Una llama que nunca se apaga: Paterna instala un farolillo de luz perpetua junto al Monumento al Tirador para honrar a quienes forjaron su tradición del fuego

Paterna inaugura un farolillo de luz permanente en la Plaza Mayor como homenaje eterno a los tiradores fallecidos de la Cordà.

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Hay tradiciones que se heredan, y hay gestos que las blindan para siempre. Paterna, la localidad valenciana que lleva más de dos siglos construyendo su identidad alrededor de la pólvora y el fuego, acaba de sumar un nuevo símbolo a su memoria colectiva: un farolillo de luz ininterrumpida, instalado junto al Monumento al Tirador en la Plaza Mayor, que permanecerá encendido de forma permanente en homenaje a todos los tiradores y tiradoras fallecidos que hicieron grande la Cordà, el espectáculo pirotécnico declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural Inmaterial.

Una llama con nombre propio

El farolillo se inauguró durante el acto Tiradors en la memòria, una ceremonia emotiva que reunió en la Plaza Mayor a vecinos, autoridades y amantes de la pólvora para rendir tributo a quienes ya no están. El acto tuvo un carácter especialmente íntimo: se realizó una ofrenda floral ante el monumento y se encendió por primera vez esa pequeña pero poderosa luz que, a partir de ahora, acompañará de forma permanente a la escultura del tirador. Entre los homenajeados de manera específica figuraron Enrique Vivó y Amadeo Bort, dos nombres que resuenan con fuerza entre quienes conocen la historia viva de esta tradición.

La iniciativa nació de una petición de la Penya Els Socarrats, Coet d'Or de 2026, y fue impulsada por el Ayuntamiento de Paterna a través de la Concejalía del Fuego, en colaboración con la Federación Interpenyes. No es un detalle menor que haya sido precisamente una penya quien lo solicitara: en Paterna, las peñas son el tejido vivo de la Cordà, con cerca de mil tiradores y tiradoras organizados en torno a ellas.

"Esta luz simboliza una mecha que no debe apagarse nunca, siempre junto al tirador, y confiamos en que, por todo lo que representa, este gesto sea respetado siempre en nuestro municipio" - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna

Más de 200 años de historia que piden memoria

Paterna es conocida como la Ciutat del Foc por su trayectoria y relación con la pólvora y la pirotecnia, que se remonta al siglo XVIII. Se tiene constancia de la existencia de un polvorín en su término municipal al menos desde esa época, y esa herencia ha ido sedimentando hasta convertir la Cordà en mucho más que una fiesta: es un sistema de valores, una forma de entender la comunidad y, también, una responsabilidad hacia quienes vinieron antes.

La Cordà de Paterna —llamada así por la cuerda de la que cuelgan cohetes que van soltándose y estallando— ostenta el título de ser la única celebración relacionada con la pólvora y el fuego declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional. Solo en el acto central se quema una tonelada de pólvora, lo que quintuplica el material pirotécnico utilizado habitualmente en la plaza del Ayuntamiento de Valencia durante las Fallas. Una magnitud que habla por sí sola de la escala y del peso cultural de lo que ocurre cada año en el Carrer Major.

El alcalde Juan Antonio Sagredo quiso subrayar durante su intervención que el farolillo no es un adorno, sino una declaración de principios:

"Con este acto de homenaje y agradecimiento, Paterna mantiene vivas sus tradiciones y el recuerdo de aquellas personas que ya no están entre nosotros y han favorecido a que nuestra Cordà siga siendo una tradición de más de 200 años de historia de la que enorgullecernos" - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna

El farolillo, la corona de laurel y los Hòmens Grans

El nuevo farolillo no viene a sustituir nada, sino a acompañar. Se suma a la tradicional ofrenda de corona de laurel como expresión de recuerdo, respeto y continuidad. Dos símbolos que, juntos, conforman ahora el pequeño altar cívico de una tradición que sabe que su futuro depende de no olvidar su pasado.

La jornada fue más allá del homenaje a los fallecidos. La Plaza del Pueblo acogió también el reconocimiento a los Hòmens Grans, una distinción que este año recayó sobre cuatro tiradores de trayectoria destacada: Alberto Panadero Benlloch, Toni Fernández Lucena, José Manuel Manzanedo Miñarro y Pascual Rodenas Baello. Cuatro nombres que encarnan, en primera persona, lo que significa dedicar años de vida a mantener viva una tradición.

Al acto asistieron, entre otros, la Reina de las Fiestas, Elena Pla, junto a su Corte de Honor, el presidente de la Federación Interpenyes, José Flores, y el coeter Major, Vicente Pla, además de representantes de la corporación municipal, festeros y vecinos. La jornada cerró con el tradicional Sopar de germanor de Penyes, esa cena de hermandad que, año tras año, recuerda que la Cordà es, ante todo, la manifestación de una tradición que pasa de generación en generación. Un farolillo encendido en la Plaza Mayor es, ahora, la prueba más pequeña y más luminosa de esa voluntad colectiva de no dejar que la mecha se apague.