Dos de los 41 trenes Civia 465 ya circulan por la red de Cercanías de Valencia. El Ministerio de Transportes los irá incorporando de manera progresiva hasta finales del próximo año. Estos "nuevos trenes" circularán por las líneas C1, C2 y C6, pero no son del todo nuevos. Aunque hayan sido previamente reacondicionados por Renfe, algunos de estos trenes llevan más de 20 años rodando por la Comunidad de Madrid. En cambio, la capital sí va a recibir convoyes a estrenar y de última generación que se están fabricando actualmente en Albuixech (Horta Nord).
Los trenes que están empezando a operar en Valencia desde la semana pasada aumentarán la capacidad de viajeros en un 30 % y mejorarán la calidad del servicio, según ha afirmado Renfe. Hasta finales de 2027, se irán reemplazando un total de 34 unidades de la serie 447 y otras siete de la serie 464 que operan actualmente en tres líneas.
Malestar en el ámbito político
El dato de que los trenes sean de "segunda mano" ha generado revuelo político con todos los partidos, a excepción del PSPV, criticando la decisión de Transportes, que Renfe asegura que es "habitual" enviar los últimos modelos a aquellos puntos donde hay mayor necesidad y reasignar el resto en función de las necesidades de la red estatal. Ahora, los valencianos que sean sustituidos con la llegada de los Civia 465 pondrán rumbo a Euskadi para una nueva vida en la red vasca.
Por parte de la oposición, han aprovechado la coyuntura para volver a denunciar los agravios del Gobierno central a la Comunitat Valenciana, y han cargado con dureza contra el ministro de Transportes, Óscar Puente, al que han tachado de "impresentable" por mandar material de segunda mano vendiéndolo como si fuese de buena calidad. Los valencianistas han centrado sus críticas y exigen una mayor inversión al Ejecutivo central en Cercanías.
Quejas por parte de los viajeros
Entre los usuarios no existe tanto malestar como el que ha emergido en el ámbito político, pero sí hay cierta indignación ante esa priorización de la capital en el reparto de recursos públicos. En Valencia ha habido variedad de opiniones al recibir estos trenes como herencia. La mayoría de los pasajeros han afirmado que "no les importa" si son nuevos o viejos, ya que lo importante es que funcionen correctamente. Sin embargo, algunos han destacado su comodidad y han señalado que "han percibido un cambio respecto a modelos anteriores". En general, la incorporación de estos nuevos modelos ferroviarios se percibe de forma positiva entre los usuarios.
Aunque la mejora del modelo es satisfactoria, quienes más utilizan este tipo de transporte solo piden una cosa: puntualidad. Los pasajeros están hartos de las cancelaciones de última hora y de los retrasos sin explicaciones que se repiten constantemente en estas líneas de Cercanías. La preocupación por parte de los usuarios más habituales se centra, por tanto, en la fiabilidad y la calidad del servicio.
La promoción que no cuela
La incorporación de los Civia fue anunciada por el propio ministro de Transportes en su reciente visita a Xàtiva. Puente mencionaba la llegada de nuevos trenes y mejoras en el servicio, ahora con un 30 % más de capacidad y más modernos tras una revisión y remodelación completa. "Nuevos asientos, nuevos sistemas de información al viajero y aire acondicionado. Es lo más nuevo de lo que dispone la flota de Renfe para Cercanías y vienen a Valencia", declaró a través de un vídeo promocional.
No obstante, durante la promoción, Puente omitió que procedían de Madrid y su tiempo de uso, lo que ha dado munición a la oposición, que ha cargado contra el PSPV. Los socialistas valencianos se han centrado en el aumento de capacidad que comporta y recuerdan que durante la época de Mariano Rajoy no llegaron trenes, ni nuevos ni usados, a la Comunitat Valenciana.
Desde Renfe defienden el relevo y las condiciones de mejora. Según ha destacado la entidad, estos trenes sirven para rejuvenecer la flota y ganar capacidad de viajeros. Además, han detallado que con los nuevos modelos se pasa de 549 plazas a 748. La inversión de estos cambios ha sido de más de siete millones de euros, según ha asegurado la compañía, que remarca la mayor demanda que existe en Madrid para justificar que los nuevos trenes vayan directamente a la capital.


