Solicitar una valoración de dependencia en la Comunitat Valenciana puede convertirse en una odisea burocrática. El tiempo medio de gestión de estos procedimientos ronda los 300 días, cuando la norma establece un máximo de 180. Frente a ese enquistado problema, la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia ha dado un paso concreto: formar a los primeros técnicos municipales en un sistema digital que promete acabar con el papel, la doble introducción de datos y las conexiones permanentes a internet durante las visitas de valoración.
Una jornada formativa que marca el inicio de un cambio de modelo
Este pasado viernes, 30 técnicos valoradores de la Concejalía de Servicios Sociales y Mayores del Ayuntamiento de València se sentaron a aprender a manejar una herramienta que, hasta ahora, solo usaban los equipos propios de la Generalitat. La jornada, organizada de manera conjunta entre la Conselleria y el consistorio valenciano, no fue un acto de inauguración al uso, sino algo más parecido a un ensayo general: el primer paso de lo que pretende ser una transformación profunda en la manera de tramitar los expedientes de dependencia.
Los participantes ya disponían de tabletas adquiridas por el propio Ayuntamiento. El siguiente reto era dotarlas de sentido: incorporar en ellas el sistema informático SIGMA, desarrollado por la Generalitat, y aprender a usarlo con soltura sobre el terreno.
SIGMA: valorar sin papel y sin cobertura
¿Qué cambia exactamente con SIGMA? Quizás el detalle más revelador de su utilidad sea uno técnico pero muy cotidiano: la herramienta permite trabajar sin conexión permanente a la red. Los técnicos pueden recoger datos durante la visita domiciliaria, almacenarlos localmente en el dispositivo y sincronizarlos después. Sin formularios en papel que luego hay que volver a transcribir al ordenador. Sin el riesgo de que una mala cobertura en un barrio o en un pueblo paralice la valoración.
La eliminación de esa doble recogida de datos, primero en papel y luego en soporte digital, no es un detalle menor. En un sistema que atiende a cerca de 184.000 personas con prestación reconocida en la Comunitat Valenciana , cada hora ahorrada en tareas administrativas es una hora que puede destinarse a atender a más personas.
"La incorporación de nuevas herramientas tecnológicas permite mejorar el trabajo de los profesionales y reducir tiempos de gestión, con el objetivo de ofrecer una atención más ágil y eficaz a las personas que solicitan prestaciones y servicios del sistema de dependencia" - Beatriz Simón, directora general de Dependencia y de las Personas Mayores de la Generalitat Valenciana
Un piloto con vocación de extenderse
La experiencia con el Ayuntamiento de València es, por ahora, un proyecto piloto. Pero la intención es clara: extenderlo de forma progresiva a otros municipios de la Comunitat Valenciana. No es el único frente abierto. La implantación de SIGMA se enmarca dentro de un proceso de simplificación más amplio que contempla cambios normativos, organizativos, procedimentales y tecnológicos, un paquete de reformas que la Dirección General de Dependencia y de las Personas Mayores está impulsando de forma simultánea.
En esa misma línea, esta semana la directora general Beatriz Simón se reunió en Castellón de la Plana con la concejala de Bienestar Social y Gente Mayor, Clara Adsuara, para analizar la gestión local de la dependencia y compartir los avances en la tramitación de expedientes, revisiones de grado y cambios de prestación o recurso. La formación en València y el encuentro en Castellón no son episodios aislados: forman parte de una estrategia de coordinación entre la administración autonómica y los ayuntamientos que, hasta ahora, han gestionado estos procesos de manera bastante más analógica.
La pregunta de fondo sigue siendo cuánto tardará este cambio en trasladarse a la experiencia real de quienes esperan una resolución. Modernizar las herramientas es un requisito imprescindible, pero la tecnología, por sí sola, no resuelve la escasez de profesionales ni la complejidad de un sistema que lleva años acumulando presión. Lo que sí puede hacer es liberar tiempo y energía de los técnicos para que se concentren en lo que realmente importa: evaluar, acompañar y decidir sobre la vida cotidiana de las personas más vulnerables.


