Meses después de que las riadas del otoño de 2024 arrasaran buena parte de la Comunitat Valenciana, uno de los problemas que persiste en los talleres de reparación de vehículos es, paradójicamente, silencioso y redondo: los neumáticos. La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha pactado un plan de choque con representantes del sector para agilizar la retirada y mejorar la gestión de estos residuos. Un problema cotidiano que, amplificado por una catástrofe extraordinaria, ha acabado desbordando la capacidad de respuesta habitual del sistema.
Reuniones, acuerdos y un sector que pide respuestas
El director general de Calidad y Educación Ambiental, Jorge Blanco, ha liderado una ronda de encuentros con las asociaciones provinciales de talleres FEVAUTO y ASTRAUTO, así como con los responsables de los sistemas y empresas encargados de la recogida y gestión de los neumáticos fuera de uso. El objetivo era claro: poner sobre la mesa los cuellos de botella acumulados y trazar un camino conjunto para resolverlos.
En esas reuniones, Blanco trasladó la voluntad de la Generalitat de reforzar la coordinación entre todas las partes implicadas, dar respuesta a las necesidades del sector y, sobre todo, acelerar las recogidas para avanzar hacia la normalización progresiva de una actividad que la dana dejó gravemente tocada. El resultado fue el acuerdo de este plan de choque orientado específicamente a solucionar los problemas puntuales de acopios que se están registrando en los talleres.
"Los neumáticos usados representan un problema ambiental si no se gestionan y, por ello, estamos llevando a cabo una separación previa de los mismos en los puntos de transferencia habilitados para gestionar los residuos de la dana." - Jorge Blanco, director general de Calidad y Educación Ambiental de la Generalitat Valenciana
El rastro de la dana: más de 30.000 neumáticos reciclados
Para entender el alcance del problema, hay que volver al origen. Las inundaciones produjeron más de 800.000 toneladas de residuos, el equivalente a los residuos urbanos de todo un año en la Comunitat Valenciana o el 11 % del total anual generado en España. En ese mar de escombros, colchones, chatarra y barro, los neumáticos ocupaban un lugar especial: son residuos no peligrosos pero de muy difícil gestión, y su acumulación sin control representa una amenaza ambiental real.
La Conselleria de Medio Ambiente, en colaboración con los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor, gestionó el reciclaje de más de 30.000 neumáticos recuperados entre los residuos de la dana, con el objetivo de evitar su vertido y facilitar su reutilización en condiciones seguras. Una cifra que da vértigo si se visualiza en términos concretos: son decenas de miles de unidades que, de no haberse recogido a tiempo, habrían terminado en vertederos ilegales o contaminando suelos y acuíferos.
La colaboración entre los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor, como Tratamiento de Neumáticos Usados (TNU) y el Sistema Colectivo de Gestión de Neumáticos Fuera de Uso (SIGNUS), fue fundamental para asegurar el correcto tratamiento y reciclaje de los neumáticos. En el conjunto de España, TNU cerró el ejercicio 2024 con la gestión de 92.160 toneladas de neumáticos al final de su vida útil, de las cuales el 39,21 % se destinó a valorización material —con aplicaciones en pavimentos, materiales de construcción e industria— y el 49,45 % restante a valorización energética.
Una cadena que no puede romperse
Los talleres de reparación de vehículos son el primer eslabón de la cadena de gestión de los neumáticos fuera de uso. Es precisamente en estos centros donde se realiza la reposición de los neumáticos usados, y son el principal punto de generación de este tipo de residuo. Cuando esa cadena se interrumpe —por una catástrofe, por un colapso logístico o por falta de coordinación— el problema se acumula físicamente en sus instalaciones, ocupando espacio y generando riesgo. No es metáfora: es literalmente una montaña de goma.
La Conselleria ha subrayado la importancia de la colaboración entre administraciones, sistemas de gestión, gestores y sectores productivos para garantizar una correcta gestión ambiental de los residuos y seguir avanzando en los objetivos de economía circular. Y el plan de choque no es el punto final, sino un paso más en un proceso que exige continuidad: la Generalitat mantendrá abiertas las vías de interlocución con todos los agentes implicados y realizará un seguimiento de las medidas acordadas para asegurar que la normalización del servicio sea real y duradera.
La dana de 2024 dejó heridas profundas que aún se están cerrando. Algunas son visibles; otras, como los miles de neumáticos acumulados en talleres y puntos de transferencia, pasan más desapercibidas. Pero su gestión adecuada es también una forma de reconstruir: no solo infraestructuras, sino los circuitos ambientales que sostienen el día a día de una región. Que la Generalitat haya sentado en una misma mesa a talleres, gestores y administración para resolver un problema aparentemente menor dice mucho sobre cómo se entiende hoy la recuperación territorial.


