículos aéreos no tripulados. Los drones equipados con sensores ópticos, térmicos y láser se están consolidando como una de las herramientas con más recorrido para vigilar el viñedo parcela a parcela, medir su variabilidad y ajustar decisiones agronómicas con más precisión. En Requena, los asistentes pudieron comprobarlo en directo: la jornada incluyó una demostración práctica en parcela, con vuelos reales sobre el viñedo.

La viticultura de precisión con drones es cada vez más común en las explotaciones. Cámaras multiespectrales mapean las fincas para detectar brotes de enfermedades antes de que sean visibles. Esto permite intervenir de forma quirúrgica, aplicando tratamientos solo donde son necesarios y reduciendo el impacto ambiental de los productos fitosanitarios. Una herramienta que, en el fondo, cambia la lógica del trabajo agrícola: de reaccionar ante el problema a anticiparlo.

Junto a los drones, la jornada presentó también sistemas de control y predicción de enfermedades y plagas, así como aplicaciones digitales de apoyo a la toma de decisiones. La inteligencia artificial ya forma parte de la viticultura y su uso va más allá de las pruebas puntuales: en el viñedo se aplica para gestionar mejor las parcelas, mejorar la selección genética de la vid y analizar grandes volúmenes de datos con fines predictivos.

Transferencia de conocimiento, el verdadero objetivo

Más allá de la tecnología en sí, lo que persigue la Conselleria con este tipo de iniciativas es acortar la distancia entre la investigación y el agricultor real, el que sale al campo cada mañana y toma decisiones con recursos limitados. La jornada contó con la colaboración de Coviñas, la Denominación de Origen Utiel-Requena, Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana y el Centro de Investigación sobre la Desertificación (CIDE-CSIC), un consorcio que reúne a actores del sector productivo, cooperativo y científico.

La combinación de ponencias técnicas con demostraciones sobre el terreno es, precisamente, lo que distingue este formato de un congreso convencional: aquí la teoría se contrasta de inmediato con la realidad de las cepas y el suelo. Los viticultores no solo escuchan, también observan y preguntan con la herramienta delante.

En un momento en que la inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que está transformando el sector , eventos como este adquieren un valor estratégico que va más allá de la formación. Son, en cierta forma, el puente entre un modelo de viticultura heredado de generaciones y uno nuevo que se escribe con datos, algoritmos y vuelos rasantes sobre los viñedos. El reto para la Comunitat Valenciana es que ese puente lo crucen todos, no solo los más grandes.