El viñedo valenciano como escudo contra la despoblación y los incendios: un sector que mueve 1.885 millones y exporta a más de 70 países

El conseller Barrachina reivindica el vino valenciano en la Fiesta de la Vendimia de Requena como motor económico, social y cortafuegos natural.

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Hay cultivos que no solo alimentan; también protegen, arraigan y dan sentido a un territorio. El viñedo valenciano es uno de ellos. En plena Fiesta de la Vendimia de Requena, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, fue más allá del brindis protocolario para reivindicar el papel estratégico del sector vitivinícola: una industria que genera 1.885 millones de euros de Valor Añadido Bruto al año, emplea a más de 32.000 personas y exporta el 64% de su producción a más de 70 países.

El mensaje no fue solo económico. Barrachina conectó la supervivencia del viñedo con dos de los grandes desafíos de la España vaciada: la despoblación rural y los incendios forestales. Una apuesta que, lejos de sonar retórica, tiene cifras detrás.

Un campo cultivado, el mejor cortafuegos

La idea de que un viñedo puede detener un incendio no es nueva entre los técnicos de prevención forestal, pero pocas veces se articula con tanta claridad desde la política agraria. El conseller subrayó que cada hectárea de viñedo en producción actúa como un cortafuegos natural, reduciendo la acumulación de biomasa combustible que alimenta los grandes incendios mediterráneos.

"No hay mejor cortafuegos que un campo cultivado y trabajado. Cada hectárea de viñedo que permanece en producción contribuye a proteger nuestro entorno y a prevenir incendios" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

El argumento se extiende también a otros productos del campo valenciano. Barrachina amplió el foco para incluir el aceite, la almendra y cualquier cultivo que mantenga el suelo trabajado y con presencia humana. La lógica es sencilla: donde hay agricultor, hay vigilancia; donde hay cultivo, hay cortafuego.

El viñedo fija población: un 16,2% más de habitantes en dos décadas

El viñedo está presente en el 35% de los municipios valencianos. No es un dato menor si se tiene en cuenta que España acumula décadas de éxodo rural hacia las grandes ciudades. Los municipios con presencia de viñedo han registrado un crecimiento demográfico del 16,2% en las dos últimas décadas, una cifra que contrasta llamativamente con la tendencia general de vaciamiento que sufren muchos municipios del interior peninsular.

Requena, capital de esta vendimia, es precisamente un buen ejemplo de esa realidad. La comarca lleva siglos ligada al vino: la DOP Utiel-Requena es la única denominación de origen aplicable a vinos elaborados de forma ininterrumpida durante más de 2.500 años. Un arraigo histórico que hoy se traduce en empleo, identidad y permanencia.

Un sector que mueve 1.885 millones y llena bodegas en 70 países

El peso económico del sector es difícil de ignorar. La Comunitat Valenciana representa el 6,3% de la superficie nacional de viñedo destinado a vinificación y produce cerca de dos millones de hectolitros de vino al año, alrededor del 6% de la producción española. El sector genera un Valor Añadido Bruto de 1.885 millones de euros anuales, representa el 1,7% del PIB valenciano y da empleo a más de 32.000 personas, de las cuales cerca de 19.500 son viticultores.

Pero quizás el dato más revelador es el de las exportaciones: el 64% de la producción valenciana sale fuera de España, con un valor que alcanza los 250 millones de euros y presencia en más de 70 países. Una cifra que convierte al vino valenciano en uno de los embajadores silenciosos más eficaces de la región.

"Detrás de cada botella hay empleo, inversión, innovación y oportunidades para nuestros pueblos" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana

La Bobal, una uva con más de cinco siglos de historia

En el corazón de todo este relato hay una variedad de uva singular: la Bobal. Nativa de la región de Utiel-Requena en Valencia, su presencia en la zona está documentada desde el siglo XV. El 80% de las plantaciones de la denominación son de esta variedad, casi exclusiva de la DOP Utiel-Requena.

Barrachina la señaló como elemento diferenciador y una de las mejores herramientas para seguir posicionando los vinos valencianos en los mercados nacionales e internacionales. No es casualidad: la región ha experimentado una auténtica revolución de calidad desde finales de los años noventa, ganando reconocimiento internacional por sus rosados secos y sus tintos cada vez más refinados.

La DOP Utiel-Requena fue creada en 1932 y es referente nacional e internacional. A ella se suman las denominaciones de origen Valencia y Alicante, así como la indicación geográfica protegida del vino de Castellón, conformando un mapa vitivinícola valenciano de notable diversidad y alcance.

En definitiva, el sector del vino valenciano no es solo una tradición que se celebra cada año con música y pisadas de uva. Es una industria viva que protege el monte, retiene a la gente en el pueblo y llena copas en los cinco continentes. Quizás valga la pena pensarlo la próxima vez que se elige una botella en el lineal del supermercado.