Cinco ediciones y más participantes cada año: la Carrera Solidaria contra la ELA llega a Toledo con el respaldo de la Diputació de València

La prueba, que ya suma 5.300 inscritos en su última edición, se celebra el 4 de octubre en Toledo y también en formato virtual.

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Carrera Solidaria contra la ELA
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Una carrera que nació para dar voz a quienes cada día la van perdiendo. La Carrera Solidaria contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) celebra este domingo 4 de octubre su quinta edición en Toledo, consolidándose como uno de los eventos de sensibilización más importantes frente a una enfermedad que, hoy por hoy, no tiene cura. Y lo hace con el respaldo institucional de la Diputació de València, cuyo presidente, Vicent Mompó, ha recibido en audiencia a José Jiménez Aroca, presidente de ADELA-CV, la asociación valenciana de lucha contra la ELA.

Una enfermedad sin cura, una causa que crece

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa que destruye progresivamente las neuronas responsables del control muscular voluntario. Es la tercera enfermedad neurodegenerativa más frecuente, solo por detrás del alzhéimer y el párkinson. En España, entre 4.000 y 4.500 personas la padecen actualmente y, según la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año 700 personas desarrollan los primeros síntomas. Lo más demoledor: la supervivencia media de las personas con ELA oscila entre los 2 y 4 años tras el diagnóstico. Ante esos números, cada euro recaudado y cada corredor que se calza las zapatillas importa.

Precisamente por eso, la Carrera Solidaria contra la ELA tiene una política clara: el 100% de los fondos recaudados va destinado a los afectados, sus familias y la investigación de la enfermedad. Sin desvíos, sin intermediarios. Una transparencia que, edición tras edición, convierte a más personas en participantes. En la última convocatoria se inscribieron 5.300 personas, una cifra que ya de por sí habla de la tracción social que ha ganado el evento.

Toledo y el mundo, al mismo tiempo

La prueba no se limita a quienes puedan desplazarse hasta Toledo. La organización ha habilitado la participación en formato virtual, lo que permite sumarse desde cualquier punto de España —o del extranjero— sin renunciar a ese sentido de comunidad que define al movimiento solidario. Una fórmula híbrida que, lejos de restar emoción, amplía el impacto: más kilómetros recorridos, más fondos generados, más visibilidad para una enfermedad que todavía lucha por ocupar el lugar que merece en la agenda pública.

En el encuentro celebrado en la sede de la Diputació de València también estuvieron presentes David Hervás, de la Fundación Eurocaja Rural —entidad que promueve la iniciativa—, y Mercedes García Olivares, técnico sociosanitaria de ADELA-CV. La diputada de Bienestar Social, Imma González, también participó en la reunión y recibió, al igual que Mompó, la camiseta oficial de la carrera.

El compromiso de la Diputació, en cifras

"Cada año hay más inscritos y esperamos que este año también se bate un nuevo récord" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València

Las palabras de Mompó no son solo un gesto de cortesía institucional. La Diputació de València ha destinado 63.000 euros a la asociación ADELA-CV desde 2023, una aportación que refleja un compromiso continuado con una causa que va mucho más allá de los titulares esporádicos. "La Diputación siempre está abierta a las causas solidarias y las apoya en la medida de sus posibilidades", añadió el presidente, quien ya participó en la edición anterior y recibió entonces la camiseta oficial de la prueba.

Cinco ediciones, miles de corredores y una enfermedad que aún espera su cura: la Carrera Solidaria contra la ELA es, en el fondo, una metáfora de lo que significa no rendirse. A pesar de que en la última década se han producido avances significativos en cuanto al diagnóstico, tratamiento, predicción y seguimiento de esta enfermedad, la ELA sigue requiriendo enormes esfuerzos en investigación. Cada participante que cruza la línea de llegada —en Toledo o desde su propio barrio— contribuye a que esos esfuerzos no se detengan.