Mil ochocientos erizos de mar han vuelto al mar. No de cualquier manera ni en cualquier lugar: criados en las instalaciones de la Fundación Oceanogràfic de Valencia y soltados en la Reserva Marina del Cabo de San Antonio, en la Marina Alta alicantina, estos pequeños animales de púas son el último eslabón de un ambicioso programa de conservación impulsado conjuntamente por la Conselleria de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana y la propia fundación. El objetivo es claro y urgente: revertir el declive del erizo de mar común (Paracentrotus lividus) en el litoral de la Comunitat Valenciana.
Un animal pequeño con un papel enorme en el ecosistema
Puede que el erizo de mar no sea el protagonista más glamuroso del Mediterráneo, pero su presencia o ausencia lo cambia todo. El Paracentrotus lividus es una especie con una amplia distribución en las costas del Atlántico noreste y el Mediterráneo que se alimenta principalmente de macroalgas fijadas al sustrato, desempeñando un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas marinos. Sin esa labor de "jardinería submarina", las algas crecen sin control y los fondos rocosos pierden su biodiversidad. Es una especie muy frecuente en las costas del Mediterráneo, especialmente en zonas rocosas y praderas de Posidonia oceanica.
El problema es que sus poblaciones llevan años retrocediendo. El erizo de mar Paracentrotus lividus, especie comestible de gran interés comercial, es más vulnerable de lo que se había pensado hasta ahora. Análisis genéticos realizados sobre cerca de 250 ejemplares de 11 áreas distintas indican que la presión selectiva del cambio climático está teniendo un impacto real en los genes de estos animales. A eso se suman la sobreexplotación pesquera y la degradación de sus hábitats. El resultado es una presencia cada vez más escasa en tramos del litoral valenciano donde antes abundaban.
De las instalaciones del Oceanogràfic al fondo marino
La Fundación Oceanogràfic y la Conselleria pusieron en marcha un proyecto piloto destinado a la reproducción, cría y reintroducción de ejemplares de erizo de mar en el litoral de la Comunitat Valenciana con el objetivo de reforzar las poblaciones afectadas en toda la región. Lo que comenzó con una primera suelta de 600 ejemplares en aguas de Dénia ha evolucionado hasta esta nueva intervención, la más ambiciosa hasta la fecha, con 1.800 juveniles liberados de una sola vez.
Los erizos no fueron soltados a la ligera. Cada uno de los 1.800 ejemplares superaba los 2,5 centímetros de diámetro —sin contar las púas— y fue seleccionado individualmente por el equipo técnico en función de su desarrollo adecuado, para maximizar sus posibilidades de adaptación y supervivencia en el medio natural. Un proceso que recuerda, en cierto modo, al cuidado con que se prepara a cualquier animal criado en cautividad antes de devolverlo al mundo del que procede.
El ciclo completo del proyecto abarca desde la reproducción y la cría de los juveniles en las instalaciones de la Fundación hasta su traslado y liberación en zonas seleccionadas por sus características ambientales. No es una acción puntual, sino un programa de conservación integral que trata el problema desde su raíz.
La Reserva Marina del Cabo de San Antonio, un escenario elegido con criterio
La elección del lugar no fue casual. La Reserva Marina del Cabo de San Antonio, en el municipio de Dénia, reúne las condiciones ambientales idóneas para acoger a los nuevos ejemplares. Pero hay algo más: este espacio protegido ya cuenta con un historial de seguimiento científico que permite evaluar con rigor el resultado de cada intervención. Las tareas de monitorización realizadas tras sueltas anteriores han confirmado la presencia de ejemplares en la misma zona, lo que demuestra que los animales se están adaptando y sobreviviendo en el medio natural.
La operación contó con la colaboración del Ayuntamiento de Dénia y del Servicio de Guardacostas, que facilitó el acceso al punto exacto de suelta dentro de la reserva. Un trabajo coordinado entre administraciones que, en este caso, se tradujo en 1.800 animales devueltos al mar.
La ciencia sigue a los erizos
"Los erizos de mar adultos apenas se mueven" , como señalan los científicos del CSIC, lo que hace que cada suelta en el lugar adecuado sea especialmente determinante: una vez instalados, los ejemplares tienden a quedarse. Estos animales habitan desde la zona mesolitoral hasta los 30 metros de profundidad, en zonas de roca o praderas de Posidonia oceanica. Son incluso capaces de excavar en la roca, creando oquedades para protegerse de las corrientes.
El equipo técnico tiene previsto realizar una nueva inmersión para comprobar el estado de los 1.800 erizos liberados y continuar recopilando información sobre su evolución en la reserva. Ese seguimiento no es un simple trámite burocrático: es la columna vertebral de un proyecto que solo tiene sentido si aprende de sus propios resultados y los utiliza para mejorar cada nueva intervención. En un Mediterráneo sometido a presiones crecientes, devolver al mar 1.800 erizos criados con cuidado en tierra firme es una apuesta concreta, medible y esperanzadora por la salud de un ecosistema que todos compartimos.

