Casi medio millar de millones de euros. Esa es la cifra que los ciudadanos de la Comunitat Valenciana han dejado de pagar en impuestos desde que el Consell puso en marcha su reforma fiscal en 2023. En concreto, el ahorro acumulado asciende a 485,6 millones de euros entre diferentes tributos de competencia autonómica, según los datos de la Agencia Tributaria Valenciana (ATV) cerrados a finales de julio de 2026. No es una cantidad abstracta: equivale, por ejemplo, a más de 65 hospitales de día o a miles de familias que este año han podido comprarse una vivienda con una factura fiscal sensiblemente más liviana.
La reforma abarca tres grandes patas: el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD), el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITPAJD) y las deducciones autonómicas del IRPF. La más impactante en términos económicos ha sido la primera. El ahorro en sucesiones y donaciones alcanza los 306,2 millones de euros, seguido de los 112 millones en deducciones de IRPF y los 67,4 millones en transmisiones patrimoniales.
Heredar en Valencia, cada vez menos caro
El Impuesto sobre Sucesiones era, hasta hace poco, uno de los más odiados por las familias valencianas. Siempre ha sido uno de los tributos autonómicos más criticados entre la población, y fue objeto de una modificación importante en 2023 con una bonificación del 99% para los grupos de parentesco más cercanos. El resultado está siendo espectacular: entre enero y julio de 2026, los ciudadanos ingresaron a Hacienda solo 7,3 millones de euros por este concepto, frente a una media de 85,2 millones que se pagaban en el mismo periodo en los años previos a la reforma. La diferencia habla por sí sola.
Por provincias, el contraste es igualmente llamativo. En Alicante, las 4.907 declaraciones con cuota positiva generaron apenas 1,9 millones de euros, cuando antes aportaban una media de 28,4 millones. En Valencia, la cuota global pasó de 47,8 a 4,7 millones. En Castellón, la diferencia fue de 8,3 millones. Sumando estos datos al ahorro acumulado en 2024 y 2025, el total estimado para sucesiones se eleva a 288 millones de euros: 88,8 en Alicante, 30,8 en Castellón y 168,4 en Valencia.
Hay un dato que merece una lectura pausada: el número de herederos que decloran ha aumentado un 44,3% entre enero y julio de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la cuota media se ha desplomado un 47%, pasando de 11.456 a 6.072 euros. Esto significa que más personas declaran, pero pagan mucho menos. Una paradoja aparente que, en realidad, refleja exactamente el propósito de la medida: ampliar la base sin asfixiar al contribuyente.
El boom de las donaciones entre familiares
Otro fenómeno destacable es el auge de las donaciones entre familiares de los grupos I y II —básicamente, entre padres e hijos o entre cónyuges—. El número de declarantes se disparó un 65,23%, pasando de una media de 24.440 declaraciones entre enero y julio en el periodo anterior a 40.383 en 2026. Un salto que sugiere que muchas familias valencianas estaban esperando condiciones más favorables para mover su patrimonio.
De esos más de 40.000 declarantes, solo 5.206 ingresaron alguna cantidad. La cuota media resultante cayó de 5.301 a apenas 306 euros. Las bases liquidables, además, han crecido de forma notable, lo que indica que no solo hay más donaciones, sino también de mayor valor. En términos de movilización de activos, el efecto es significativo: el dinero y los bienes fluyen con menos trabas.
Por provincias, Alicante destaca con una reducción de cuotas de 2,8 millones de euros y un fuerte aumento de donaciones —de 7.906 a 12.553 operaciones—. Valencia acumuló una diferencia de 4,2 millones, y Castellón, pese a su menor volumen, registró una reducción de 626.276 euros. El ahorro total estimado en donaciones entre 2024 y julio de 2026 asciende a 18,2 millones de euros.
Desde el 1 de junio de 2026 también está en vigor una nueva bonificación del 25% en el ISD para las adquisiciones efectuadas por parientes colaterales de segundo o tercer grado —hermanos, tíos y sobrinos—, porcentaje que se incrementará al 50% con efectos desde el 1 de junio de 2027. Su impacto real todavía está por cuantificarse, ya que los plazos de presentación de declaraciones están en curso, pero supone extender el alivio fiscal más allá del núcleo familiar más inmediato.
Comprar un piso siendo joven, menos cuesta
En el ámbito del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, el ahorro total desde enero de 2024 hasta julio de 2026 ha sido de 67,4 millones de euros, repartidos entre 48.378 declaraciones. Con las tarifas anteriores, esos contribuyentes habrían pagado 268,1 millones; con las nuevas, solo 200,7 millones. La diferencia media por contribuyente es de 1.393 euros, una cantidad que, en el contexto de una compra de vivienda, puede marcar la diferencia entre llegar o no llegar a la firma.
La tarifa más utilizada ha sido la destinada a jóvenes que adquieren su primera vivienda habitual, con 34.648 declaraciones y un ahorro medio de 1.527 euros por contribuyente. En Alicante, 12.513 jóvenes se ahorraron en conjunto 18,6 millones; en Valencia, 17.054 compradores dejaron de pagar 27,2 millones; y en Castellón, 5.081 contribuyentes acumularon un ahorro de 7,1 millones.
Pero los jóvenes no son el único colectivo que se ha beneficiado. Las nuevas tarifas también contemplan a otros perfiles habitualmente con menos recursos o en situaciones de especial vulnerabilidad:
- Personas con discapacidad: ahorro medio de 798 euros
- Familias numerosas y monoparentales: ahorro medio de 598 euros
- Mujeres víctimas de violencia de género: ahorro medio de 902 euros
- VPO de régimen especial como primera vivienda habitual: ahorro medio de 787 euros
El IRPF, el tercer gran pilar del ahorro
Las deducciones autonómicas del IRPF completan el cuadro con 112 millones de euros de ahorro acumulado en los dos últimos años. Entre las novedades fiscales impulsadas por la Generalitat se incluyen cambios en la escala autonómica del tipo de gravamen aplicable a la base general del IRPF para los años 2026 y 2027. Este bloque, menos visible que sucesiones o transmisiones, afecta directamente a la declaración de la renta de cientos de miles de valencianos y es donde el impacto se distribuye de forma más transversal entre la población.
Visto en perspectiva, la reforma fiscal iniciada en 2023 supone una reorientación profunda del modelo tributario autonómico. Donde antes la Comunitat Valenciana era señalada como uno de los territorios con mayor presión fiscal en impuestos cedidos, hoy acumula casi 486 millones de euros devueltos, de facto, al bolsillo de sus ciudadanos. El debate sobre si este modelo es sostenible a largo plazo —o sobre cómo se compensa la merma recaudatoria— seguirá abierto, pero los números de 2026 dejan claro que, al menos por ahora, miles de familias valencianas están notando la diferencia en su vida cotidiana.


