La baliza V-16 se ha convertido en uno de los elementos más conocidos de la nueva normativa de Tráfico, pero no es la única novedad que llega a las carreteras españolas. La DGT también cuenta con la V-27, una señal digital que puede aparecer en el coche para avisar al conductor de que se aproxima a una zona de peligro.
Esta señal forma parte de DGT 3.0, la plataforma que permite a Tráfico recopilar información sobre accidentes, averías y otras incidencias y distribuirla en tiempo real a los conductores. Su objetivo es que el usuario pueda conocer la existencia de un peligro antes de encontrárselo directamente en la carretera.
La V-27 funciona junto a la V-16
El funcionamiento de esta nueva señal está estrechamente relacionado con las balizas V-16 conectadas. Cuando un vehículo sufre una avería o un accidente y activa una de estas balizas, su ubicación se comunica a la DGT. A partir de ese momento, la información puede viajar a través de DGT 3.0 y llegar a los vehículos que circulan cerca del punto afectado. En aquellos que cuentan con sistemas compatibles, el aviso puede mostrarse mediante la V-27, representada como un triángulo virtual.
La idea es ganar tiempo y anticiparse al peligro. Por ejemplo, si un vehículo está detenido tras una curva o en una zona con poca visibilidad, los conductores que se aproximan pueden recibir el aviso antes de llegar hasta él. De esta manera, la V-16 y la V-27 cumplen funciones diferentes pero complementarias: la primera comunica la existencia y ubicación de un vehículo inmovilizado, mientras que la segunda alerta a los demás usuarios de que se acercan a ese punto.
No tendrás que comprar la V-27
Una de las principales diferencias respecto a la V-16 es que la V-27 no es un dispositivo físico. No hay que comprarla, instalarla en el coche ni contratar ninguna conexión específica. El aviso puede aparecer en el sistema de información del propio vehículo, en determinados navegadores o mediante aplicaciones compatibles con los datos de DGT 3.0. Entre las plataformas que pueden utilizar esta información se encuentran Google Maps, Waze, TomTom o Coyote.
Eso sí, no todos los coches pueden mostrar actualmente esta señal. Su funcionamiento depende de que el vehículo, su sistema multimedia o la aplicación utilizada sea compatible con la tecnología de Tráfico conectado. La importancia de esta tecnología ha aumentado con la expansión de las V-16 conectadas. Las activaciones han crecido durante 2026 y alcanzaron sus cifras más elevadas en los meses de verano.
Cada una de estas incidencias genera información que puede ser aprovechada por DGT 3.0 para avisar a otros usuarios. Es precisamente ahí donde cobra sentido la V-27: convertir una incidencia que afecta a un vehículo en una advertencia para todos los conductores que se aproximan al peligro.
La DGT avanza así hacia un modelo de carretera cada vez más conectado, en el que el propio vehículo puede recibir información sobre lo que está ocurriendo unos kilómetros más adelante y advertir al conductor antes de que sea demasiado tarde.


