Valencia exige al Gobierno que proteja al azulejo de la guerra: "La situación, lejos de mejorar, se ha agravado

La consellera Marián Cano reclama medidas energéticas para el sector azulejero en el decreto anticrisis por la guerra de Oriente Medio.

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Industria cerámica
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El sector azulejero español lleva años aprendiendo a convivir con un enemigo invisible: el precio del gas. Ahora, la escalada derivada de la guerra de Oriente Medio amenaza con abrir una nueva herida en una industria que todavía no ha cerrado del todo las anteriores. Ante este escenario, la Generalitat Valenciana ha dado un paso al frente y reclama al Gobierno central que el nuevo decreto anticrisis —que el Ejecutivo prepara para paliar los efectos económicos del conflicto— incluya de forma explícita medidas de apoyo para las industrias gasointensivas, con el sector cerámico en el centro de la demanda.

Una industria en estado crítico

La consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, ha sido directa en su diagnóstico: la industria cerámica atraviesa "un momento crítico" y la situación, según sus propias palabras, "lejos de mejorar, se ha agravado". No es retórica política. Es una realidad que los datos respaldan con contundencia.

La provincia de Castellón es el epicentro de la industria cerámica y azulejera en España, concentrando el 94% de la producción. A nivel económico, la cerámica representa alrededor del 32,2% del PIB de Castellón y genera aproximadamente el 26,4% del empleo total en la provincia, incluyendo puestos directos, indirectos e inducidos. Hablamos, en definitiva, de un sector que no es solo industria: es el tejido social y económico de toda una región.

Lo que hace especialmente vulnerable a este sector frente a cualquier shock energético es su propia naturaleza productiva. Una fábrica cerámica requiere procesos térmicos continuos de secado y cocción. Los hornos necesitan alcanzar temperaturas muy elevadas y el gas natural continúa desempeñando un papel fundamental, lo que diferencia a la cerámica de otros sectores que pueden electrificar con mayor facilidad parte de sus consumos. Dicho de otro modo: no hay atajos tecnológicos a corto plazo para salir del gas.

Castellón concentra prácticamente toda la producción azulejera española; el sector necesita gas para procesos térmicos difíciles de sustituir a corto plazo; exporta aproximadamente el 72% de su facturación y, antes incluso del nuevo shock, su factura energética ya alcanzaba los 813,9 millones de euros anuales.

El agravio de marzo: excluidos cuando más se necesitaba

La reclamación de Cano tiene un antecedente concreto que explica buena parte de la urgencia. El paquete anticrisis aprobado en marzo contempló una bonificación del 80% de determinados peajes para las industrias electrointensivas, pero dejó fuera a las gasointensivas. El sector azulejero, que depende del gas y no de la electricidad como fuente principal de energía, no vio llegar esa ayuda. La consellera ha subrayado que el sector azulejero no puede volver a quedar fuera de las medidas de apoyo energético como ya ocurrió entonces.

La nueva petición es concreta: la eliminación o, al menos, una bonificación significativa de los peajes de transporte y distribución del gas, que representan un coste muy relevante para las empresas del sector. Los precios, además, han alcanzado en las últimas semanas sus niveles máximos desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, lo que convierte la situación en especialmente urgente de cara a la planificación empresarial del último trimestre del año.

"El Gobierno debe actuar y habilitar mecanismos que permitan a la industria azulejera afrontar con mayor certidumbre los próximos meses, planificar la campaña de final de este año y el inicio del próximo y, sobre todo, competir en igualdad de condiciones con el resto de la industria europea" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana

Europa ya actúa: Italia y Alemania marcan el camino

Uno de los argumentos más sólidos de la reclamación valenciana es el comparativo europeo. Mientras España debate si incluir o no a la industria gasointensiva en sus paquetes de ayuda, otros socios comunitarios ya han movido ficha. Italia ha aplicado medidas que han permitido una reducción de alrededor del 15% en el precio del gas para su industria. Alemania, por su parte, ha eliminado las tasas de almacenaje, una decisión que ha supuesto un ahorro estimado de unos 3.000 millones de euros para los consumidores de gas.

La pregunta que subyace es incómoda pero necesaria: ¿puede la industria azulejera española competir con sus homólogas europeas si sus rivales acceden a la energía en condiciones más favorables? La respuesta, para Cano, es un no rotundo.

La nueva crisis no llega a una industria que haya recuperado completamente su estructura de costes anterior. Al contrario. Llega a un sector que ya produce con una energía estructuralmente más cara. A pesar de la bajada del precio medio del gas respecto a años anteriores, "la industria sigue pagando casi el doble por la energía que en 2020, produciendo un 15% menos, lo que evidencia una pérdida de competitividad estructural."

Un compromiso que se mide en hechos

La consellera ha reiterado el compromiso de la Generalitat con el sector cerámico, al que ha calificado de estratégico no solo para la Comunitat Valenciana y para Castellón, sino para el conjunto de Europa. No es una afirmación exagerada: a nivel nacional, el sector cerámico representa aproximadamente el 3,4% del PIB industrial de España. Un sector de ese peso no puede permitirse quedar en tierra de nadie mientras sus competidores europeos reciben respaldo institucional.

El reloj corre. Las empresas necesitan saber ahora cómo afrontarán los próximos meses para poder planificar producción, negociar contratos y mantener el empleo. El sector azulejero español atraviesa una nueva crisis de costes que amenaza gravemente su supervivencia, especialmente en la provincia de Castellón, y la respuesta del Gobierno central a esta petición determinará, en buena medida, si la industria cerámica española puede seguir siendo referente mundial o si, azulejo a azulejo, pierde terreno frente a competidores que sí cuentan con el respaldo de sus estados.